San Clemente, esplendor renacentista en Cuenca (I)

Nos desplazamos al, probablemente, pueblo con mayor patrimonio arquitectónico de toda Cuenca. Por algo fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1980. San Clemente es un portento para los sentidos y, como te podrás imaginar, tanta maravilla no cabe en un solo post, por eso hemos tenido que dividir la visita en dos entradas. En esta primera hablaremos de puntos tan importantes como el convento de Las Carmelitas, el convento de Las Clarisas o la plaza Mayor con sus dos protagonistas: el antiguo ayuntamiento y la iglesia de Santiago Apóstol.

Cómo llegar a San Clemente

Aterrizamos desde la A-3 tomando la carretera CM-3112 y atravesando los pueblos de El Cañavate y Villar de Cantos hasta dar con la villa. También podemos llegar por la autovía A-43, que nace en Ciudad Real hasta desembocar en la mencionada A-3, a la altura de Atalaya del Cañavate. Atraviesa el núcleo urbano la N-310, nexo de unión entre las poblaciones de Manzanares (Ciudad Real) y Villanueva de la Jara. Llegan al término también vías como la CM-3009, CM-3117 o la AP-36, autopista que circula desde Ocaña (Toledo) hasta La Roda (Albacete). Sin duda estamos hablando de un municipio excelentemente comunicado. Perteneciente a la comarca de la Mancha, consta de 7247 habitantes (INE 2017), conformando la cuarta villa más poblada de toda la provincia de Cuenca. Atraviesa su núcleo urbano el río Rus. La localidad tuvo un pasado fulgurante, siendo capital de la Gobernación del Marquesado de Villena durante más de un siglo (1480-1586). En su transcurso el emperador Carlos I otorga a su esposa, como dote de boda, esta villa entre otras, siendo la emperatriz Isabel de Portugal “Señora de San Clemente”.

Qué ver en San Clemente

Ante de empezar a recorrer la villa, pensamos en visitar el castillo de Santiago de la Torre, a 12 kilómetros. Finalmente postergamos la excursión. Entramos en la calle del Carmen y al poco tiempo divisamos a mano izquierda la plaza de toros. Dimensiones considerables para este edificio restaurado en los años 90 tras sufrir un incendio en 1975. No tardamos en tomar una vía perpendicular y dejar estacionado el auto, ya entrábamos en el centro histórico de San Clemente, mal lugar para coches. Seguimos andando por la calle del Carmen hasta llegar a la plaza homónima. Antes de pararnos a contemplar los lugares de interés, tocó desayunar un pincho de tortilla en el bar El Carmen. Repusimos fuerzas y nos trataron estupendamente, no pudimos pedir más. Ahora sí, empezamos a zascandilear por la localidad.

Corona la plaza el monumento a los portadores de la Virgen de Rus y de la Virgen de los Remedios. Figuras importantes de las que hablaremos más adelante. En este mismo espacio, además del mercado de Abastos, se encuentra el primer edificio religioso que vimos en la villa, el convento de San José y Santa Ana, o de Las Carmelitas. Fundado en 1617, acogió la comunidad de carmelitas descalzas de Valera de Abajo, las cuales a su vez eran originarias de Villanueva de la Jara. La construcción está compuesta por iglesia y convento, siendo la primera de una sola nave con crucero y ábside plano. Merece especial atención la fachada rematada con frontón triangular.

Convento de Las Carmelitas en San Clemente

Unos metros más adelante encontramos otro gran representante del patrimonio religioso de San Clemente. Hablamos del monasterio de la Asunción de Nuestra Señora, o de Las Clarisas. Fue fundado en 1523. Formado también por convento e iglesia, conserva en su interior el claustro más hermoso del municipio, aunque solo se mantienen dos laterales. Realizado en mampostería, destacan los sillares de sus contrafuertes, así como la portada, en cuya hornacina se puede observar una talla de San Francisco de Asís.

