Chequilla, entre gigantes de piedra

Impresionantes formaciones rocosas junto al pueblo de Chequilla

Viajamos hasta el sureste de Guadalajara, en pleno parque natural del Alto Tajo, para zascandilear por una localidad encantadora. Sus casas encaladas se aglutinan en torno a unos vecinos muy especiales. Grandes rocas de caprichosas formas pueblan su núcleo urbano y término municipal, por eso Chequilla es uno de los pueblos más bellos de Castilla-La Mancha. Este fantástico entorno natural no deja indiferente a nadie. También posee manifestaciones arquitectónicas de interés como la iglesia parroquial de San Juan Bautista.

Cómo llegar a Chequilla

Solo una carretera atraviesa la localidad de Chequilla, esta es la GU-960. Esta vía sirve como nexo de unión entre otras dos carreteras, la CM-2111 y la CM-2106, es decir, que para desviarnos a Chequilla tendremos que hacerlo desde una de estas. En el primer caso, una vez dejado atrás el pueblo de Peralejos de las Truchas, en dirección a Molina de Aragón, saldrá en pocos kilómetros la pista a mano derecha. En el segundo surge el desvío a escasos kilómetros de pasar el municipio de Checa, también en dirección a Molina de Aragón. Estas dos vías se juntan poco antes de llegar al pueblo de Terzaga. Nosotros llegamos por la CM-2106 desde la provincia de Cuenca, tras pasar por lugares de interés como Tragacete o el Nacimiento del Río Cuervo. Junto a la localidad circula el río Cabrillas. Posee una población de 17 habitantes (INE 2017), los cuales pertenecen a la comarca del Señorío de Molina. La villa se encuentra en el maravilloso parque natural del Alto Tajo.

Qué ver en Chequilla

Por la carretera, según nos acercábamos al núcleo urbano, ya se podían apreciar en el margen derecho las primeras formaciones de piedra arenisca con ese característico color rojizo. Al entrar en el pueblo, la unión entre estas rocas y los inmuebles nos dejó impresionados. En realidad la villa tiene una extensión muy pequeña, por lo que se ve muy rápido. Por la calle Real, pudimos comprobar que en la primera perpendicular, a mano derecha, se halla el bar. Destacan las fachadas encaladas de las casas. Esta costumbre se tomó de la zona de Sierra Morena, cuando los pastores bajaban a la trashumancia.

El color blanco de las viviendas se toma de la zona de Sierra Morena

Casas encaladas que indican la dirección del bar

Continuamos recto y estacionamos el auto en la plaza de la Iglesia. Teníamos un problema, y es que andábamos escasos de gasolina. Bajamos para comprobar de primera mano, cómo los vecinos han utilizado las rocas para crear anejas sus viviendas y garajes. Es una estampa de lo más curiosa. Preside el espacio la iglesia parroquial de San Juan Bautista (s. XVIII). Destaca su elegante espadaña con reloj y el característico tono rojizo de la piedra usada en su construcción, propia de las formaciones rocosas que pueblan la localidad. Del interior merece la pena reseñar el retablo mayor de estilo barroco.

La iglesia de Chequilla posee un interesante retablo mayor barroco

Iglesia parroquial de San Juan Bautista

Una elegante fuente abrevadero se ubica a pocos metros del templo. También posee el clásico tono rojizo del lugar. Más allá un frontón de lo más curioso, pues únicamente posee la pared frontal, ninguna lateral. Delante se extiende una gran área recreativa poblada de árboles y bancos, en cuyo final se halla un pequeño parque para que disfruten los más pequeños.

El abrevadero fuente se encuentra en la plaza de la Iglesia

Fuente de Chequilla, con la iglesia de fondo

Detrás de la iglesia observamos una torre, de la cual desconocemos su uso, o el que tuvo antaño. No tardamos en recorrer las ídilicas calles de Chequilla, por lo que tomamos el auto y nos dirigimos a ver el patrimonio natural que rodea el núcleo urbano. Primero nos pasamos por la conocida plaza de toros natural. Es así porque el recinto lo conforman distintas rocas de tamaños varios. No está cerrado al 100%, pero sí en su mayoría. Es la única existente de estas características en toda España.

Chequilla posee la única plaza de toros natural en toda España

El área recreativa y, a lo lejos, la zona donde se halla la plaza de toros

También nos maravillamos con Las Quebradas, monolitos, torreones y demás formaciones de piedra arenisca, esculpidas en la era del Mesozoico, concretamente en el periodo del Triásico Inferior. Estas fascinantes siluetas han adquirido estas formas por la erosión del viento y el agua. Algunas constan de aljibes en su cima, donde los lugareños almacenaban agua y hielo para las épocas de sequía. Subían a lo alto mediante unas escaleras de madera. Valientes.

Lo más característico de estas rocas es su color rojizo

Caprichosas formaciones de piedra arenisca

Casi se nos olvida. Es menester contar que esta población de Chequilla pertenece al Camino del Cid, itinerario turístico que recorre las vivencias literarias e históricas de Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador. Pertenece, concretamente, a la ruta de Las Tres Taifas. Existe algún cartel informativo por el pueblo relativo a lo expuesto.

El mirador se ubica en la carretera CM-2111, dirección Molina de Aragón

Impresionantes vistas desde un mirador cercano a Chequilla

Una última nota. Hace poco tuvimos la suerte de leernos el libro “Los últimos: Voces de la Laponia Española”, de Paco Cerdà. Hay un apartado, en el capítulo de Guadalajara, que cita al pueblo, mencionando que en 1940 constaba de 202 habitantes o que es el pueblo más pequeño de los Montes Universales, con una densidad censal de 1,2 habitantes por kilómetro cuadrado. Una lectura muy recomendable. Libro de cabecera sobre el fatídico tema de la despoblación que tanto afecta a esta zona y también, indudablemente, a este pueblo.

El cartel de entrada al pueblo está ligeramente doblado

Señal de entrada a Chequilla

Nos despedimos recomendando encarecidamente la visita a Chequilla. Por suerte, más adelante pudimos echar gasolina y ya estuvimos más tranquilos. Nos saludaban de fondo los gigantes de piedra, aquellos que componen uno de los patrimonios geológicos más impresionantes de Castilla-La Mancha. Por algo muchos hablan de pequeña Ciudad Encantada, haciendo alusión al conocido parque turístico de la serranía de Cuenca. Chequilla merece mucho la pena. Es el lugar donde las casas y las rocas conviven en perfecta armonía.