Flores manchegas, nuestro postre más tradicional

Te imaginas una delicia crujiente y dulce que te transporte a las tradiciones culinarias más arraigadas de la comarca de La Mancha? Las flores manchegas, también conocidas como flores de Calatrava en algunas zonas, son un auténtico tesoro gastronómico que encierra no solo un sabor exquisito, sino también una fascinante historia que se remonta muchos siglos atrás. Parece mentira que todavía no hayamos escrito un post sobre postre típico tan elaborado y consumido en mucho territorio de Castilla-La Mancha, pues hoy toca ponerle solución.

Orígenes de las flores manchegas o flores de Calatrava

Las flores manchegas, conocidas también como flores fritas, son un dulce típico de la Semana Santa o Carnaval en Castilla-La Mancha. Quizás no en toda su extensión, pero sí en la comarca de La Mancha y zonas cercanas. Su origen se remonta a mucho tiempo atrás, algunas fuentes indican un posible origen sefardí, pero resulta muy difícil exponer el punto de partida. Lo que sí podemos decir es que desde hace muchas generaciones las familias manchegas las han preparado para celebrar estas festividades con alegría y mucho sabor.

Según la tradición, las flores manchegas o flores de Calatrava surgieron como una forma ingeniosa de aprovechar los ingredientes disponibles en esa época. Con una masa sencilla de harina, huevos, azúcar y un toque de anís, las familias manchegas creaban estas deliciosas flores que pronto se convirtieron en una tradición culinaria de la región. Algunas fuentes hablan de su inclusión en las llamadas «frutas de sartén», de las cuales ya hablaba Cervantes en nuestra obra más universal, Don Quijote de La Mancha. En concreto, lo hacía en la parte de Las Bodas de Camacho, de las cuales hablamos en nuestro post sobre la localidad de Munera.

Esta obra fue elaborada por Emilio Soriano y se encuentra en el paraje de Los Casares

Mural de las Bodas de Camacho en Munera

La magia de su elaboración

Preparar flores manchegas es todo un ritual que ha pasado de generación en generación. El proceso comienza con la mezcla de los ingredientes mencionados, hasta obtener una masa fina. Luego pasamos al uso del molde, el cual se ha dicho históricamente que tiene su origen en la cruz de Calatrava, de ahí que también se les llame flores de Calatrava.

Es necesario introducir el molde en el aceite caliente y mantenerlo varios segundos, para posteriormente pasarlo a la masa, que debe estar lo suficientemente espesa para que se adhiera a él. Sin dar muchos más detalles, ya que vamos a explicar la receta, luego hay que meter el molde de nuevo en el aceite hasta que se fría y se desprenda la flor, para lo cual imprescindible no haber cubierto de masa todo el molde.

Un bocado de tradición y sabor

Las flores manchegas no son solo un dulce para el paladar, sino también un símbolo de la rica historia y cultura de La Mancha. Cada bocado de estas delicias nos transporta a tiempos pasados, donde las tradiciones familiares y la cocina casera eran el corazón de la vida cotidiana. En la mayoría de sitios predominan las torrijas en Semana Santa, pero las flores de Calatrava son también fijas en muchas casas de La Mancha.

Hoy en día, las flores manchegas continúan siendo una parte importante de las celebraciones de Carnaval y Cuaresma en La Mancha, pero también han traspasado fronteras y se han convertido en un emblema de la gastronomía española, de hecho también son típicas en otras partes de la Meseta como Castilla y León o Madrid. ¿Quién puede resistirse a la tentación de probar estas pequeñas obras maestras de la repostería? Su estética no tiene igual dentro de la repostería frita.

Disfruta de la experiencia de comer flores manchegas

Si deseas sumergirte en el mundo de las flores manchegas y deleitar tu paladar con semejante sabor, no tienes que viajar hasta La Mancha. Con esta receta tradicional que te compartimos a continuación, podrás intentar recrear este dulce en tu casa y sorprender a tus seres queridos con un verdadero festín de tradición y sabor.

Receta de Flores Manchegas:

  • Ingredientes:
    • 150 g. de harina.
    • 6 huevos.
    • 60 gr. de azúcar.
    • 2 vasos de leche.
    • 1 copita de anís.
    • Aceite para freír, preferiblemente de girasol.
  • Instrucciones:
    1. Mezclar los ingredientes hasta obtener una masa fina y homogénea.
    2. Dejar reposar la masa durante al menos 30 minutos para que espese.
    3. Poner aceite de girasol en abundancia en una sartén que no sea grande o un cazo hondo. Unos tres dedos.
    4. Calentar el aceite. Pasar la masa a un recipiente alto y pequeño para que entre bien el molde.
    5. Introducir el molde 20 segundos en el aceite caliente. Meter el molde en el recipiente de la masa hasta la mitad, aproximadamente. Freír con cuidado hasta que se suelte la flor por si sola. Si no lo hace conviene ayudarse de un cuchillo u otro objeto semejante.
    6. Una vez frita la flor, colocarla en papel absorbente y espolvorear con abundante azúcar.
    7. ¡A comer!

Consejos para una experiencia perfecta

  • Si deseas un toque adicional de sabor, puedes agregar ralladura de limón o naranja a la masa.
  • Asegúrate de mantener el aceite a una temperatura constante para obtener un dorado uniforme en tus flores.
  • Experimenta con diferentes formas y tamaños para crear tus propias variaciones de flores manchegas.
  • Sí quieres hacer la experiencia cien por cien manchega, puede utilizarlas de postre cuando hayas comido antes pisto, gachas, migas o algo de queso manchego, por poner algunos ejemplos.

Las flores manchegas o de Calatrava son mucho más que un postre tradicional, son una ventana al pasado de una región que es referente en el mundo gastronómico. Cada bocado nos conecta con las generaciones pasadas y nos permite saborear la autenticidad de La Mancha en todo su esplendor. Así que ya sabes, pruébalas de nuevo o atrévete a hacerlas por primera vez. Ya has visto que es muy fácil. La Mancha hecha postre.

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Te damos la bienvenida a nuestro blog de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. En él hablaremos de todas sus provincias, otorgando a Cuenca una sección específica, pues supone el origen de Zascandileando. Mostramos los pueblos y parajes naturales de la región, así como su gastronomía típica y los mejores planes de ocio. Todo ello aderezado con entrevistas a importantes personalidades castellanomanchegas.

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