Minglanilla, la frontera salada

Ermita del Santísimo Cristo de la Salud, Minglanilla

Hace ya tiempo que realizamos una ruta por varios pueblos de la Manchuela, acompañados por nuestros amigos Alfonso y Luis. Visitamos los municipios de Villanueva de la Jara, Puebla del Salvador, La Pesquera y Minglanilla. Este último es el protagonista de hoy. Cuenta con un patrimonio religioso y civil magnífico, como bien demuestra la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad, la casa del Administrador de la Mina de Sal o la ermita del Santísimo Cristo de la Salud.

Cómo llegar a Minglanilla

Con una población de 2.263 habitantes (INE 2016), este pueblo de la Manchuela conquense es conocido por ser el último municipio de la provincia de Cuenca antes de introducirnos en la de Valencia, a su paso por la A-3. La citada autovía no se adentra en el interior de la villa, como sí hace la más antigua N-III. Otras carreteras que podemos tomar son la CM-3201, que desemboca en la A-31, entre Almansa y Bonete; y la CM-211 cuyo final se encuentra en la localidad de Almodóvar del Pinar. Minglanilla está ubicado en un enclave de comunicación privilegiado, teniendo en menos de 120 kilómetros a tres capitales de provincia (Cuenca, Albacete y Valencia), sumando dos más (Castellón y Teruel) si ampliamos el intervalo hasta los 180 kilómetros.

Qué ver en Minglanilla

Volvimos de La Pesquera y, tras dar un ligero rodeo, conseguimos llegar a nuestro destino. Aparcamos en la plaza donde se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad, patrona de la localidad. Allí pudimos ver al otro protagonista de esta serie de reseñas, Luis Eugenio Martínez, cura de los municipios de Puebla del Salvador, La Pesquera y Minglanilla. Oriundo de Horcajada de la Torre, pueblo de raíces zascandiles. No tuvimos tiempo de saludarle antes de dar misa, por lo que salimos a ver la localidad durante su transcurso. No dejamos de fijarnos en semejante monumento declarado Bien de Interés Cultural en el año 2003. El templo, con planta de cruz latina, está levantado con mampostería y sillares en las esquinas. Su portada es de estilo renacentista y junto a ella, se halla la torre, compuesta de cuatro cuerpos.

Muy cerca de la iglesia encontramos dos muestras del espléndido patrimonio civil con el que cuenta Minglanilla. Hablamos, por una parte, de la Casa del Administrador de la Mina de Sal (1672), de estilo herreriano y con portada adintelada. Actualmente, tras rehabilitarse, ejerce las funciones de museo. Es, tras la iglesia, el segundo edificio más antiguo de la localidad. Por otro lado cabe destacar la Casa del Curato (1757), muy reformada y utilizada a lo largo de su existencia por los párrocos del municipio. A escasos metros podemos observar el Ayuntamiento, junto a la plaza de la Iglesia.

Fachada del ayuntamiento de Minglanilla

Fachada del ayuntamiento de Minglanilla

Nos desplazamos hasta la cercana plaza del Salero, donde se halla la Biblioteca Pública Municipal Juan Ricardo Martinez Cuesta, antigua Casa de la Sal. A través de las calles General Picazo y Damián Ferrer llegamos a la calle de la Administración. Vía donde residen importantes inmuebles como la casa de los maestros, la radio, Cruz Roja o diversas asociaciones. Muy cerca, en una calle peatonal, dimos por casualidad con el Museo Etnográfico de la Posá, donde se pueden ver los distintos utensilios y artefactos que se utilizaban en la ganadería o agricultura hace no muchos años por los habitantes de la localidad.

Museo Etnográfico de la Posá, en Minglanilla

Museo Etnográfico de la Posá, en Minglanilla (Cuenca)

Continuamos nuestro agradable paseo por Minglanilla con paradas en plazas como la del Mercado o la del Pilar, con su Monumento a los Nazarenos. Recomendados por Alfonso, pasamos por la conocida calle Real para contemplar las bellas rejerías de las construcciones que allí se ubican. De entre todos los inmuebles destaca una fotogénica casa modernista, la cual data del año 1922, un espectáculo para la vista sus formas y colores.

Casa Modernista, Minglanilla

Casa Modernista, Minglanilla (Cuenca)

Se acercaba la hora y nos dirigimos de nuevo a la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad, donde Luis recién acababa de terminar la misa. Antes nos habíamos saltado un paso evidente en la ruta. A pocas decenas de metros, subiendo la calle Cristo Bajo llegamos a un punto emblemático del municipio, la ermita del Santísimo Cristo de la Salud, patrón del pueblo. De una sola nave y con planta de cruz latina, posee una hermosa portada con porche de tres arcos de medio punto. Sus blancos muros están coronados por una espadaña con paramento liso. La razón por la que antes no comentamos sobre ella fue porque se encontraba cerrada. Ante semejante contratiempo esperamos a que Luis terminase para que tuviera la amabilidad de abrirnos y así contemplar el interior. Accedió sin dudar. Eternamente agradecidos.

Cristo de la Salud, Minglanilla

Cristo de la Salud, patrón de Minglanilla

Tras tomar las instantáneas correspondientes nos llegó la llamada. Apetecía un refrigerio. Seguimos a Luis hasta el Bar-Restaurante Miralles, donde saciamos nuestra sed y, de paso, el hambre. Cayeron unas cuantas raciones, entre ellas nuestros amados zarajos, cómo no. Quedamos encantados. Estupendamente comidos y bebidos, en el buen sentido.

Merece la pena recordar que aquel día eran las Elecciones Generales. Por lo que debíamos volver a nuestro barrio para ejercer el derecho al voto. Bien entrada la tarde y ya despidiéndonos de Alfonso y Luis, nos dirigimos al Castillo, cuyas obras terminaron en 2003, siendo la primera construcción de nueva planta de este tipo levantada en España. Se ubica en el antiguo cementerio viejo de la localidad.

Nos dejamos por visitar la ermita de Santa Bárbara (s. XVI), situada a dos kilómetros del pueblo y reconstruida en 1999 gracias a la Casa de Oficios de Minglanilla. También la Venta de Contreras, antigua casa de postas del s. XVI calificada como Edificio Histórico-Artístico. Pero ya sabéis, no está de más dejarse algunas cosas por ver, así existen más motivos para volver. No hemos hablado tampoco del patrimonio natural de Minglanilla. Incluye la Rambla Salá, visible si hacemos la Ruta de los Calderones (Sendero PR-CU 73), o las espectaculares Hoces del Cabriel, también llamados “cuchillos”. Merece la pena dedicarles una entrada aparte.

Así pues, partimos de vuelta para intentar encontrar las urnas abiertas. No queremos despedirnos sin dar las gracias a Alfonso Arjona, nuestro particular gurú de la provincia, y a Luis Martínez, paisano al que prometimos volver para que nos lleve de ruta por los parajes que nos faltaron por visitar. Eso es todo. Fin de la ruta por la Manchuela conquense. Mucha Manchuela.

2 Comments

  1. María del Remedio el 16 diciembre, 2017 a las 12:52 AM

    Gracias por esta descripción que habéis hecho sobre mi pueblo. Me ha parecido excelente.

    • Zascandileando el 17 diciembre, 2017 a las 6:51 PM

      Fue un placer, María del Remedio. ¡Un saludo!

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