Santa María del Val, pequeña maravilla en la Serranía

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Plaza_ayuntamiento_Santa_Maria_Val_Cuenca
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Llegamos a la localidad, desde Lagunaseca, a través de la carretera CUV-9031. El trayecto fue bastante movido, con multitud de curvas, pero esta ubicación recóndita forma parte de su encanto. Perteneciente a la comarca de la Serranía Alta de Cuenca, Santa María del Val cuenta con una población de 61 habitantes (INE 2014). Es municipio independiente desde 1850.

Realmente no fuimos conscientes de la espectacularidad que nos rodeaba hasta que bajamos del auto. En el extremo norte, unos majestuosos riscos se levantan por encima del pueblo, cobijándolo. Al oeste, el embalse de La Tosca y el río Cuervo, discurriendo hacia el sur. Un entorno inigualable, de lo más completo.

Qué ver en Santa María del Val

No tardamos mucho tiempo en recorrer las calles de la localidad, pues cuenta con una extensión más bien reducida. Aparcamos junto a las iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Nieves. En su portada podemos observar un escudo con el Cáliz, la flor de lis y dos vinajeras. Posee una hermosa torre, cuyas campanas se encuentran situadas en un crucero con dos huecos. La nave interior se divide en tres tramos, destacando su capilla lateral con bóveda de media naranja. Merece la pena resaltar la capilla Mayor, construida en piedra y con un original diseño en forma de pecho de paloma.

Continuamos paseando hacia el extremo este, observando las bellas casas de madera, para tomar la calle Dos de Abril, la cual discurre por toda la franja meridional de Santa María del Val. Una caminata muy agradable contemplando los huertos adyacentes y los sistemas de riego existentes. Desembocamos en la plaza donde se encuentra el Ayuntamiento. Aprovechamos para refrescarnos en el pilón mientras observábamos el coqueto edificio.

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Iglesia de Nuestra Señora de Las Nieves, en Santa María del Val

La ermita del Santo Cristo nos esperaba a escasos metros. Esta recogida y sencilla construcción consta de una preciosa rejería. Se halla junto a un pequeño parque. Proseguimos por la calle Olmo para contemplar el hermoso paisaje que forma el valle del río Cuervo y el embalse de La Tosca. Nos quedamos maravillados observando este paraje natural. Invadió nuestro cuerpo una tremenda sensación de paz e incluso llegamos a envidiar a un pastor que se encontraba con sus ovejas junto al embalse. Levantarse cada mañana y ver semejante entorno no debe tener precio. Aunque ya sabéis, cada persona tiene sus necesidades.

Tomamos la calle Iglesia para volver de nuevo hacia nuestro vehículo. Se había terminado nuestra excursión a Santa María del Val. No podemos marchar sin recomendaros su visita, y si os apetece pernoctar, podéis hacerlo en las casas rurales (Pantano I y II) o apartamentos (El Olmo I y II) que existen. Merecerá la pena, turismo rural con mayúsculas.

Nosotros marchamos hacia el siguiente pueblo de nuestra ruta, pero lo hicimos con un sabor de boca inimaginable. Ni en nuestros mejor augurios podíamos pensar lo que nos íbamos a encontrar en este pequeño pueblo de la Serranía de Cuenca. Seguimos encantados con esas sorpresas que nos deparan los pueblos de la provincia, aquellas que, por ejemplo, meten de lleno a este municipio en uno de nuestros preferidos a día de hoy. Esas que te hacen llegar a un pueblo del que no sabes absolutamente nada y salir con un flechazo instantáneo. Las que nos hacen seguir recorriendo el territorio conquense en busca de todos sus tesoros, que no son pocos.