Luis Ocaña, leyenda conquense del ciclismo

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Queremos incidir con este post en la inmensa suerte que tiene la provincia de Cuenca por haber dado a luz al mejor ciclista español de todos los tiempos. Un momento. Antes que nada comentar, primero, que lo decimos en nuestra humilde opinión. Segundo, que para nosotros el talento no se mide en el número títulos. Luis Ocaña ganó un Tour de Francia a lo largo de su carrera, en el año 1973. Pudo ganar más, pero la desgracia le acompañó durante gran parte de su vida, tanto profesional como personal.

La infancia del emigrante

El 9 de junio de 1945 nace en el municipio alcarreño de Priego, aquel que estaba llamado a dejar una huella imborrable en la historia de la bicicleta. Vive una infancia muy dura, su familia apenas tiene para comer, por lo que se ven obligados a trasladarse al Valle de Arán por una oferta de trabajo de su padre. Un joven Luis Ocaña de 6 años se separa de su tierra natal, pero siempre irá consigo. Supera una tuberculosis que le dejará secuelas para el resto de su vida.

Pocos años después, emigran a Francia donde el padre comienza trabajando de leñador. La familia se asienta en la localidad de Mont-de-Marsan consiguiendo finalmente prosperar. El joven Luis, ya con 14 años, empieza a trabajar como aprendiz de carpintero para ayudar aportando ingresos en casa. Se contagia de una de las mayores aficiones que existe en el pueblo, el ciclismo. Utiliza la bicicleta tanto para salir a rodar con los amigos como para ir al taller. Comienza el despegue.

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Carrera deportiva repleta de éxitos

Se empieza a intuir un talento innato. Consigue ganar a jóvenes de edad superior a él, incluso con una bicicleta peor que las suyas. Destaca como corredor regional ganando algunas carreras, y ahí es donde aparece Pierrot Cescutti, un descubridor de talentos que le acompañaría durante toda su vida, primero como manager y después como amigo. Cescutti logra convencer al padre de Ocaña para que le deje ser ciclista, sabe que puede ganarse la vida con ello. Lo consigue, no sin insistir un buen número de veces.

Corre como independiente en el Mercier, pero no comulga con el director. Quiere ser jefe de filas y no gregario. Se empieza a adivinar un fuerte carácter que le acompaña durante toda su carrera. Esa rebeldía que ya mostraba frente a su padre o el jefe del taller. Luis Ocaña quería ser el número uno y en ello dejó todos sus esfuerzos.

Ficha en 1968 por el Fagor, esta vez sí como jefe de filas. Ese mismo año se proclama campeón de España, título que ofrece a su padre en el lecho de muerte como muestra del respeto que le profesaba, pese a la relación tirante que habían mantenido siempre. En los años siguientes consigue muchos títulos, como la Vuelta a España de 1970 o tres ediciones de la Dauphiné Libéré. También multitud de podios entre los que destaca, en 1973, una medalla de bronce en los Mundiales de Barcelona. En su tierra es muy reconocido, prueba de ello son los diferentes homenajes que le hace la Diputación Provincial de Cuenca o el Club Ciclista Priego. Luis Ocaña es un corredor muy valorado, sobre todo por su carácter orgulloso y atrevido en la carretera. Consigue grandes gestas y mantiene algunos duelos para el recuerdo con el ciclista supremo de aquella época y, probablemente, de la historia: Eddy Merckx “El Caníbal”. Su némesis.

El Tour de Francia y su leyenda negra

En 1969 compite en su primera ronda gala, al igual que el ciclista belga. Ocaña, siempre consciente de su capacidad, va a por todas y sufre un bestial choque contra una señal de tráfico. A pesar de ello, en una demostración sin igual de pundonor y coraje, se vuelve a subir a la bicicleta y consigue terminar empujado por sus compañeros de equipo. Llega a la línea de meta habiendo perdido mucha sangre e inconsciente. Otro tipo de deportista. Finalmente abandona. Gana Merckx.

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En 1970 ficha por el Bic francés. Ese año padece problemas de salud que le restan mucho tiempo en las primeras jornadas. Tras mejorar, sin tener opciones de luchar por la clasificación general, logra conseguir su primera victoria de etapa en el Tour. Termina el 31º. Gana Merckx.

