Jadraque, vigilando desde su castillo

Anochecer desde el castillo del Cid, en Jadraque

Decía Ortega y Gasset que el cerro donde se asienta el castillo del Cid es el más perfecto del mundo. Es posible que tenga razón, pues la silueta que conforman la fortaleza y el accidente geográfico es preciosa. Al pie de esta elevación de terreno se ubica la villa de Jadraque, enclave privilegiado a lo largo de la historia en el valle del Henares. Ilustres como Gaspar Melchor de Jovellanos o Francisco de Goya pasaron por la localidad dejando su huella. Acompáñanos a ver sus múltiples tesoros artísticos.

Cómo llegar a Jadraque

La forma más rápida para llegar, desde Madrid, es por la autovía A-2 en su salida 83, cerca de localidades importantes como Torija o Brihuega. En el desvío tomaremos la carretera CM-1000, que nos conduce directos a Jadraque. A la altura de Miralrío conecta con la CM-1003, que discurre desde los alrededores de Guadalajara capital hasta la villa que nos atañe, pasando por pueblos como Hita. Otra vía que podemos utilizar para aterrizar en Jadraque es la CM-101. Parte también desde la ciudad de Guadalajara hasta Alcolea del Pinar, ya casi en la frontera con Soria. Esta carretera circula por municipios ilustres como Sigüenza. Posee una población de 1413 habitantes (INE 2019), los cuales pertenecen a la comarca de la Alcarria. Junto a la localidad serpentea el río Henares.

Qué ver en Jadraque

Llegamos desde Matillas tras haber comido en el restaurante Rijujama. Aparecimos por la zona norte de Jadraque y nos topamos rápidamente con la primera construcción de interés. Se trata de la ermita de San Isidro, ubicada junto al cementerio municipal. De planta cuadrada, posee una bella portada con dos arcos de medio punto, además de un alero con evocaciones de estilo neomudéjar.

Este pequeño templo de Jadraque se encuentra junto al cementerio municipal

Ermita de San Isidro

Estacionamos el auto junto al bar de los jubilados, por la calle del Mercado, en una explanada grande. Subimos por la calle Olmillo hasta la calle San Juan. En esta vía se localiza una casona de la cual se dice que es la más antigua de Jadraque. En su fachada figura un escudo de la familia Castilla (s. XVII), el cual está muy bien conservado. Esta calle desemboca en el templo más importante de villa.

Este inmueble se encuentra en la calle San Juan, Jadraque

Casa con escudo de la familia Castilla

En efecto, hablamos de la iglesia parroquial de San Juan Bautista (s. XVII). Se levantó en estilo barroco sobre los restos de otra iglesia románica del siglo XIII. Pedro de Vila Monchalián fue su arquitecto, el cual estableció que el templo presentara planta de cruz latina. En su interior se pueden contemplar varios tesoros. Por ejemplo el retablo adquirido después de la Guerra Civil o la rejería que delimita el crucero. Si hablamos de obras de arte, se pueden destacar dos. La talla del Cristo de los Milagros, atribuida a Pedro de Mena, y el cuadro “Cristo recogiendo sus vestiduras después de la flagelación”, elaborado en 1661 por Francisco de Zurbarán. Palabras mayores. Por fuera merece la pena reseñar su poderosa torre y la portada barroca con motivos manieristas.

Es el templo más importante de Jadraque y uno de los más grandes de la Alcarria

Iglesia parroquial de San Juan Bautista

De la plaza Gutiérrez de Luna pasamos a la contigua plaza de San Roque. En ella, además de otra portada de la iglesia parroquial, encontramos una coqueta fuente de piedra y un busto del poeta José Antonio Ochaita, oriundo de Jadraque. Dimos media vuelta de nuevo hasta la plaza Gutiérrez de Luna para seguir por la calle Mayor. Finalmente desembocamos en la plaza Mayor.

En esta plaza existe un busto al poeta José Antonio Ochaita

Otra portada de la iglesia en la plaza de San Roque

Este espacio alberga la casa consistorial del pueblo. Destaca también su fuente con pilón octogonal, realizada en 1761. Consta de cuatro caños decorados con caras antropomorfas de tritón. Aunque su inmueble más importante, sin duda, es la casa-palacio de las Cadenas (s. XVII), también conocida como casa de Postas o casa de la Inquisición. En su fachada podemos contemplar el escudo de D. Pedro Algarero, notario del Santo Oficio de Jadraque.

