Ocaña, monumentalidad en la provincia de Toledo

Plaza Mayor de Ocaña, Toledo

Pegada a la provincia de Madrid se encuentra esta joya de localidad. Pone nombre a la comarca en la que se ubica, la Mesa de Ocaña. No es de extreñar, pues su importancia, tanto a nivel de comunicación por carretera, como a nivel patrimonial y cultural, es enorme. Pasear por Ocaña es detenerse a cada instante para contemplar palacios, plazas, iglesias o conventos. Realmente uno se siente abrumado ante tanta majestuosidad. Es difícil quedarse con un solo lugar, pero su plaza Mayor y su fuente Grande son palabras mayores. La villa también es conocida por albergar un conocido centro penitenciario.

Cómo llegar a Ocaña

Cuatro importantes autovías circulan por su término municipal. Probablemente la más conocida sea la A-4 o autovía del Sur. Circula desde Madrid hasta la provincia de Cádiz, atravesando parcialmente Castilla-La Mancha y Andalucía. Ligada a esta se encuentra la R-4, radial de peaje que termina en el muncipio. Suele tomarse para evitar los grandes atascos que se forman en las salidas y entradas a la capital. Otra vía fundamental es la A-40, que se prolonga hasta llegar a Cuenca ciudad, pasando por localidades como Santa Cruz de la Zarza, Tarancón o Carrascosa del Campo. En sentido opuesto la autovía tiene origen en Maqueda, extendiéndose hasta las cercanías de Toledo. El tramo desde Mocejón a Ocaña no está operativo. Una lástima. Por último nos queda la AP-36, se trata de una autopista de peaje que nace en el mismo municipio de Ocaña y desemboca en La Roda, provincia de Albacete. Cruza La Mancha dejando atrás villas como Corral de Almaguer, Quintanar de la Orden, Mota del Cuervo o El Provencio. Hablando ya sobre carreteras convencionales tenemos la N-400, la N-301, la CM-4051 o la CM-4014. Comunican la villa con poblaciones cercanas como Yepes, Cabañas de Yepes, Noblejas o Villatobas. Posee una población de 10.733 habitantes (INE 2017). Pertenece a la comarca de la Mesa de Ocaña.

Qué ver en Ocaña

Aparcamos el auto en la calle Mayor del Villar. En una vía paralela hallamos el primer edificio religioso, el convento de Santo Domingo (s. XVI). Es una construcción renacentista declarada Bien de Interés Cultural. Destaca por encima de todo su claustro y la sillería del coro. Se atribuye su autoría a Alonso de Covarrubias. Alberga el museo Porticum Salutis, cuyas obras de arte sacro y orfebrería son muy interesantes.

El convento de Santo Domingo alberga un museo

Convento de Santo Domingo, en Ocaña

De vuelta a la calle donde estacionamos, continuamos recto hasta llegar al convento de Santa Catalina de Sena (s. XVII), antiguo convento de San Buenaventura. Tuvo una primera estancia en los terrenos de la actual cárcel del estado. Tras dar marcha atrás y andar un poco por la misma vía, desembocamos en uno de los espacios más importantes de Ocaña, la plaza de Gutierre de Cárdenas. En él se ubica, probablemente, el inmueble más importante de la villa. Nos referimos al palacio de Cárdenas (s. XV-XVI), también declarado Bien de Interés Cultural. Su estilo es plateresco, aunque combina con acierto elementos del mudéjar. Merece la pena reseñar en su fachada, además de la vistosa portada, la rejería que poseen las ventanas del piso inferior. También son recomendables de ver las cercanas casas del Mayorazgo de Frías Lara y de los Goicoechea.

La rejería de la planta inferior del palacio de Cárdenas, en Ocaña, es impresionante

Palacio de Cárdenas

Tomamos a mano derecha la calle Lope de Vega para dejar atrás el museo Arqueológico Municipal y aterrizar en la plaza de José María Prada. Dos elementos protagonizan este lugar. Primero el espectacular rollo de justicia de estilo gótico, restaurado y trasladado a esta zona en 1987. Segundo el teatro Lope de Vega, antiguo colegio de Jesuitas. En el lateral derecho se encuentra la hermosa portada del Real Convictorio de San Carlos. Tras llegar al final de la calle nos topamos con la iglesia parroquial de San Juan Bautista (s. XIV). Sin duda un ejemplo magnífico de la arquitectura mudéjar en la provincia de Toledo.

