El Ventano del Diablo, vistas desde el mismo cielo

Paisaje del Ventano del Diablo

En una de nuestras visitas a la serranía Alta de Cuenca, se le ocurrió a uno de estos dos zascandiles pasar por un sitio al que hacía varios años que no acudía. Su nombre le llamaba poderosamente la atención, y cada vez que iba sentía una mezcla de miedo y asombro. Estamos hablando del Ventano del Diablo, uno de los parajes naturales más impresionantes que hay en la provincia de Cuenca.

Como llegar al Ventano del Diablo

A 25 kilómetros de la capital, llegamos por la carretera CM-2105. Se encuentra en el término municipal de Villalba de la Sierra, pasados 3 kilómetros tras el pueblo, aproximadamente. Está bien indicado, no tiene pérdida. Al llegar nos encontramos con una gran explanada donde podremos aparcar nuestro vehículo. Desde aquí sale un sendero que dura apenas 100 metros, y enseguida llegamos al paraje.

¿Por qué se llama Ventano del Diablo?

Según la cultura popular, su nombre procede de las sesiones de brujería que organizaba el diablo en él, empujando al vacío a aquellos que osaban asomarse por sus balcones. Nosotros cuando fuimos, por suerte, no vimos ningún espectáculo semejante, únicamente un par de turistas de los más normales.

Este mirador se encuentra en una cavidad abovedada situada a 200 metros de altura sobre el río. Desde aquí se ofrecen unas vistas tremendas de la hoz del Júcar. De ese cañón erosionado por el agua con el paso de los milenios. Justo debajo del Ventano del Diablo, en el río Júcar, se desarrollan actividades de barranquismo. Varias empresas ofrecen una experiencia inolvidable en el conocido barranco de Los Cortados.

Lagarto en el Ventano del diablo

Un invitado de lujo para ver el Ventano del Diablo, esperamos que no fuera él mismo en persona 🙂

Entorno del Ventano del Diablo

Asomándonos con cuidado a uno de los dos balcones, podremos observar al fondo la central hidroeléctrica, conocida como El Salto. Si contemplamos el paisaje por el otro, la serranía de Cuenca y el serpenteante río Júcar, con sus llamativos colores, nos dejarán con la boca abierta. También podremos localizar los abrigos y cavidades que existen en las paredes rocosas, utilizados tiempo atrás por los ganaderos.

Ventano del Diablo, en Villalba de la Sierra

Mirador del Ventano del Diablo

El entorno natural que rodea el Ventano del Diablo sirve de hogar para multitud de especies del reino animal, tales como la nutria, el águila real, el mirlo acuático, el buitre leonado o la trucha común. Si hablamos del reino vegetal, los acebos, tilos y avellanos son comunes en la zona. Antes de bajar por las escaleras hacia el mirador, existen unas rocas al lado del sendero por las que subir para tener mayor panorámica del paisaje, por supuesto, con mucho cuidado y bajo nuestra responsabilidad. Desde aquí apreciamos el vuelo un ave que nos pareció un águila, pero como estaba bastante lejos nos quedamos con la duda.

Tras estar alrededor de diez minutos y llenar la memoria de la cámara con un sinfín de fotografías, volvimos al coche para seguir nuestra ruta por la Serranía de Cuenca. Nos esperaba un largo camino e íbamos ya con algo de retraso. De hecho, hubiéramos seguramente comprado algún detalle en el puesto de artesanía que hay junto al aparcamiento. Muy recomendable.

Agua cristalina en el Río Júcar

Agua transparente en el río Júcar

De este modo concluyó nuestra pequeña excursión a este precioso mirador, parada obligatoria de cualquier ruta que se dirija a lugares como la Ciudad Encantada (a escasos kilómetros más adelante), el Nacimiento del Río Cuervo o los bellos pueblos de esta comarca, véase Huélamo, Uña o Tragacete.