Eddy Merckx domina el ciclismo mundial. Lo gana todo. Esa superioridad abruma al pelotón, nadie se atreve con él. Solo un corredor le planta cara. Un corredor nacido en Priego. Luis Ocaña no soporta la autoridad del belga, se obsesiona con vencerle por encima de todo, y así llega al Tour de Francia del año 1971, probablemente el más recordado de su carrera y uno de los más conocidos de la historia. El conquense se encuentra pletórico tras meterle a Eddy Merckx cerca de 9 minutos camino de Merlette Orcieres. Una hazaña. Pero el infortunio aparece tres etapas después, tras una lluvia torrencial y posterior caída en el Col de Menté. Ocaña distanciaba al “dictador” del pelotón en 7 minutos y 23 segundos. Podía haber evitado el riesgo y asegurar la clasificación general, pero ese no era Luis Ocaña. Quería demostrar su superioridad y autoridad a Eddy Merckx, pero la desgracia se ensaña de nuevo con su persona. No consigue levantarse de aquella caída. Una auténtica tragedia. Gana Merckx.

En 1972 vuelven los problemas de salud derivados de su infancia. Padece de los bronquios y le es imposible, ni tan siquiera, plantar cara al líder. Tiene que abandonar de nuevo por tercera vez en las cuatro vueltas galas que disputa hasta el momento. Gana Merckx. La desdicha se ceba con el de Priego.

Por fin llega la oportunidad de demostrar su talento. En el año 1973 se proclama vencedor del Tour de Francia, siendo el segundo español en conseguir el primer puesto en la ronda francesa, tras Federico Martín Bahamontes. La compañía de su mujer durante la carrera le otorga un perfecto estado de forma que demuestra arrasando al resto de rivales. Gana 6 etapas y saca más de 15 minutos de ventaja al segundo clasificado. Solo hay un pero. Eddy Merckx no participa. Gana Ocaña.

A partir de entonces comienza el declive. Una caída en el Tour de l’Aude le impide participar en el Tour de Francia de 1974. De nuevo la fatalidad rodea al ciclista conquense. Para variar, gana Merckx. Cuesta abajo en su carrera, disputa tres rondas galas más, dos con el equipo Super Ser y otra con el Frisol, sin conseguir buenos resultados. Finalmente se retira a los 32 años de edad, con esa sensación incompleta de ser un español en Francia y un francés en España.

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Vida tras el ciclismo y declive

Con el dinero conseguido gracias a su exitosa carrera como ciclista profesional, Luis Ocaña cumple un sueño comprando 60 hectáreas de terreno en Bretagne-de-Marsan. Se dedica de manera desafortunada al cultuvo de Armagnac (brandy), lo cual le ocasiona importantes pérdidas económicas. Una brutal tormenta asola su propiedad, la cual tiene sin asegurar, y destruye la posibilidad de cultivar durante tres años. Con sus viñedos arrasados, Ocaña se sumerge en una profunda depresión.

Ante la falta de dinero se ve obligado a volver al ciclismo, primero como director de equipo y después como comentarista. No prospera el nuevo intento y sigue viendo como sus tierras le llevan a la ruina. Su manera de ir al límite siempre le ocasiona varios accidentes de tráfico de los cuales recibe en dos ocasiones transfusiones de sangre. En una de ellas contrae la Hepatitis C. La enfermedad y las deudas profundizan su depresión, lo cual conlleva a que Luis Ocaña decida quitarse la vida en el año 1994.

Así fue la vida de, en nuestra opinión, el mejor ciclista español de todos los tiempos. Aquel que plantó cara y se rebeló contra el rey de la bicicleta, el dictador que lo ganaba todo. El belga Eddy Merckx. Ocaña nunca soportó la autoridad de nadie. Ni la de su padre, ni la de sus jefes, ni la de ningún ciclista. Hacía lo que quería. Quizás por ello, dentro del terreno deportivo, nos privó de varias victorias que hubieran engordado su palmarés. A cambio nos regaló momentos históricos de grandeza que jamás olvidaremos los aficionados al ciclismo en todo el mundo. A lo mejor por eso sea más valorado como ciclista con un solo Tour de Francia que otros con más títulos en la ronda gala.

Luis Ocaña fue un gran desafortunado. La mala suerte se cebó con él tanto en el plano deportivo como en el personal. Es inevitable pensar qué hubiera logrado con unas condiciones más favorables en todos los sentidos. Pero de esta forma no sería Luis Ocaña. No sería la leyenda que es hoy en día. Leyenda nacida en Priego. Leyenda nacida en la provincia de Cuenca.

Para ampliar información os dejamos estos dos grandes documentales sobre su vida. Muy disfrutables.

Nota legal: El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras. Fotos de As, El País, ABC y Diario Vasco

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