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Paseando por Cuenca (II)

Hoy toca caminar un poco por la capital y continuar el paseo que comenzamos hace unos días con la primera entrada en la que dividimos aquella tarde por Cuenca. Para comenzar esta segunda edición tenemos que explicar dónde nos quedamos en el post anterior, esto es, descansando junto al Convento de San Pablo, actual Parador Nacional de Turismo, y disfrutando de unas magníficas vistas de la Hoz del Huécar. Estamos preparados para seguir recorriendo la capital, nos esperan espacios y monumentos espectaculares.

Una vez recuperado el resuello, dejamos atrás la iglesia de San Pablo y el Parador para cruzar el puente de San Pablo. Idea del canónigo Juan del Pozo, se construyó en piedra (s.XVI), pero tras varios derrumbamientos, finalmente, en 1902 decidieron cambiar los materiales a la madera y hierro de la actualidad. Cuenta con una altura de 40 metros, aproximadamente, y su trayecto parece corto, pero has de contar con la cantidad de fotos que vas a tirar y, sobre todo, las que te van a pedir las buenas personas que lo están cruzando a la vez.

Después de cruzar la pasarela y de contemplar la famosa escultura del “Pastor de Huesas del Vasallo”, obra de Luis Marco Pérez, entramos en el Casco Antiguo de Cuenca. Lo primero que nos viene a la vista, por suerte, son las Casas Colgadas (s. XIV) y sus balcones voladizos. Icono de Cuenca, en ellas se ubica el Museo de Arte Abstracto Español, el más internacional de los museos de la ciudad. Alberga una colección con las mejores obras de maestros como Antonio SauraEduardo Chillida Chillida, Antoni Tàpies, Fernando Zóbel o Gustavo Torner, entre muchos otros. Sin duda una visita obligada.

Puente de San Pablo en la ciudad de Cuenca

Puente de San Pablo, Cuenca

Continuamos nuestro camino pasando por la plaza de Ronda. Desde este emplazamiento hay unas excelentes vistas de los “rascacielos” del barrio de San Martín, edificios cuya fachada principal posee hasta tres plantas, en cambio la trasera puede llegar a tener más de diez. Digno de contemplar. Seguimos por la calle Obispo Valero, donde se encuentra localizado el Museo de Cuenca. Situado en la Casa de Curato, alberga una importante colección arqueológica que se puede ver en la exposición permanente. También posee colecciones de Bellas Artes y Etnología, pero actualmente no se encuentran abiertas al público. En esta misma calle nos encontramos con el Palacio Episcopal (s. XVI), cuya fachada puede parecer sencilla, pero en su interior alberga dos obras de “El Greco”, un díptico bizantino y una gran colección de tapices que se muestran en el Museo Diocesano de Arte Religioso.

Estatua de Alfonso VIII en Cuenca

Estatua de Alfonso VIII en Cuenca

Unos metros adelante, tras fotografiar la estatua ecuestre de Alfonso VIII, aterrizamos en la maravillosa plaza Mayor, cuya protagonista, la catedral de Santa María y San Julián, se alza poderosa ante las miradas de los viandantes. Se comenzó a construir en el siglo XII, tuvo varias fases de edificación, así como ampliaciones y variaciones. Siendo la primera seo gótica de Castilla en levantarse, también posee reminiscencias románicas y posteriores aportaciones de otros estilos como el barroco. Su fachada neogótica, de 1902, pretendió emular a la original tras derrumbarse la Torre Giraldo. Durante el año 2016 albergó uno de los proyectos artísticos más importantes del país, La Poética de la Libertad. Constaba de tres áreas expositivas: Ai Wei Wei, Cervantes e Informalistas. Fue el eje central de las actividades del IV Centenario de la Muerte de Cervantes, todo un acontecimiento cultural de primer nivel que llenó Cuenca de visitantes.

Catedral de la ciudad de Cuenca

Fachada de la catedral de Cuenca

En la belleza de esta plaza contribuye en gran medida el otro gran monumento que podemos encontrar, el precioso Ayuntamiento (s. XVIII) de estilo barroco. Obra de Jaime Bort, su característica más conocida son los tres arcos de medio punto sobre los que se levanta.

De este modo, admirando la espectacularidad del espacio en el que nos hallábamos, punto clave del turismo conquense, nos despedimos hasta la siguiente entrega de “Paseando por Cuenca”. Si queréis ver por dónde continuamos zascandileando, no os la perdáis.

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