Palomera, el baño refrescante en las pocetas

Las pocetas del río Huécar son unas zonas de baño en el pueblo de Palomera

Muy cerca de la capital, a menos de diez kilómetros, se ubica esta preciosa villa. Escondida a la vera del río Huécar, no posee todo el crédito turístico que merece, pues alberga en su término diferentes tesoros, la mayoría naturales. Su casco urbano también consta de diversos puntos de interés que merecen la pena ser mencionados en esta entrada. El mirador, su arquitectura serrana, la iglesia parroquial… mucho encanto sumado a las rutas a pie y a las maravillosas pozas, donde darse un chapuzón es todo un placer.

Cómo llegar a Palomera

Nosotros tomamos la autovía A-40 desde Tarancón, pasando por pueblos como Huelves, Paredes, Carrascosa del Campo u Horcajada de la Torre, hasta desembocar en la ciudad de Cuenca. Allí nos adentramos en su núcleo urbano y condujimos hacia el paseo del Huécar para unirnos a la carretera que nos llevó a nuestro destino: la CUV-9144. Esta vía es la que pasa por debajo del puente de San Pablo, las Casas Colgadas y el Parador de Turismo. A los cinco kilómetros de dejar atrás Cuenca, la carretera se bifurca. Tendremos que seguir dirección Palomera en vez de ir hacia Buenache de la Sierra. Tras este pequeño desvío pasaremos la pedanía de Molinos de Papel y en un par de kilómetros estaremos en la localidad. Posee una población de 122 habitantes (INE 2019), los cuales se asientan en la serranía Media. Imposible desligar este pueblo del curso del río Huécar.

Qué ver en Palomera

En este viaje nos acompañó una zascandil veterana como Sara. Estacionamos el auto junto al Hostal La Noguera, muy conocido en la población. Entramos para que nos aconsejaran algunos lugares que visitar. Muy amablemente su dueño explicó todos los puntos de interés que tiene el pueblo, incidiendo en las rutas a pie. Tras dar las gracias pusimos rumbo a la plaza del Ayuntamiento. Antes de llegar, en la calle Eras Bajas pudimos observar una casa típica serrana perteneciente al conjunto arquitectónico del pueblo. Su composición de adobe y entramado resulta muy vistosa.

El entramado de estas casas de Palomera es muy vistoso

Casta típica serrana

Una vez en la plaza observamos la casa consistorial de Palomera, que alberga el ayuntamiento. Este edificio de dos pisos tiene a escasos metros una fuente de dos caños con abrevadero. Al fondo de la plaza estaba el bar Casa Gabriela, donde aprovechamos para desayunar y coger fuerzas. Estaba todo muy bueno y nos atendieron de diez. Agradecidos.

La fuente abrevadero de Palomera se encuentra en la plaza del Ayuntamiento

El ayuntamiento y la fuente

Giramos a mano derecha por la calle Señores Cuba y Clemente y caminamos recto dejando atrás las casas. Al final de la calle pudimos presenciar un ejemplo bastante impresionante de cómo la naturaleza se mimetiza con la arquitectura serrana de Palomera. Dos pequeños inmuebles se podían apreciar debajo de una inmensa mole de roca. Una de las escenas más espectaculares que hemos visto en el núcleo urbano de un pueblo. Así es Palomera.

Una mole de roca en mitad de dos casa en el casco urbano de Palomera

Esta imagen es impresionante

Media vuelta para seguir pateando las calles de esta hermosa villa. Justo detrás de la calle que citamos anteriormente, discurren otras callejuelas ascendentes que nos conducen a un precioso mirador. Las vistas desde esta posición a la hoz del Huécar son magníficas. También es posible apreciar el núcleo urbano de corte medieval que posee Palomera. Subir a esta posición y sentarse en el banco que hay, contemplando la panorámica que ofrece, supone una experiencia muy agradable. Un pequeño tesoro del que disponen los vecinos.