La picota de Ocaña se encontraba antaño en las afueras del pueblo

Teatro Lope de Vega y rollo de justicia

Por la calle San Juan, recto hacia el norte del núcleo urbano desembocamos en la torre y portada de San Martín (s. XVI), ya en la calle homónima. Son los últimos vestigios de la antigua iglesia de San Martín Obispo. La portada plateresca fue recuperada en su día y reformada. La torre se construyó con piedra caliza. Es de planta cuadrada y posee tres cuerpos. Dimos media vuelta para ir de nuevo a la calle San Juan. Tras cruzar la plaza de Isabel La Católica y la calle Cisneros, salimos por fin a la calle Mayor, arteria principal de la localidad.

Los últimos vestigios de la iglesia de San Martín son su torre y su portada

Torre y portada de San Martín, en Ocaña

No tardamos en entrar al gran símbolo de Ocaña, su plaza Mayor (s. XVIII) de estilo neoclásico. Declarada Bien de Interés Cultural, destaca la simetría que presentan sus cuatro lados con arcos, ventanas y buhardillas. La fachada principal corresponde a la casa consistorial. Aprovechamos este espacio para comer algo, pues teníamos un hambre de la leche. El sitio elegido fue El Comendador. Comida y trato de notables. Tomamos la salida ubicada a mano izquierda según entras por la calle Mayor. Pasamos por la casa de la cultura, actual biblioteca pública municipal. Descansamos un poco en la conocida plaza de los Maestres.

El símbolo de Ocaña es su plaza Mayor

La plaza Mayor de Ocaña es una maravilla

Muy cerca se encuentra el convento de Santa Clara y, siguiendo la calle adelante, cruzando la carretera N-400, podemos ver también la iglesia-convento de San José (s.XVI), perteneciente a la Orden de las Carmelitas Descalzas. Su primera priora fue muy importante, pues era la sobrina de Santa Teresa, Beatriz de Jesús. Pasamos junto al conocido centro penitenciario y, justo enfrente, advertimos la existencia de otro templo, en este caso la iglesia parroquial de San Alberto, conocida como “El Carmen”. Tras su desamortización en el siglo XIX, cumple a día de hoy funciones de centro cultural.

El convento de San José pertenece a la Orden del Carmelo Descalzo

Iglesia-convento de San José, en Ocaña

Volvimos al auto, pues los monumentos que nos faltaban por ver se localizaban por el camino de vuelta a casa. De este modo, en la calle Mayor del Villar tomamos a la izquierda la calle San Miguel y todo recto salimos a las cuestas que descienden hacia la manifestación civil más impresionante de Ocaña. Por supuesto, nos referimos a la fuente Grande (s. XVI). Hemos visto obras de ingeniería fascinantes desde que zascandileamos, pero como esta seguramente ninguna. Con más de 500 metros de galerías, su estructura de capatación y conducción de aguas deja sin palabras al visitante. Alucinante.

La fuente Grande es una impresionante obra de ingeniería hidráulica

La fantástica fuente Grande de Ocaña

Seguimos recta la carretera para pasar por la fuente Vieja. Es uno de los monumentos más antiguos de Ocaña y realmente merece la pena contemplar por sus importantes dimensiones. Lo malo que al venir de la enormidad anterior, no nos llegó a impresionar cuanto merece. A escasos metros nos encontramos el último de los edificios religiosos vistos en la localidad. La ermita de Nuestro Padre Jesús de las Cuevas fue reconstruida tras quedar en ruinas durante la ocupación francesa. Fue la que nos despidió.

La fuente Vieja tampoco desmerece en comparación con la fuente Grande

La fuente Vieja también es una obra muy vistosa

De este modo partimos hacia la autovía A-4 para regresar a casa. Evidentemente volvimos estupefactos, pues la cantidad de monumentos que posee este pueblo es gigantesca. Pocos municipios hemos visto con semejante patrimonio religioso y civil. Ni qué decir tiene que la visita a Ocaña es muy recomendable. Práctiamente obligatoria. Una buen momento es para vivir su Semana Santa, de Interés Turístico Nacional. No hay excusa, pues su comunicación es excelente. Dicho queda.