Continuamos por la calle de Boteros, una de las más concurridas de la localidad, pues alberga gran cantidad de comercios. Por fin llegamos a la niña bonita de San Clemente. La plaza Mayor nos esperaba con sus espectaculares edificios. Al entrar la mirada se va inconscientemente al antiguo Ayuntamiento (siglo XVI). Sin duda una de las construcciones más bellas de la localidad y emblema del renacimiento manchego. Declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento desde 1992. Fue obra de Domingo de Zaldivi, construyéndose en estilo plateresco. Posee planta rectangular y dos alturas presididas por siete arcos de medio punto. Es notable el conjunto heráldico de la fachada, cuyo protagonista es el escudo de armas del emperador Carlos I. Redondea su composición la torre lateral rematada por espadaña, también conocida como “torre del toril”. Alberga en su interior el museo de Obra Gráfica de la Fundación Antonio Pérez. Muy recomendable.

Estatua de los portadores de la Virgen de Rus y de la Virgen de los Remedios

En la calle contigua hallamos el monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles, o de Las Trinitarias. Fundado en 1588, llegó a poseer una comunidad de monjas muy próspera en el siglo XVII. Está formado por iglesia, claustro y convento, reformándose en su totalidad debido a lo peligroso de su ubicación en las distintas guerras que han pasado por el municipio. Reposan adosados a sus muros los únicos restos de la antigua ermita de San Nicolás.

Llevábamos tiempo observándola de reojo sin entrar, pero ya no quedaba más remedio. La iglesia parroquial de Santiago Apósotol (s. XVI) nos esperaba. Consta de planta basilical con nave central dividida en cinco tramos. Son claramente diferenciables los dos estilos que habitan en ella. El gótico tardío de mampostería y sillarejo, y el renacentista de sillería lisa proyectado por el maestro Andrés de Vandelvira y rematado Juan de Orzollo. Destacan sus dos portadas, norte y sur, ambas con multitud de relieves y decoradas con un sinfín de adornos. Podemos presenciar las imágenes de San Pedro, Santiago Apóstol, San Clemente Papa o San Julián. En su interior merece la pena reseñar su hermoso altar mayor, las pinturas de Martín Gómez “El Viejo” o la Cruz del Humilladero, elaborada completamente alabastro y cuya autoría es anónima.

Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol

Fiestas en San Clemente

La festividad más importante de San Clemente es la conocida Venida de la Virgen, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. Se trata de una de las romerías más antiguas y espectaculares de Castilla-La Mancha. Se celebra el segundo domingo de Pascua, momento en el que la Virgen de Rus se traslada a la parroquia de San Clemente y la Virgen del Remedio a la ermita de Rus. La otra gran fiesta es el Día de Rus. Transcurridos 40 días y 40 noches desde el citado traslado, las imágenes son devueltas a sus respectivos hogares. En este caso coincide siempre con el lunes de Pentecostés.

No nos podemos olvidar de la Feria de San Clemente. Las fiestas populares del pueblo se celebran del 18 al 23 de agosto. En ellas no faltan las verbenas, los festejos taurinos y multitud de actividades para todas las edades. También existen las siguientes festividades en el municipio: San Antón (17 de enero), San Sebastián (20 de enero), Santa Águeda (5 de febrero), Jueves Lardero y Carnavales, San Isidro (15 de mayo), Nuestra Señora del Carmen (16 de julio), Santa Ana (26 de julio) y San Roque (16 de agosto). Merece la pena reseñar también eventos de calibre como FERAGA (Feria Agrícola y Ganadera de San Clemente), el Festival Regional de Teatro “Francisco Nieva”, el Festival de Bandas de Música o el Certamen de Pintura Rápida Nocturna “Villa de San Clemente”.

Con esta valiosa información nos despedimos hasta la segunda parte de nuestra reseña sobre San Clemente. Quedan muchos elementos que visitar de su patrimonio, destacando por encima de todo el desplazamiento al Santuario de la Virgen de Rus. También hablaremos de las distintas casas señoriales, como la Casa Palacio del Marqués de Valdeguerrero, y de magníficos monumentos como el Arco Romano. Palabras mayores.