Daimiel, patrimonio bajo el diluvio

Plaza de España de Daimiel, en la provincia de Ciudad Real

No hacía un día apacible, pero a pesar de ello nos lanzamos a zascandilear por la provincia de Ciudad Real. Apetecía visitar uno de esos grandes pueblos repletos de manifestaciones arquitectónicas interesantes. Ya habíamos estado en el parque natural de Las Tablas de Daimiel, ahora tocaba patear la villa. Daimiel posee un patrimonio religioso envidiable, repleto de templos. Una lástima que la lluvia evitara que el paseo fuera redondo.

Cómo llegar a Daimiel

Al ser una localidad con bastantes habitantes, su comunicación es bastante buena. Probablemente la arteria más importante que cruza el núcleo urbano de Daimiel sea la A-43, autovía que circula desde Puertollano, en la misma provincia de Ciudad Real, hasta Atalaya del Cañavate, en Cuenca. Otras vías que circulan por la localidad son la N-430, la N-420, la CM-4107, la CM-4114, la CM-4117 o la CR-201. Conducen a importantes pueblos cercanos como Manzanares, Villarrubia de los Ojos, Arenas de San Juan, Malagón, Torralba de Calatrava, Bolaños de Calatrava, Valdepeñas o Membrilla. Posee 18.176 habitantes (INE 2017), los cuales pertenecen a la comarca de La Mancha. Fuera del casco urbano podemos encontrar importantes parajes naturales como el parque de Las Tablas de Daimiel o la laguna de Navaseca. También es posible visitar a pocos kilómetros el yacimiento arqueológico de Motila del Azuer.

Qué ver en Daimiel

Tras adentrarnos en la villa por el paseo del Carmen, tomamos una de las calles a mano izquierda para llegar a la plaza de San Pedro. Intentamos encontrar hueco para aparcar y lo logramos. Salimos, paraguas en mano, a zascandilear. El nombre de este espacio tiene su sentido, pues aquí se halla uno de los templos más importantes de la localidad. La iglesia de San Pedro Apóstol (s. XVI) es de estilo gótico tardío. Destaca su portada renacentista ubicada a los pies.

De estilo gótico tardío, la iglesia de San Pedro Apóstol es uno de los templos más importantes de Daimiel

Iglesia de San Pedro Apóstol, en Daimiel

Seguimos caminando bajo la lluvia por la calle Prim, pasando por el mercado municipal de Abastos o el museo comarcal de Daimiel hasta llegar a la plaza San Antón. Giramos a mano izquierda para desembocar en la iglesia del Convento de las Monjas Mínimas (s. XVII). Por la calle Mártires dimos a parar a la encantadora plaza de España (s. XVI). Alberga multitud de puntos interesantes como sus soportales, el edificio del ayuntamiento o el conocido olivo milenario, que fue plantado por los musulmanes cerca del año 900, según la tradición.

El ayuntamiento de Daimiel se ubica en la plaza de España

Casa consistorial de Daimiel

Empezaba a caer muy fuerte, pero decidimos armarnos de valor y seguir el zascandileo, al menos hasta el siguiente monumento. No estaba lejos, tras dejar atrás el edificio de viviendas de Miguel Fisac, aterrizamos junto a la iglesia parroquial de Santa María la Mayor (s. XIV), otro de los templos más importantes de Daimiel. La manifestación más clara de su estilo gótico la encontramos en su fachada norte, con poderosos contrafuertes.

Junto con la iglesia de San Pedro, la parroquia de Santa María la Mayor es la más impresionante de Daimiel

Iglesia de Santa María la Mayor, en Daimiel

Tuvimos que desistir. El diluvio universal había llegado y nuestros paraguas no servían para tapar nada. De hecho, con el viento se nos dieron la vuelta y se rompieron varias varillas, por lo que parecía que los habíamos encontrado en un cubo de basura. A paso ligero retornamos al coche y, tras llegar, nos dimos cuenta de que estábamos empapados. Decidimos ver las siguientes construcciones desde el auto. La primera parada fue la ermita de San Roque (s. XVI), que estaba a unas tres calles de nuestro estacionamiento. Merece la pena reseñar su magnífico artesonado mudéjar de formas geométricas, localizado sobre el altar mayor.

Daimiel está lleno de pequeñas y hermosas ermitas, como la de San Roque

Ermita de San Roque, en Daimiel

Salimos de nuevo al paseo de la Estación hasta llegar al parque homónimo. Allí nos esperaba la ermita de San Isidro (s. XVII), antaño conocida como la del “Ecce Homo”. Después de contemplar su bonita fachada encalada, pusimos rumbo al otro extremo de la villa. Pasamos por la plaza de Almagro hasta tomar por fin la calle Magdalena junto al parque del Alto. Allí encaramos recto hacia el último de los templos que visitaríamos en Daimiel.

La ermita de San Isidro, en Daimiel, antiguamente se llamaba del "Ecce Homo"

Ermita de San Isidro, en Daimiel

La ermita del Cristo de la Luz (s. XVIII) consta de una sola nave con planta de cruz latina cubierta por bóveda de cañón. Estamos en las afueras del casco urbano. Por esta misma carretera se llega al santuario de la Virgen de las Cruces (s. XVI), situado aproximadamente a 12 kilómetros. Cobija en su interior la venerada imagen de la Virgen de las Cruces, patrona de Daimiel. Nos hubiera encantado ir en su busca, pero caía tal aguacero que decidimos poner punto y final a esta pequeña aventura.

En las afueras de Daimiel se encuentra la ermita del Cristo de la Luz

Fachada principal de la emirta del Cristo de la Luz

Somos conscientes de que nos faltaron varios lugares y construcciones fundamentales por visitar. Razón de más para una futura vuelta. Además, esta es obligada para visitar el yacimiento de Motilla del Azuer y la laguna de Navaseca. Como se puede comprobar, Daimiel es uno de los pueblos de Castilla-La Mancha más ricos en cuanto a patrimonio arquitectónico, natural y cultural. Su visita, más que recomendable, es obligada. Aunque le deseamos a todo el mundo que no les llueva como nos pasó a nosotros. Solo nos faltó que pasara el arca de Noé a recogernos.