La fuente posee un pilón octogonal con rostros antropomorfos de tritón

Fuente y ayuntamiento de Jadraque

En este inmueble ocurrió un hecho histórico muy curioso entre la princesa de Ursinos e Isabel de Farnesio. Para ponernos en situación, la princesa de Ursinos fue una aristócrata francesa que, tras quedar viuda dos veces y vivir en Roma, se hizo muy amiga de Madame de Maintenon, esposa secreta de Luis XIV, el rey Sol. En plena Guerra de Sucesión (1701-1713), la alianza borbónica entre España y Francia necesitaba ser reforzada. Debido a ello, el rey Sol hizo que su nieto Felipe de Anjou (Felipe V, rey de España por aquel entonces) se casara con María Luisa Gabriela de Saboya. Como la pareja era todavía muy joven, Madame de Maintenon recomendó a la princesa de Ursinos como Camarera Mayor de la reina con el fin de asesorarles gracias a su experiencia. La princesa de Ursinos se hizo un nombre en la Corte de Madrid y ganó mucho protagonismo. Pero doce años después, la reina falleció. En un movimiento ligeramente osado, la princesa de Ursinos negoció el matrimonio de Felipe V con Isabel de Farnesio, procedente del ducado de Parma y con fama de obediente. Se acordó que la boda sería en la ciudad de Guadalajara, pero antes quiso tener la princesa un encuentro con la futura reina para conocerse. Dicho encuentro se organizó en la villa de Jadraque, concretamente en la casa de las Cadenas. Isabel de Farnesio se retrasó a causa de una nevada y llegó con un aspecto bastante desaliñado debido al viaje. La princesa de Ursinos hizo un comentario al respecto y evitó hacer la protocolaria reverencia para saludar a Isabel de Farnesio con mayor familiaridad. Pues bien, esta le sorprendió con un bofetón y una orden de exilio que la puso rumbo a la frontera francesa esa misma noche. Ojo cómo te puede cambiar la vida en un instante. Cosas de la realeza.

Casa-palacio de las Cadenas. Vuelan galletas

Bajando por la calle Mayor, nos asomamos a la calle Villaseñor para observar el escudo de la Familia Cámara (s. XIX). Al final de la vía se encuentra la casa-palacio de la familia Arias de Saavedra (s. XVII). Es también conocida como casa de Monjas, debido a que el edificio fue cedido a una congregación de monjas ursulinas para crear un internado y escuela para la niñas de Jadraque. En su fachada podemos apreciar el escudo de los Perlado Verdugo (s. XIX). Su mayor tesoro se encuentra en la planta baja de la construcción, nos referimos a la Saleta de Jovellanos. En el año 1808 Gaspar Melchor de Jovellanos, amigo de Juan Arias Saavedra, y Francisco de Goya realizaron unos frescos que convirtieron este espacio en una auténtica obra de arte. Esta casa-palacio alberga actualmente la oficina de turismo, el espacio museográfico del Despacho de Ochaita y el museo de la Guarnicionería, dedicado a esta actividad tradicional y su oficio.

En este inmueble se encuentra la preciosa Saleta de Jovellanos

Casa-palacio de la familia Arias de Saavedra o casa de las Monjas

Desembocamos en la plaza de Jovellanos, donde se encuentra la entrada al recién citado inmueble, y continuamos cuesta abajo hasta la plaza de las Posadas. Nos asomamos a la calle Peaje para contemplar otro lustroso blasón, en este caso de los Coronel y Salazar, siendo el más moderno de la localidad. Caminamos un trecho por la vía anteriormente citada y por la calle del Mercado para aterrizar en otro imponente templo. La ermita del Cristo y de la Soledad (s. XVII) fue antaño la iglesia del convento de los Capuchinos. Por fuera es destacable su elegante espadaña. En su interior conserva la imagen más apreciada de Jadraque, la de su patrón: el Cristo con la Cruz Acuestas (s. XVII). Se trata de una talla de estilo barroco atribuida a Juan Martínez Montañés.

Alberga en su interior la imagen del patrón de Jadraque

Ermita del Cristo y de la Soledad

Dimos media vuelta para poner rumbo al auto. Intentamos hallar el lavadero, pero nos resultó imposible. Después de un rato dando vueltas decidimos poner el objetivo en la fortaleza. De este modo, salimos a la CM-1000 y nos desviamos en la señal indicativa. Subimos un tramo de cerro con el coche hasta que ya no se podía más. Lo que hace uno por ahorrarse subir una cuesta. Ante nosotros emergía la imponente figura del castillo del Cid (s. XV).

En sus orígenes fue una atalaya islámica del siglo VIII

Pusimos rumbo al castillo del Cid

En su origen fue una atalaya islámica del siglo VIII, hasta la llegada y conquista por parte del Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar. Tras varios episodios de propiedad, el castillo llega a manos del Gran Cardenal Mendoza, realizándose poco tiempo después una reforma integral que le otorgó su aspecto actual. Estamos hablando del siglo XV. Se levantó una fortaleza-palacio de estilo renacentista en cuyo interior conviven el patio de armas, otro patio y el palacio con dos plantas y sótano. La casa Mendoza conservó el castillo hasta finales del siglo XIX, cuando salió a subasta y fue adquirido por el Ayuntamiento de Jadraque. Tras varias restauraciones, podemos disfrutar hoy en día de su espectacularidad. Mención especial para su perímetro exterior por el que podemos pasear y contemplar unas vistas de ensueño al valle del Henares.

Las vistas desde el perímetro exterior del castillo son preciosas

Se trata de una fortaleza-palacio espectacular

No se nos ocurre un lugar más especial para poner el punto y final al post. Es evidente que Jadraque es una población de obligada visita en esta zona de Guadalajara. No solo por su castillo y las vistas, sino por el agradable paseo con sabor a historia que realizas por el pueblo. Recomendamos el turismo de interior por pueblos así, llenos de cultura y espacios hermosos. Si dudas de cuándo acudir, dos sugerencias: Fiesta de las Migas, en el segundo domingo de diciembre, y la Cena de San Juan, el sábado más cercano a la famosa noche. Ambas son Fiestas de Interés Turístico Provincial. Mucho nivel.

Vista panorámica del pueblo de Jadraque, en la Alcarria de Guadalajara

Nos despedimos de la villa de Jadraque

 

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