Belinchón, entre salinas y adoquines

Vista panorámica de la localidad de Belinchón, Cuenca

Habíamos pasado millones de veces junto a esta localidad y por fin llegó el día de adentrarnos a explorarla. Belinchón está muy bien comunicado, pues la autovía A-3 circula junto a su núcleo urbano. Posee además numerosos encantos, por ejemplo sus diferentes edificios religiosos y civiles, los cuales conforman un patrimonio arquitectónico de primer nivel. También asombran otros los lugares como el manantial de La Piquera, sus conocidas salinas o un antiguo tramo adoquinado de la carretera N-III. Sin duda es un municipio que guarda muchas sorpresas para el visitante.

Cómo llegar a Belinchón

Como hemos citado antes, la manera de llegar a la localidad, al menos la más cómoda, es mediante la autovía A-3 o autovía de Valencia. Nosotros aterrizamos desde Madrid, y es que esta comunidad autónoma se encuentra a escasos kilómetros de Belinchón. También por esta gran arteria se llega en muy poco tiempo a la siguiente población, Tarancón. Si el viaje es más largo y se pretende llegar hasta Valencia, dejaremos atrás pueblos como Saelices, Montalbo, La Almarcha, Castillo de Garcimuñoz o Minglanilla. Posee una población de 314 habitantes (INE 2017). Situada en el oeste de la provincia, pertenece a la comarca de la Mancha Alta, aunque se halla cerca del límite con la Alcarria.

Qué ver en Belinchón

Tras tomar la salida que indicaba la población y continuar recto por una rotonda, giramos hacia la izquierda para seguir un camino y una intuición. Llegando desde la autovía siempre veíamos un pequeño templo en lo alto de un promontorio a mano izquierda. Allí que íbamos. Fuimos recto por el camino hasta que surgió un desvío a mano derecha, introducimos un poco el auto y al ver que el terreno no era muy propicio, decidimos bajarnos y seguir a pie. No tardamos en llegar a la ermita de San Cristóbal. Es una construcción sencilla, de pequeñas dimensiones. Lo mejor de todo son sus estupendas vistas.

Desde la autovía de Valencia se puede ver sobre un cerro la ermita de San Cristóbal

Ermita de San Cristóbal, visible desde la autovía

De nuevo hacia el coche para ya adentrarnos en el núcleo urbano. Deshicimos el camino y, justo en la entrada del pueblo, paramos de nuevo el auto. Nos topamos sin querer con la ermita de San Isidro. Deducimos que se llama así por el nombre de la calle aneja. Hablamos de un templo con unas dimensiones muy parecidas al anterior y también con planta cuadrada.

A la entrada de Belinchón se halla la ermita de San Isidro

Ermita de San Isidro, en Belinchón

Bajamos por la calle Mayor hasta la casa-palacio Salazar. Es sin duda una de las manifestaciones más importantes del patrimonio civil de Belinchón. Consta de dos plantas, destacando en su fachada la estupenda rejería de ventanas y balcones, además del escudo nobiliario ubicado sobre la puerta. Todavía no habíamos aparcado y llevábamos vistos unos cuantos puntos de interés. Finalmente giramos por la calle Emilio Ruiz Malo y desembocamos en la plaza de la Constitución. Estacionamos.

Uno de los inmuebles más bellos de Belinchón es la casa-palacio Salazar

Casa-palacio Salazar, en la calle Mayor

Antes de la plaza, junto a un bar en el que tomamos un refrigerio y lamentamos no acordarnos del nombre, existe una bella fuente con dos caños y una farola. Ya en el centro neurálgico de la localidad, contemplamos el maravilloso edificio del ayuntamiento (s. XVIII). Antaño fue la casa-palacio de D. Francisco Álvarez de Toledo y también tuvo uso de cárcel y pósito. Merece la pena reseñar su espléndida fachada con soportales y balconada de madera sujeta mediante columnas. Culmina la obra, en el margen derecho, la torre del reloj. El centro de la plaza lo ocupa otra fuente coronada con farola. En el extremo opuesto a la casa consitorial, subiendo unas escaleras, existe un monumento dedicado al folclore y las tradiciones danzantes, muy importantes en la villa.

La casa consistorial de Belinchón es un edificio muy hermoso del siglo XVIII

Plaza de la Constitución, con el ayuntamiento al fondo

Por calles como Hospital y San Miguel desembocamos en el parque del Santísimo Cristo Arrodillado, ya en el límite oriental del casco urbano. Este acogedor espacio verde lo preside el mayor templo de Belinchón. Nos referimos a la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel. Posee tres naves con ábside poligonal cubierto por bóveda de crucería. Merece la pena reseñar la espectacular portada en la fachada sur, además de los poderosos contrafuertes que rodean sus muros. Fue declarada Monumento Nacional en 1972.

La iglesia de Belinchón fue declarada Monumento Nacional en 1972

Iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, en Belinchón

A través de las calles Calvario y Embudo salimos a un cruce en el cual torcimos a la derecha. Bajando una cuesta llegamos al vistoso cementerio municipal. Deshicimos nuestros pasos por la misma calle para coger a de nuevo a mano derecha el camino que nos condujo hasta un hermoso paraje natural. Es el manantial de La Piquera. Antes de llegar suben unas escaleras por el lado contrario hacia un lavadero. Una zona verde muy coqueta, aunque con algunos desperdicios que la afeaban un poco. Nos encantan los pueblos con estos parajes escondidos tan encantadores.

Este paraje se encuentra en el manantial de La Piquera, en Belinchón, Cuenca

Escaleras de madera que conducen al lavadero

Decidimos volver al auto para aventurarnos en busca de la carretera perdida. Por casualidad, dimos con una información que indicaba el paso de la antigua carretera N-III por el pueblo. Pero es no es lo curioso. El valor añadido es que es un tramo adoquinado, algo que no habíamos visto nunca. Resulta que la antigua carretera que conectaba Madrid con Valencia tenía un tramo adoquinado en Belinchón. Y no un tramo cualquiera, ya que tiene dos curvas cerradas bastante interesantes. De este modo salimos en su busca.

Por Belinchón circula una antigua carretera de calzada adoquinada

Tramo adoquinado de la antigua carretera N-III

Se llega rápido porque solamente hay que tomar una de las salidas de la rotonda mencionada al principio del post, en la entrada de la villa. Después de tramear, llegamos junto a las instalaciones polideportivas del municipio. Muy completas. Incluso tenían gradas. Pensamos en visitar las célebres salinas, pero entre que no estábamos seguros de su ubicación y que se nos hacía tarde, decidimos dejarlo para otra ocasión. Así ya tenemos excusa para volver.

Letras de entrada a Belinchón, Cuenca

Bienvenidos a Belinchón

De este modo, pusimos punto y final a la estupenda visita que hicimos a Belinchón. A partir de ahora, cada vez que pasemos de camino a nuestro pueblo, recordaremos sus muchos encantos. Recomendamos encarecidamente dejarse caer por esta localidad. Merece mucho la pena. No defrauda.

2 Comments

  1. Juan el 2 agosto, 2018 a las 12:02 AM

    Se han olvidado de sus gentes : buenas y muy acogedoras !!!!!!!

    • Zascandileando el 2 agosto, 2018 a las 6:01 PM

      ¡Toda la razón del mundo, Juan! Nuestras disculpas. ¡Un saludo!

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