Migas manchegas: su historia y cómo prepararlas

Las migas manchegas son uno de los platos estrella de la cocina castellanomanchega. Se cocinan con el pan duro como base y se sirven acompañadas de una gran variedad de ingredientes, siendo el cerdo y sus derivados los más habituales. ¿Quieres conocer de dónde viene esta receta? ¡Sigue leyendo!

Origen de las migas manchegas

Elaboradas y consumidas desde hace siglos, constituían el sustento recurrente en la época de la trashumancia, cuando los pastores debían alimentarse para afrontar duras jornadas de sol a sol con sus rebaños, con los que pasaban muchísimas horas en el campo.

Precisamente por ello comenzaron sirviéndose como un desayuno con el fin de que aportasen la energía necesaria para sobrellevar todo el día. Sin embargo, se han ido convirtiendo en un plato habitual de las comidas llegando a erigirse como una receta presente en lo que se denomina como tasca y fonda. También es usual verlas como tapa, acompañando a una consumición.

¿Cómo se elaboran las migas manchegas?

Conocidas como migas del pastor o migas ruleras se elaboran con pan duro, que en su origen no era otro que el que había quedado sin consumir en el hogar y al que se trataba de sacar provecho. Este pan suele acompañarse de carne, tocino y de otros productos derivados del cerdo.

El empleo de estos productos esconde las características de la sociedad en otras épocas. El cerdo es un animal que destaca por presentar un aprovechamiento total, ya que todas sus partes (como en las gachas) se pueden consumir de uno u otro modo.

Además, has de recordar que la matanza, hoy cada vez menos practicada, era muy frecuente años atrás en gran parte de los pueblos españoles.

Migas manchegas con receta original

La receta de migas manchegas más extendida incluye dichos ingredientes. Para elaborar el plato el primer paso es dejar el pan en remojo durante, al menos, dos horas. Después, se sofríe acompañado de ajo y aceite hasta que su aspecto se torna dorado.

Una vez el pan está correctamente hecho debes comenzar a añadir los acompañamientos deseados. Aparte de los citados, como la carne o el tocino que resultan imprescindibles, puedes emplear longaniza, chorizos fritos, torreznos e incluso huevos, amén de otras posibilidades como pimientos o algún otro tipo de hortaliza.

Nada como hacer migas manchegas para saciar el apetito disfrutando de un potente sabor al que siempre podemos dar un toque especial. ¡Es un plato que admite muchísimos ingredientes! Te recomendamos acompañarlas de un buen vino, tal y como reza la tradición.

Dicha tradición se remonta a la época de la vendimia, donde también se empleaban para afrontar la dureza de esta faena con el depósito cargado. Y es que la de las migas manchegas es una receta que siempre ha desempeñado esa función de actuar como un potente aliado de cara al trabajo.

Ahora que ya conoces todo sobre las migas manchegas no dejes de probarlas. Si ya lo has hecho, anímate a elaborar tú mismo la receta. ¡No es nada complicado! En el caso de que aún no hayas degustado este manjar visita alguno de los lugares en los que su elaboración es típica.

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