Buenache de Alarcón, los templos y la nieve

Viajamos hacia esa Manchuela que linda con el pantano de Alarcón. La localidad que visitamos posee un patrimonio arquitectónico, sobre todo de tipo religioso, muy completo. Destacan la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol y la ermita de Nuestra Señora de la Estrella, aunque también existen otros templos interesantes de menores dimensiones. Buenache de Alarcón no decepciona al turista, y mucho menos con el espectacular paisaje nevado que disfrutamos.

Cómo llegar a Buenache de Alarcón

Lo primero, no confundir con Buenache de la Sierra. Nosotros aterrizamos en la villa a través de la carretera CM-2100. Esta vía circula desde la N-III, pocos kilómetros antes de Motilla del Palancar, hasta la carretera CM-220, pasada la localidad de Arcas y antes de desembocar en Cuenca ciudad. Pasa por importantes pueblos como Valeria, Valera de Abajo, Hontecillas u Olmedilla de Alarcón. Esta importante arteria atraviesa buena parte de la serranía Media y el noroeste de la Manchuela. Posee una población de 479 habitantes (INE 2017). Se ubica a escasos kilómetros del pantano de Alarcón, aunque actualmente sus aguas son escasas.

Qué ver en Buenache de Alarcón

Entramos al núcleo urbano y no tardamos en llegar a la construcción más importante de la villa. La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol (s. XIII) fue declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento. Posee planta de salón escalonada con tres naves separadas por arcos desiguales. Destacan sus dos portadas, en especial la Sur, al igual que el ábside semicircular con saetera de estilo románico. En su interior podemos admirar las capillas del Santísimo Cristo de la Viga, la Inmaculada Concepción y el Bautismo. Es muy recomendable también contemplar el bello artesonado policromado, así como el retablo mayor con columnas salomónicas. Ha sufrido varias remodelaciones a lo largo de la historia.

Iglesia parroquial de San Pedro Apóstol

Una vez aparcado el auto, seguimos por la calle Iglesia hasta la plaza Mayor. Amplio espacio con bellos e importantes edificios como el hogar del jubilado o el ayuntamiento. Este último consta de dos pisos, balconada e inscripción en el marco superior de la portada. Continuamos recto por la calle San Antón para girar a la derecha por la calle San Sebastián.

Ayuntamiento de Buenache de Alarcón

A los pocos metros nos topamos con el lavadero municipal. A pesar de estar un poco descuidado, tiene su encanto. Cruzamos por encima de las tres gotas que componían el arroyo de la Vega, para caer en la cuenta de lo lejos que se encontraban las ermitas que íbamos a visitar, que no eran pocas. Decidimos deshacer el camino de nuevo hacia la calle Iglesia y tomar el auto. Volvimos motorizados a la calle San Sebastián para recorrerla y coger un camino asfaltado a mano izquierda.

Lavadero municipal de Buenache de Alarcón

Pasamos junto a la plaza de toros, construida en 1998, siguiendo un par de kilómetros hasta desembocar en la ermita de la Virgen de la Estrella (s. XX). Se le llama también ermita Nueva, puesto que tuvo una ubicación anterior en la ribera del Júcar, pero la construcción del pantano de Alarcón obligó su inundación. De estilo neoclásico, consta de una sola nave con campanario. Destaca desde la lejanía por sus dimensiones y su color blanco. En mayo se realiza una romería desde su actual ubicación hasta el emplazamiento originario. Aprovechamos para sacar algunas fotografías de la localidad, pues con los alrededores nevados quedaban muy bien.

Ermita de la Virgen de la Estrella

Retornamos al núcleo urbano otra vez por la calle San Sebastián, llegando a la calle San Antón, que seguimos hasta el final para adentrarnos en un camino bastante embarrado. Tras escasos kilómetros aterrizamos junto a la ermita de San Antón. De planta rectangular, este encalado templo de sencilla construcción destaca por su pequeña espadaña. Tras realizar las pertinentes instantáneas, montamos en el auto para atravesar el núcleo urbano.

Ermita de San Antón con los alrededores nevados

Nuestro siguiente destino era la ermita de San Isidro, construida, según su placa de la fachada, en 1987. Sobria estructura y paredes encaladas con espadaña y tejado a dos aguas. Dejamos el auto estacionado en la calle Isabel I de Castilla para patear por esta zona. Primero por la calle Pedro Burriel y luego subiendo una pequeña cuesta para toparnos con una sorpresa.

Una de las dos ermitas de San Isidro

Y es que en Buenache de Alarcón hay un parque dedicado a José Luis Cantero, mítico cantante más conocido como “El Fary”. Todo tiene su explicación, pues el padre de “El Fary”, Elías Cantero, nació en esta localidad. El ya difunto autor de éxitos como “El Toro Guapo” o “La Mandanga” pasó buenas épocas de su juventud en el pueblo. Muy cerca se encontraban las instalaciones polideportivas con canchas de fútbol, padel y frontón.

Parque municipal José Luis Cantero “El Fary”

También, como dato curioso, otra ermita de San Isidro (s. XX), esta más moderna con planta hexagonal y levantada en ladrillo. Apretaba el hambre, por lo que decidimos localizar un bar o restaurante. La solución fue fácil, salir a la carretera al café bar María José. Tras pedir un par de refrigerios, preguntamos por algo para comer. Finalmente nos decidimos por dos bocadillos de chorizo. El zascandileo proseguía y necesitábamos energía para la tarde.

Segunda ermita de San Isidro que nos encontramos

Todavía tuvimos tiempo para acercarnos a una construcción que vimos a lo lejos. Tenía aspecto de castillo, pero no estábamos seguros. Antes de llegar a la gasolinera, giramos a la izquierda para entrar en un camino que nos condujo hasta el castillo de Patrocinio (s. XX). Es un edificio, pese a las apariencias, de reciente construcción, asemejándose a una fortaleza medieval. Se trata de una propiedad privada, utilizada actualmente como casa rural.

Castillo de Patrocinio. Propiedad privada

De este modo nos despedimos de Buenache de Alarcón, seguimos nuestra particular ruta por los pueblos cercanos al pantano. Una jornada inolvidable acentuada por el hermoso paisaje nevado que contemplamos. Evidentemente, también supuso un valor añadido el toparnos con villas tan especiales como esta, poseedora de un patrimonio fantástico. Apetece volver sin tardar, buena fecha sería septiembre, para las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Estrella. Veremos.

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