Laguna del Marquesado, encanto más allá de la Reserva Natural

La serranía Alta de Cuenca guarda pequeños tesoros en forma de municipios. Muchos de ellos poseen núcleos urbanos reducidos y acogedores, los cuales ganan encanto gracias al maravilloso entorno natural de la comarca. Es el caso de Laguna del Marquesado. Esta pequeña villa se encuentra a escasos tres kilómetros de la Reserva Natural homónima, además de tener bellos edificios como la iglesia parroquial de San Bartolomé Apóstol o la Casa del Arzobispo López-Cabrejas.

Cómo llegar a Laguna del Marquesado

Es necesario tomar la carretera CM-2106 para desembocar en esta localidad. Circula desde la provincia de Guadalajara hasta la villa de Cañete, por donde también pasa la conocida N-420. Atraviesa lugares de interés como el Nacimiento del Río Cuervo, Tragacete, Valdemeca o Huerta del Marquesado. La localidad se ubica en los pies del cerro de la Torre, a muy poca distancia de la Reserva Natural de la Laguna del Marquesado. Posee una población total de 45 habitantes (INE 2017). Antaño perteneció al marquesado de Moya, de ahí el origen de su nombre. Se halla en la zona más meridional de la serranía Alta.

Qué ver en Laguna del Marquesado

Llegamos desde la carretera que viene de Valdemeca, pasando junto a la Reserva Natural de la Laguna del Marquesado. Nada más introducirnos en el núcleo urbano, nos sorprendió el hermoso parque que hay en la entrada. Muy verde y con columpios para los más pequeños. De hecho, desde el principio, vimos a varios niños corretear por esta zona, símbolo de la vida que posee, independientemente del tamaño de su área urbana.

Hermoso parque en la entrada del pueblo

Estacionamos en la calle Iglesia. Nada más bajarnos, disfrutamos con la representación más importante del patrimonio civil que hay en Laguna del Marquesado. Se trata de la casa del Arzobispo López-Cabrejas, un inmueble de dos plantas que destaca por su bella puerta, su balcón y la elegante rejería de su fachada, la cual posee el escudo arzobispal.

Casa del Arzobispo López-Cabrejas

A escasos metros se encuentra la iglesia parroquial de San Bartolomé Apóstol. Encaja perfectamente con el entorno que la rodea, sobresaliendo su hermosa espadaña coronada con frontón semicircular y bolardos. En su interior merece la pena reseñar la pila bautismal románica, cuyos detalles en la cenefa y la parte inferior son realmente curiosos.

Espadaña de la iglesia parroquial de San Bartolomé Apóstol

Continuamos por la plaza del Álamo, acercándonos a observar la fuente. Este espacio abierto tiene mucha vida, partiendo de él varias calles importantes. Tomamos Cañete para seguir el paseo, comprobando rincones estupendos de marcado carácter serrano. Las casas de arquitectura tradicional y tejado bajo nos encantan.

Rincones que enamoran en Laguna del Marquesado

Más pateo por la calle Tejadillos y contiguas. A medida que nos acercábamos al cerro de la Torre, podíamos ver más de cerca el torreón existente en la parte superior. Esta construcción está hecha de cal y canto, siendo de planta rectangular. Desde estas ruinas existen unas vistas magníficas, por un lado de la villa y pueblos cercanos, y por el otro de la laguna del Marquesado.

Ruinas del torreón en el cerro de la Torre

Hablando de la laguna, existe un sendero que desde el pueblo nos lleva a través de la Reserva Natural. Recomendamos este paseo, no solo por contemplar la naturaleza en su máxima expresión, sino por el complicado acceso que tiene el humedal desde la carretera, donde hay que dejar el coche estacionado en un arcén bastante estrecho. Si no hay prisa, mejor llegar a la laguna a pie desde la villa. 100% recomendable.

Vegetación acuática en la laguna del Marquesado

De este modo, pasando por la calle los Molinos, regresamos al parque de entrada. En realidad fue un paseo bastante corto, ya que Laguna del Marquesado consta de unas dimensiones bastante reducidas, pero a nosotros nos encantan estos pequeños pueblos. Sobre todo si tienen semejante encanto. Concluimos recomendando su visita, y no solo por el humedal, que merece mucho la pena, sino por dar un bonito paseo por esas calles de aire serrano que tanto inspiran.

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