Iniesta, aventuras desde el sitio de Consolación

Fachada de la ermita santuario de Consolación, en Iniesta

Largo tiempo de espera hasta que nos cuadró la agenda. Iniesta nos esperaba impaciente en la Manchuela conquense, con su tremendo patrimonio arquitectónico, repleto de casas señoriales que reflejan el esplendor que tuvo esta villa. La localidad también posee numerosos edificios religiosos de interés, tanto dentro como fuera del núcleo urbano, y es que en sus alrededores también es obligatorio visitar maravillas como el santuario de Consolación o el puente de Vadocañas. Muchas anécdotas en esta fantástica excursión.

Cómo llegar a Iniesta

Este pueblo tiene una comunicación magnífica. Nosotros llegamos por la autovía A-3, tomando el desvío que nos lleva a la propia localidad y a Graja de Iniesta por la carretera CM-311. Una vez cogimos la salida desde la autovía, nos plantamos directos en 10 kilómetros, aproximadamente. Por esta misma vía, también es posible llegar desde el vecino municipio de Villanueva de la Jara. Otras carreteras comarcales como la CM-3116, la CM-3137 o la CM-3222; conectan el núcleo urbano con poblaciones cercanes tales como Ledaña, Villarta, Villagarcía del Llano o, ya en la provincia de Albacete, Tarazona de la Mancha. Consta de dos pedanías: Casas de Juan Fernández y Alcahozo. Posee una población de 4337 habitantes (INE 2017), los cuales pertenecen a la comarca de la Manchuela. El pueblo se ubica en una colina, dentro del hermoso valle del río Cabriel. Los términos municipales de Iniesta y Minglanilla comparten la localización de la reserva natural de Las Hoces del Cabriel.

Qué ver en Iniesta

Nada más entrar en el pueblo, hicimos ruta de pequeños templos. Primero fue la ermita de San Antón (s. XIX), a la que accedimos desde la avenida de la Constitución, subiendo hasta la calle homónima. Bajamos de nuevo a la avenida de la Constitución. Posteriormente, continuamos por la calle San Ildefonso. Al finalizar esta, nos introducimos en un pequeño camino paralelo a la cooperativa y la carretera de Villanueva de la Jara. Nos esperaban la ermita de San Cristóbal y la ermita de San Isidro, ambas de reducidas dimensiones y separadas por poca distancia. Decidimos entrar en el casco antiguo de Iniesta por la calle Santa Ana. Tras aparcar en las inmediaciones, bajamos hasta la calle Valencia para encontrar la casa palacio del Marqués de Melgarejo (s. XVII), también conocida como casa de los Espinosa.

Esta construcción de Iniesta también es llamada casa de los Espinosa

Casa palacio del Marqués de Melgarejo

Tras maravillarnos con esta magnífica fachada, donde destaca su balconada y el escudo de armas de los Espinosa, subimos por la calle Rato para llegar a la casa de Isaac (s. XVI) o de los López Cantero. Consta de dos portadas, una en la citada vía y otra en la calle San Roque, ambas de estilo herreriano, de gran belleza y con el escudo de armas de los Cantero. Callejeando un poco desembocamos en la cercana iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción (s. XVI-XVII).

La iglesia de Iniesta es un templo de grandes dimensiones

Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

El templo más importante del núcleo urbano de Iniesta posee planta de cruz latina, con una nave central cubierta con bóveda de cañón con lunetos y dos naves laterales que albergan las capillas. En el exterior destaca su poderosa torre de tres cuerpos, así como las dos portadas que tiene, una norte y otra sur. Nos encontrábamos en la plaza Atrio del Señor. Decidimos continuar por la calle de la Plaza para impresionarnos con otra gran fachada señorial. En este caso es la perteneciente a la casa de Doña María de Luján (s. XVII) o casa de los Guzmán. De estilo plateresco, merece la pena reseñar sus columnas exentas de tipo toscano y la fabulosa rejería.

Esta casa señorial es de las más bellas de Iniesta

Casa de Doña María de Luján

En pocos metros nos hallamos en el centro neurálgico de la villa. Nos referimos a la plaza Mayor. En ella reposan dos construcciones importantes. La primera es el antiguo ayuntamiento (s. XV). Este inmueble de dos plantas fascina al visitante con sus soportales, en los cuales se pueden observar dos columnas con escudos heráldicos del Medievo. En la pared norte de la planta superior existe un mural elaborado con grisalla que representa un cristo crucificado. Anejos se ubican el torreón y restos de muralla que daban acceso al antiguo castillo. Datan del siglo XI, siendo su origen almohade.

