Caracenilla, aprende a volar

Hoy os vamos a hablar de un estupendo pueblo de la Alcarria conquense, nos referimos concretamente a Caracenilla. Se trata de una pequeña villa conocida por un emplazamiento perfecto para los deportes de vuelo, como el parapente. También destaca su hermoso patrimonio religioso, con la ermita de la Inmaculada Concepción y la iglesia de San José y Santo Domingo de Silos, como referentes.

Cómo llegar a Caracenilla

Nosotros llegamos por la carretera CU-2171, pasando por Pineda de Gigüela. También atraviesa su núcleo urbano la CM-2019, una de las vías más importantes de la comarca, pues desemboca en la autovía A-40, atravesando localidades como Valdecolmenas de Abajo, Valdecolmenas de Arriba o Villarejo de la Peñuela. Con 53 habitantes (INE 2016), este barrio pedáneo de Huete se ubica en el valle del río Mayor. Se encuentra a poco más de 40 kilómetros de Cuenca capital.

Qué ver en Caracenilla

Aparcamos el coche en la plaza de la Constitución y, según salimos con la cámara, un grupo de hombres sentados en un poyete se nos quedó mirando como si fuéramos de otro planeta. Caballerosamente les dimos los buenos días y nos acercamos a la cercana iglesia parroquial de San José y Santo Domingo de Silos (s. XVIII). De estilo neoclásico, posee planta de cruz latina con cimborrio y cúpula. Su bóveda de cañón con rasgado a modo de lunetas circulares, favorece la entrada de luz por las ventanas.

Plaza de la Constitución de Caracenilla

Continuamos nuestro paseo matutino por las agradables calles de Caracenilla. Volviendo por la plaza de la Oliva de nuevo a la plaza de la Constitución, donde en nuestra primera parada no habíamos contemplado su pilón, separado por una fuente en cuyo alto se levanta una farola. Perfecto para que caigan dos personas por la noche. Nos desplazamos hacia la otra parte del pueblo y en un breve espacio de tiempo terminamos de recorrerlo. Destacamos la hermosa calle de la Chopera y la Casa del Cura, quizás el edificio más destacable de su patrimonio civil. En ciertos intervalos de la caminata, tuvimos un acompañante del reino animal. Podemos decir que nos hizo de guía un tuso.

Observamos varios alojamientos como la Casa del Tío Venancio, la Casa del Canónigo o el Albergue Peñarrubias. También merece la pena resaltar la idoneidad de este lugar para los deportes de vuelo, destacando el parapente. La escuela Tres Sesenta es un buen ejemplo. Por supuesto, Caracenilla es conocida por su gastronomía, la cual destaca por sus quesos. Gran cantidad de vecinos de otras localidades acuden al pueblo para su compra. Es muy recomendable.

Casa del Canónigo, en Caracenilla

Volvimos al coche para desplazarnos a otro lugar ubicado en un paraje espectacular. Nos referimos a la ermita de la Inmaculada Concepción. Construida sobre planta de cruz latina con crucero cubierto por media naranja, pilastras jónicas pareadas y medallones en las pechinas. Su pórtico es de tres arcos y está integrado en el edificio, que posee apariencia de cubo. Es geométricamente muy llamativo.

Ermita de la Inmaculada Concepción, en Caracenilla

Al bajar de nuevo del altozano, vimos en la entrada del pueblo el puente romano, de un ojo, en medio punto y sillería. Antes de desplazarnos a nuestra siguiente parada, Bonilla (enlace), pudimos contemplar el miliario romano que hay junto a la carretera. Originalmente marcaban los puntos kilométricos de las calzadas, pero posteriormente fue adaptado como humilladero.

Calles de Caracenilla, en la Alcarria Conquense.

Calles de Caracenilla, en la Alcarria Conquense.

No fuimos, pero creemos necesario mencionar la antigua localidad conocida como “Uterviejo”, situada en las inmediaciones del cerro del Otero. Son visibles hoy en día los restos de algunos de sus edificios, como los que pertenecen a la antigua iglesia. Son también muy curiosas las llamadas “Cuevas de los Moros”, situadas en las oquedades de las rocas. Eran pequeñas viviendas, adaptadas para las labores del campo. Fue despoblada a finales del siglo XVII.

De esta manera terminó nuestra visita a Caracenilla. A primera hora de la mañana disfrutamos del paisaje alcarreño, algo prácticamente inmejorable. Seguimos sin olvidarnos de los pequeños pueblos.

Cartel de entrada a Caracenilla, en Cuenca

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