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Hotel Rural la Cabaña, comer en Sigüenza (Guadalajara)

Es tradición zascandil que cuando visitamos una localidad probamos su gastronomía o visitamos sus bares siempre que el tiempo nos lo permite. Es una excelente manera de conocer el ambiente de los pueblos y donde siempre nos dan algún detalle para encontrar esa ermita que se nos resiste o ese lugar que no aparece en el mapa, pero que tenemos que visitar si o si.

Tras disfrutar la noche anterior del Festival de la Lavanda y en medio de nuestra visita a la maravillosa localidad de Sigüenza, decidimos hacerla aún más amena dando un buen homenaje a nuestro estómago, y vaya si lo hicimos. Esta localidad cuenta con dos de los restaurantes con Estrella Michelín en Castilla-La Mancha. Nosotros por nuestra parta,visitamos el Hotel Rural la Cabaña de esta localidad ya que nos lo habían recomendado. Acertaron de pleno.

De entrada, el local era muy agradable (nos imaginamos lo bien que se tiene que estar en invierno junto a la chimenea con la que cuenta). Además, contaba con un amplio patio que fue donde dimos buena cuenta de unos cuantos platos típicos y un gran vino. A saber: ensalada de ahumados, jamón ibérico y cabrito asado. La bebida merece un capítulo aparte ya que disfrutamos de un estupendo Finca Rio Negro 992, de Cogolludo (Guadalajara).

Vamos con cada uno, pero antes os mostramos la carta. Una carta de cocina tradicional, de las que nos encantan. Se nos quedaron unas cuantas cosas por pedir que nos llamaron la atención: revuelto de boletus, mollejas de cordero o perdiz escabechada.

Carta de La Cabaña

Comenzamos por los entrantes para probar el jamón ibérico. Pese a que nos parecía que no tenía un corte muy fino, con el hambre que había duro bien poco, lo que también dice que estaba bien bueno. Un buen comienzo.

Tras esto nos pasamos a un plato que aúna el mar y la tierra, como es la ensalada de ahumados. Sana, rica y refrescante (estábamos en julio) ¿se puede pedir algo más?

El Hotel Rural La Cabaña es conocido por su horno de leña, por lo que había que probar una de sus especialidades. El cabrito asado estaba en su punto y muy crujiente. Delicioso.

Cantidad muy abundante en todas sus raciones, y en cuanto al personal, acertaron de pleno en las recomendaciones y estuvieron muy atentos. Si buscáis comida de asador es un sitio muy recomendable.

Tras reponer fuerzas, solo nos quedaba una cosa, seguir nuestra ruta por Sigüenza, y disfrutar de su patrimonio.

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