Uclés, mucho más que su monasterio

Uclés, en Cuenca

Cierto es que, inconscientemente, el nombre de esta localidad nos lleva a pensar en su monumento principal. En su maravilla arquitectónica. Sí, el monasterio de Uclés es uno de los edificios más importantes de la provincia de Cuenca, pero la villa de Uclés alberga mucho más lugares de interés adicional. El visitante podrá disfrutar recorriendo su grandeza por las calles y plazas, ricas en patrimonio religioso y civil. Y es que pasear por Uclés es caminar por siglos de historia.

Cómo llegar a Uclés

Tanto la A-40 como la A-3 o autovía de Valencia, tienen salida indicada a la localidad. Estos desvíos conducen a la carretera comarcal CUV-7021, la cual nace en Carrascosa del Campo y atraviesa otros municipios como Rozalén del Monte y Tribaldos. Entre estos dos pueblos se encuentra Uclés. Como se puede apreciar, es una villa excelentemente comunicada. Se encuentra en la comarca de la Mancha, concretamente la Mancha Alta, y posee una población de 225 habitantes (INE 2016). Este territorio ha tenido mucha importancia a lo largo de la historia, pues numerosas civilizaciones han dejado su huella: fenicios, griegos, romanos, visigodos o musulmanes.

 

Qué ver en Uclés

De nuevo en este viaje tuvimos el placer de tener compañía. Nuestros amigos Alfonso, David, María y Daniel, los cuales ya forman parte de la familia zascandil, se apuntaron a la excursión. Desde Rozalén del Monte salimos en dirección a la villa. Antes de acercarnos al núcleo urbano, hicimos una parada muy importante en el Yacimiento Arqueológico de Fuente Redonda. En este paraje se descubrió, a mediados del siglo XIX, un ara de piedra dedicada al dios prerromano Airón. Este lugar fue antaño santuario dedicado a esta divinidad, a la cual se asoció el actual manantial, de época romana. Se trata de una zona agradable, muy rica cultural y pasajísticamente hablando.

Montamos de nuevo en el auto, haciendo parada estratégica en la fuente de los Cinco Caños para hidratarnos. Remodelada en 1903, su pila está coronada por tres bellos jarrones y una placa. A su lado también hay un abrevadero. Delante pudimos observar uno de los monumentos más característicos de Uclés. Nos referimos a la puerta del Agua, cuyo arco está rematado por un escudo borbónico. Se levantó en el siglo XVI, junto con un nuevo cinturón de muralla, construido para aumentar las dimensiones de la villa por aquel entonces.

Puerta del Agua, en la villa de Uclés

Puerta del Agua en Uclés

No entramos en el pueblo. Subimos por la carretera hasta la joya de la corona. Uno de los edificios más importantes de la provincia de Cuenca. El Monasterio de Uclés nos esperaba para enseñarnos sus rincones. Nuestro amigo Alfonso, antiguo alumno, fue un guía sobresaliente. Antes de entrar nos fijamos en el castillo de Albar Llana. De origen árabe, solo conserva tres de las siete torres que tuvo en su tiempo: la torre Albarrana, la torre del Homenaje y, unida a esta última por un puente, la torre de la Plata. También pudimos apreciar parte del recinto amurallado, del cual se conservan restos de la época romana y medieval.

Tampoco nos vamos a extender mucho con el Monasterio de Uclés, pues ya publicamos una entrada aparte hace pocos días. Una vez observada la espectacular fachada principal, Alfonso nos guió desde el zaguán hasta el patio central, donde nos fue explicando varias curiosidades y datos relevantes. Después entramos a la iglesia, en la que pudimos subir al coro para contemplarla en toda su plenitud. Dentro de ella la sacristía, que actualmente es capilla. También subimos por la escalera regia y contemplamos el refectorio, en el cual Alfonso nos indicó varios detalles como el del busto tallado de don Álvaro de Luna, uno de los maestres de la Orden de Santiago, que aparece en forma de calavera. Tras ello nos esperaba una sorpresa. Nuestro fantástico guía consiguió que le prestaran las llaves para poder subir al campanario y a la parte superior de la torre. Indescriptibles las vistas. Pudimos contemplar de cerca la veleta en forma de gallo que corona el chapitel de la iglesia.  Solo podemos darle las gracias a Alfonso.

Aljibe del Monasterio de Uclés

Descendimos hacia el pueblo, concretamente a la plaza Pelayo Quintero, desde donde continuaríamos a pie el recorrido. En este espacio se ubican dos construcciones importantes del núcleo urbano, una religiosa y otra civil. La primera es la iglesia parroquial de Santa María, que consta a sus espaldas de un pequeño parque. De reformado aspecto, se cuenta que fue levantada sobre una antigua mezquita. El otro inmueble del que hablamos es el Ayuntamiento (s. XVII). Destaca su pórtico de tres columnas con arcos de medio punto. Presenta una hermosa fotografía con su balcón y el pasaje ubicado en la pared perpendicular.

Ayuntamiento de Uclés

Aprovechamos para reponer fuerzas comiendo en la Posada de Perico. Solo tenemos buenas palabras para este establecimiento. Dimos buena cuenta de un menú del día que nos supo a gloria, y encima a un precio muy enconómico. Por supuesto, el trato muy amable. No pudimos pedir más. Procedimos al pateo bajando desde la plaza por la calle Angustias. A los pocos metros, a mano izquierda, hallamos el Pósito (s. XVI), del cual solo quedan levantadas a duras penas las paredes y un escudo. Enfrente observamos el elegante edificio de la Casa Palacio de los Fernández y Contreras (s. XVI), actualmente establecimiento hotelero.

Seguimos bajando toda la calle hasta dar de nuevo con la puerta del Agua, giramos poco antes a mano derecha hasta la plaza Conde Cedillo, en la cual se ubicaba la casa de los Pareja. Actualmente se aprecia la puerta y un par de escudos. Seguimos por la calle Isabel I de Castilla para deleitarnos con otra hermosa casa solariega, cuya fachada del siglo XVI posee el escudo de la familia De Torres. Esta vía es rica en portadas blasonadas, ya que pudimos apreciar también otro de los Cárdenas y Velázquez.

Portadas blasonadas en Uclés

Continuamos hasta el cruce con la calle del Carmen, para girar a la izquierda y llegar a la ermita de las Angustias. Se edificó sobre los restos de la antigua iglesia de Santa María. Volviendo sobre nuestros pasos llegamos de nuevo a la plaza Pelayo Quintero, personaje ilustre de la villa. Como quedamos tan satisfechos con la visita, decidimos celebrarlo tomando un refrigerio en la citada Casa Palacio. Todo un broche de oro para la excursión.

Ermita de las Angustias, en Uclés

Solo tenemos buenas palabras para el pueblo de Uclés. Sin duda uno de los municipios que merece la pena visitar, y no solo por su monasterio, que ya de por sí es impresionante. Es muy recomendable dejarse caer por sus murallas y perderse en sus calles y plazas. El núcleo urbano no tiene unas dimensiones muy grandes, por lo que la suma de pueblo y monasterio conformará un día sensacional. Como el que vivimos nosotros acompañados de nuestros amigos. Mejor imposible.