El gran arco que hay junto al torreón daba acceso al castillo, antiguamente

Antiguo ayuntamiento de Iniesta y torreón

Entramos por el gran arco ubicado junto a la torre, donde está la actual oficina de turismo, para dirigirnos a la parte más alta de Iniesta, hogar de su conocida plaza de toros (s. XIX). Como datos curiosos, mencionar que se encuentra excavada en el terreno, algo poco usual, y que debajo del tendido de una parte del graderío se conservan varias casas-cueva utilizadas hasta hace pocas décadas.

En la parte más alta de Iniesta se ubica excavada su plaza de toros

Plaza de toros de Iniesta

Deshicimos todo el camino de nuevo hasta la calle de la Plaza para aterrizar en la calle Carrión. Allí nos esperaba la casa de los Cantero (s. XVI) con su gran escudo heráldico presidido por un águila imperial bicéfala. Nos pegamos una buena caminata hasta la parte norte del núcleo urbano, atravesando calles como Inoncencio Jover, Jesús Casanova o San Francisco.

El escudo de armas es lo más destacable en la Casa de los Cantero

Casa de los Cantero, en Iniesta

Finalmente aterrizamos en la ermita de la Concepción (s. XVI). Hace ya muchos años que expiraron sus funciones religiosas. Tras ser sede del sindicato obrero de amacén de grano y champión o centro cultural, actualmente alberga el museo arqueológico. En él se exponen piezas de interés procedentes de yacimientos cercanos como Punta del Barrionuevo, Cerro Gil o Monegrillo.

Además de museo arqueológico, la ermita de la Concepción ha tenido funciones de centro cultural

Ermita de la Concepción, actual museo arqueológico

Seguimos por la calle Cerrada, echando un vistazo a la casa de la Inquisición (s. XVI). Su fachada alberga el escudo de esta institución, ya que albergó en tiempos a varios inquisidores. Tomamos la calle Santiago, donde nos detuvimos para contemplar la casa de los Carriones (s. XVI-XVII), cuya fachada está excelentemente conservada. Como última parada, ya bajando por la calle Tomás Martínez, observamos la caza de Zamora (s. XVI-XVII) o del Corregidor Espinosa, recientemente restaurada.

Este edificio señorial también es conocido como casa del Corregidor Espinosa

Casa de Zamora, en Iniesta

Finalmente volvimos al auto para seguir viendo las bondades de Iniesta, pero esta vez en las afueras de la villa, a varios kilómetros de distancia.

El santuario de Consolación

Cómo llegar al santuario de Consolación

No vamos a negarlo, hicimos algo de trampa, pero sin querer. Nosotros salimos de la población con dirección a la A-3 y Graja de Iniesta. Poco después de alejarnos del núcleo urbano, en la primera rotonda, tomamos la carretera CM-3137 en dirección a Villarta. Antes de introducirnos en el pueblo, en una rotonda anterior, tomamos la carretera CM-3201 en sentido Villalpardo, al norte de Villarta. Pero en vez de seguir, en la siguiente rotonda, observamos un cartel que indicaba el sitio de Consolación. Era un camino. Lo tomamos y ahí dejamos de hacer trampas. Y es que desde la primera rotonda que utilizamos, en dirección a Villarta, de ahí sale el camino original por el que discurre la romería de la Virgen de Consolación. Ese primer tramo nos lo saltamos, aunque fue por culpa del GPS. Una vez incorporados al camino, solo tuvimos que seguir varios kilómetros y las respectivas indicaciones para llegar al paraje. Incluso vimos un chozo. Uno intuye que va correctamente cuando se empieza a ver rodeado de un paisaje espectacular, repleto de pinos.

La ermita y sitio de Consolación

Aparcamos en cuanto observamos las primeras edificaciones, bajas y encaladas. Subimos un tramo de escaleras para llegar a la ermita santuario de Consolación (s. XVIII). Posee planta de salón con una sola nave y crucero, cubiertos por una bóveda de medio cañón con lunetos. Destacan las pinturas murales del interior, así como el retablo mayor, de estilo barroco. Por fuera merece la pena reseñar su portada y la pequeña espadaña.