Se puede ver núcleo urbano de Palomera y la hoz del Huécar

Vistas desde el mirador

Descendimos las cuestas para tomar la calle Mariano López Fontana y tropezarnos con la iglesia parroquial de los Santos Justo y Pastor (s. XV). Fue una pena encontrárnosla en obras, pues la zona del porche y la torre de dos cuerpos apenas se apreciaban. Sí pudimos observar otra portada con arco de medio punto y un curioso escudo que no supimos atribuir. Su interior es de una sola nave cubierta por un bello artesonado.

Iglesia parroquial de los Santos Justo y Pastor

Callejeando un poco más y comprobando las hermosas casas de estilo serrano que pueblan la villa, salimos a la carretera principal por donde habíamos llegado. En unas pocas decenas de metros nos encontrábamos de nuevo junto al auto. Como podéis comprobar, el casco urbano de Palomera no es muy extenso, pero guarda mucho encanto. Nos encontrábamos ante una disyuntiva. Visitar las pozas o pocetas, como se dicen en la localidad; a pie o en auto. Echamos cuentas y para llegar a la comida familiar teníamos que hacerlo en coche.

El adobe y la madera son los elementos típicos de las casas de Palomera

Entramado de las casas serranas

Las pocetas de Palomera

De este modo, montamos un pusimos rumbo al río Huécar. Para ello volvimos a la calle Señores Cuba y Clemente y dejamos atrás la mole de roca citada anteriormente para incorporarnos a un camino de tierra. Tras un par de kilómetros, aproximadamente, en una curva a izquierdas advertimos estacionados algunos coches. Hicimos lo propio y bajamos por una cuesta libre de vegetación hasta el margen del río Huécar.

Son zonas amplias y profundas donde poder bañarse en Palomera

El río Huécar forma las pocetas de Palomera

Al principio solo es visible el curso del río, sin espacios amplios. Caminamos hacia la derecha siguiendo el agua y en pocos metros ya empezamos a ver personas sentadas y con el bañador puesto. Era la zona de las pocetas del Huécar, más o menos a un kilómetro de su nacimiento. El curso del río va descendiendo y crea tres áreas espaciosas y profundas donde uno se puede pegar un chapuzón. Están seguidas, por lo que es posible colocarse tranquilamente en la que se quiera. Eso sí, en verano, con el calor, se eleva su ocupación dependiendo de la hora. Nosotros nos ubicamos a los pies de una poza, en principio solo para tirar unas fotos. Finalmente, pese a que no llevábamos bañador, nos pudo el deseo y saltamos al agua en calzoncillos. Al principio maldecimos porque el agua estaba muy fría, pero fría de verdad, no como cuando no da el sol en una piscina. Aguantamos un poco hasta que se nos pusieron los labios morados y ya salimos.

Las pocetas del río Huécar forman una zona de baño cada vez más visitada por los turistas

En esta poza fue donde nos pusimos en remojo

Nos secamos al sol mientras Sara se metía con nosotros por no avisarle de que se podía haber traído bañador y darse un remojo también. Pudo meter los pies, algo es algo. A veces no tenemos perdón. Una vez recompuestos comenzó el ascenso hasta el auto. Ya motorizados volvimos al núcleo urbano y abandonamos la localidad. Podíamos habernos asomado también a la cueva de los Moros, pasando por el puente romano, pero andábamos muy justos de tiempo. No contábamos con el baño.

Existen varios senderos para caminar y ver los encantos naturales de Palomera

El paisaje que existe en el término de Palomera es muy recomendable

Somos conscientes de que también faltaron por ver algunas maravillas naturales, visibles en el sendero de los Ceños (PR-CU 35) y en el sendero de la Hoz del Huécar (PR-CU 36). Ojalá podamos volver pronto y cumplir una promesa que hicimos. Si hay suerte el regreso será en breve. De momento solo podemos recomendar a todos los lectores que visiten esta preciosa población de Palomera. Mucho por descubrir y a un paso de Cuenca capital. No hay excusa.