Saceda-Trasierra, descansando en los pies de Altomira

Panorámica del pueblo alcarreño de Saceda-Trasierra

Uno de los accidentes geográficos más importantes de la Alcarria conquense es la sierra de Altomira. Vertebra el extremo occidental de la comarca, guardando diversos tesoros para la vista. Uno de ellos es la encantadora localidad de Saceda-Trasierra. Acudimos a ella después de una larga jornada de zascandileo y nos recibió con los brazos abiertos. Su tranquilidad y belleza nos cautivó. Procedemos a contar nuestra experiencia en este recóndito pueblo alcarreño.

Cómo llegar a Saceda-Trasierra

Desde la carretera CM-200, pasada la villa de Barajas de Melo, surge un desvío a mano derecha para tomar la vía CU-2001. Esta nos lleva directos hacia Saceda-Trasierra. El otro extremo de esta carretera se ubica en Vellisca, en la vía CM-2000, por lo que también podemos llegar desde allí. La autovía A-40 pasa a pocos kilómetros de la localidad. De hecho, el pueblo de Paredes está pegado a la autovía y desde allí sale un camino que conduce directo a nuestro destino, aunque se encuentra en peor estado que la vía anteriormente mencionada. Posee una población de 41 habitantes (INE 2019), los cuales pertenecen a la comarca de la Alcarria.

Qué ver en Saceda-Trasierra

Llegamos desde Vellisca y lo primero que nos encontramos a mano derecha fue el cementerio municipal. Callejeamos un poco por su pequeño núcleo urbano hasta que salimos a la calle Grande. En ella se ubica uno de los edificios civiles más importantes de Saceda-Trasierra. Hablamos de la casa del Cura. Proseguimos hasta desembocar en la plaza de la Constitución. Además de un hermoso pilón coronado por una farola de cinco luces, aquí preside la manifestación más importante del patrimonio de la localidad: iglesia de parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.

El centro neurálgico de Saceda-Trasierra es su plaza de la Constitución

Plaza de la Constitución

Consta de una sola nave separada en tres tramos por arcos fajones. En su interior podemos destacar el retablo lateral situado en el presbiterio o la pila bautismal, que está decorada con hermosos detalles. Por fuera destaca su poderosa torre de tres cuerpos, así como la bella portada principal. Posee un arco conopial coronado por un florón de cardina, todo ello enmarcado en dos columnas de orden dórico.

Es uno de los templos más hermosos de la sierra de Altomira

Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Bajamos por otra calle hasta caer en una gran explanada donde existen numerosos pasatiempos, tanto para jóvenes como para mayores. Por ejemplo podemos encontrar desde una mesa de ping-pong hasta aparatos para hacer gimnasia o un recinto para jugar a la petanca. A escasos metros metros nos encontramos con otra de las construcciones importantes de Saceda-Trasierra. Nos referimos a su antiguo lavadero.

Zona recreativa en Saceda-Trasierra

En esta gran explanada se ubica una estupenda zona recreativa

Además de ser muy atractivo, visualmente hablando, hemos de decir que no suele ser usual que los lavaderos tengan el agua tan limpia. Recordamos alguno como el de Huerta del Marquesado que también tenía el agua muy clara, pero incidimos en que no es lo normal. Por lo tanto, es de agradecer esta característica. La estructura está hecha de mampostería, con el tejado de madera y teja.

El lavadero de Saceda-Trasierra es un ejemplo estupendo de este tipo de construcciones

Agua clara en el lavadero municipal

En sentido contrario, caminando unos pasos, se ubica un completo parque infantil que seguro hace las delicias de los más pequeños. Nos encontramos en la calle El Prado. Aquí realizamos un inciso para reponer fuerzas en el bar Solera. Los refrigerios nos sentaron a las mil maravillas. Hemos de decir que esta excursión la hicimos hace ya bastante tiempo, por lo que desconocemos si el bar sigue en activo. Ojalá que sí.

Es uno de los lavaderos con el agua más clara de Cuenca

Antiguo lavadero de Saceda-Trasierra

En esta misma calle también se halla el ayuntamiento de la villa. Poco más faltaba por ver en el núcleo urbano, por lo que volvimos al auto y nos dispusimos a ver otro monumento importante para el pueblo. Queríamos visitar la ermita de Nuestra Señora de Altomira. Técnicamente pertenece al término de Mazarulleque, pero en Saceda-Trasierra también se le tiene mucha devoción a su imagen.

Se ubica en uno de los parajes naturales más impresionantes de la provincia de Cuenca

Ermita de Nuestra Señora de Altomira

Para ir decidimos tomar el sendero PR-CU 40, denominado “Camino de Altomira”. Pronto comprobamos que no era buena idea dado que, además de nuestra habitual torpeza para guiarnos, el terreno no se encontraba en condiciones para ir en coche. Dimos media vuelta y procedimos a tomar otra ruta. Para ir motorizados lo mejor era volver a la carretera CM-200 y poner dirección Pastrana. A lo pocos kilómetros sale un desvío a la derecha para tomar la CU-2024 y de esta vía sale el camino que conduce hasta la ermita. Hay que estar atento porque no se encuentra especialmente bien señalizado.

Mereció mucho la pena el tortuoso camino, pues las vistas desde la ermita de Nuestra Señora de Altomira son espectaculares. Sin duda uno de nuestros lugares preferidos, tanto en la Alcarria como en la provincia de Cuenca. Mágico.

En esta panorámica se puede observar un antiguo torreón en ruinas

Las vistas de este paraje son increíbles

Fue una pena no poder recorrer el sendero anteriormente citado. Es una ruta muy recomendable para seguir a pie. Nos faltaron por descubrir grandes elementos de los parajes que rodean Saceda-Trasierra. Por ejemplo, el conocido Hoyo Redondo, un elemento geomorfológico de interés especial. Se trata de una torca situada en las cercanías del pueblo. A excepción de torcales conocidos como el de Lagunaseca o Los Palancares, aquí solo encontramos un único hundimiento del terreno.

De esta manera concluyó nuestra visita a Saceda-Trasierra, en uno de los lugares más idílicos de la provincia de Cuenca. La sierra de Altomira guarda muchos tesoros, por ello recomendamos disfrutar de la zona y visitar este magnífico pueblo, que bien lo merece.

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