La ermita de Consolación destaca por sus pinturas murales y su retablo mayor

Interior del santuario de Consolación

Volvimos a bajar las escaleras para dar un paseo por las construcciones cercanas. Había mucho ambiente, con varios niños jugando en las numerosas fuentes que pueblan el sitio. Paseamos junto a la hospedería, que ofrece una estampa muy hermosa con su patio central porticado. La arquitectura tradicional de estos inmuebles proporciona un viaje en el tiempo de lo más agradable. Volvimos al coche para iniciar la aventura que nos condujo a nuestro siguiente destino.

La hospedería aglutina un bello conjunto de edificios de arquitectura tradicional

Fuente en el patio central de la hospedería de Consolación

La romería de la Virgen de Consolación

Se trata de una fiesta declarada de Interés Turístico Regional en el año 2008. Esta romería es muy célebre en toda la comarca de la Manchuela, pues existe una gran devoción tanto en Iniesta como en los pueblos de la región. El traslado de la Virgen al santuario se celebra el domingo de Pentecostés. Su vuelta se produce en penúltimo domingo de agosto. Sin duda una fiesta muy recomendable por el extraordinario ambiente que se vive. De las más interesantes en toda la provincia de Cuenca.

El Sitio de Consolación, en Iniesta, tiene muchas construcciones de interés

Más detalles del paraje de Consolación

El puente de Vadocañas

Cómo llegar al puente de Vadocañas

Desde el sitio de Consolación comienza el itinerario del sendero GR-66 para llegar a pie o en bicicleta de montaña hasta Vadocañas, antigua pedanía hoy abandonada. Queremos recalcar lo de ir a pie o en bicicleta, porque nosotros cometimos la barbaridad de ir en coche, y casi nos quedamos por el camino. Menos mal que la maquinaria zascandil es bien dura y aguantamos las inclemencias del terreno. Para ir en coche es necesario seguir el camino contrario a las indicaciones del sendero. Es decir, en la primera bifurcación, en vez de seguir por la izquierda por el GR-66 hay que tomar el camino de la derecha. No está indicado por ningún sitio. Lo único que se nos ocurre para uno no se pierda, es que en Google Maps pone “Camino de Vadocañas”, ese es el que está habilitado para ir en coche y por el que nosotros volvimos, ya que era imposible retornar por el tortuoso sendero mediante el que fuimos.

La venta y el puente de Vadocañas

Tras los nervios de la ida, tuvimos nuestra recompensa con un paisaje idílico. Llegamos a la venta de Vadocañas, un sitio de cuento. No solo por la frondosa vegetación, sino por la hermosa mezcla que hacía el edificio de la venta con algunas tallas de madera y otros utensilios rústicos.

El paraje de Vadocañas es muy bonito, merece la pena reseñar su venta

Hermosa construcción junto a la venta de Vadocañas

Pasamos de largo la venta para continuar por el camino, el cual desbocó finalmente en el río Cabriel. Pocos metros más adelante apareció ante nosotros el espectacular puente de Vadocañas (s. XVI). Fue declarado Bien de Interés Cultural en 2011. No es para menos, ya que, además de por su valor arquitectónico y estado de conservación, lo merece por el bellísimo paraje en el que se asienta. El río Cabriel, uno de los más limpios de Europa, hace de frontera con la Comunidad Valenciana.

El puente de Vadocañas data del siglo XVI, es una obra civil excelente

El puente de Vadocañas, sobre el río Cabriel

Dimos media vuelta para montar otra vez en el coche. No podíamos volver por el camino de ida, por lo que tomamos el camino correcto, pero un gran charco nos bloqueaba el camino. Pensábamos que no lo podíamos cruzar, por lo que nos vimos en una encrucijada. Y sin cobertura. La opción de cruzar el puente en dirección a Valencia empezó a cobrar fuerza, pero no sabíamos cómo estaría el camino ni cuánto tardaríamos en llegar a la civilización. Finalmente apareció nuestro ángel de la guarda. Un coche rojo. El conductor nos advirtió que el charco se podía pasar. De modo que le seguimos un tramo. Luego nos indicó para volver al santuario. Lo hicimos sin más incidentes.

El camino de la romería de la Virgen de Consolación posee muchos atractivos

El chozo que encontramos de camino al sitio de Consolación

De esta guisa terminó la aventura de Vadocañas. Mereció la pena. Siempre recordaremos la excursión a Iniesta. Un patrimonio de lo más completo. Referente del turismo en Cuenca. Muy recomendable.