Paseos fluviales del Río Vencherque

No podemos negar que nuestra visita a Villar del Humo dio mucho de sí. Tras varias excursiones de nivel, tocó realizar una ruta muy cercana al núcleo urbano de la localidad. Nos referimos al Paseo Fluvial del río Vencherque (SL-CU 07), perteneciente al Registro Oficial de Senderos de Cuenca. Esta vez estuvimos acompañados de Ángela y David, amigos de nuestro anfitrión Joaquín, que también nos acompañó, por supuesto.

Salimos temprano y tomamos la calle Era Marivital para entrar en el camino y alejarnos del núcleo urbano. Dimos una agradable caminata por el paseo Real contemplando el paisaje y al rato, tras ir bajando de altura, aterrizamos en el río para seguir nuestra excursión a través de sus paseos fluviales.

Encrucijada de caminos en en Villar del Humo

Digamos que fue a mitad del sendero cuando nosotros bajamos de nuestra anterior ruta. Decidimos continuar unas cuantas decenas de metros más adelante, en dirección contraria al municipio, para intentar completar el trayecto en su totalidad. Poco tiempo tardamos en quedarnos con cara de lerdos ante semejante escenario natural. Realmente es una magnífica obra de ingeniería la que se ha realizado en la ribera del río Vencherque. Poder pasear debajo de la hoz y con la vegetación alrededor es una maravilla.

Tras cruzar a través de un pequeño puente a la otra orilla del río, se le ocurrió a nuestros guías la magnífica idea de darnos un chapuzón en otro de los afluentes que pasan por el término de Villar del Humo, La Malena. De este modo, no pudimos completar el recorrido ante la falta de tiempo para realizar las dos excursiones y luego volvernos con el coche a la hora prevista.

Paseo Fluvial del río Vencherque

Paseando por el Río Vencherque

Por lo tanto, volvimos sobre nuestros pasos y continuamos por el paseo fluvial, esta vez ya en dirección al pueblo. Cada tramo que recorrimos parecía más impresionante que el anterior. Como decimos habitualmente, la cámara tiraba fotos sola, eran innumerables los rincones para realizar instantáneas. No es para menos con tal entorno natural, dominado por esa caprichosa hoz de roca arenisca y por esa estructura de madera, anclada para habilitar su tránsito a todos los públicos.

La vegetación del bosque que habita en la ribera del río se fusiona a la perfección con el resto del paisaje. Chopos, sauces, nogales, algún fresno… Son varias las especies que habitan el paseo. Queremos destacar una planta que nos encontramos muy cerca del río y dentro de él, de color rosáceo, muy vistosa, pero desconocemos su nombre. En cuanto a la fauna, predominan las aves, de entre las que destaca el petirrojo, visible sobre todo en época de invierno.

Caminando por la orilla del Río Vencherque

Paseando por el Río Vencherque

Continuamos nuestra ruta por la pasarela elevada hasta llegar al molino de la Hoz, actualmente de propiedad privada y, durante la Guerra Civil, refugio de algunos habitantes del pueblo tras presenciar una aurora boreal y creer que se avecinaba el fin del mundo. Sin duda, una anécdota muy curiosa.

Terminamos nuestro paseo para volver al pueblo y ponernos los bañadores. Tocaba coger el coche para irnos a pocos kilómetros, concretamente a La  Malena. En esta excursión nos acompañó, también, otro amigo de Joaquín, Julio, que a su vez iba con otros dos amigos que acudían de visita a Villar del Humo. Disfrutamos de un agradable rato todos juntos en el río.

Sentarse y contemplar el Río Vencherque, un auténtico placer.

Sentarse y contemplar el Río Vencherque, un auténtico placer.

Volvimos de nuevo al pueblo, donde nos esperaba el recibimiento de Doña Carmen, de la cual escuchamos sus anécdotas e historias encantados, mientras María terminó de preparar la comida para coger fuerzas de cara al largo viaje que nos esperaba de vuelta. De nuevo destacar el trato recibido por esta magnífica familia, además de por todas las personas con las que hemos entablado conversación. Nos sentimos como en casa.

Hasta aquí nuestras andanzas por esta Villar del Humo. Disfrutamos de un fin de semana maravilloso en el que tuvimos varias excursiones. Además de las conocidas pinturas rupestres que están viviendo en 2017 su centenario, visitamos Las Chorreras del río Cabriel, en el cercano pueblo de Enguídanos. Un diez.