Santa Cruz de Moya, a la vera del Turia Castellano

Santa Cruz de Moya

Entre montañas y rocas, bañada por las aguas del río Turia, encontramos una de las localidades más bellas de la Serranía de Cuenca. Cuenta con un patrimonio cultural, arquitectónico y cultural impresionante que pudimos admirar sufriendo algún que otro susto con el auto. Paseamos también por las aldeas más cercanas e hicimos vida social mezclándonos con su gente. Sin duda alguna un pueblo comprometido.

Cómo llegar a Santa Cruz de Moya

Llegamos desde la carretera N-330 hasta Manzaneruela, donde tomamos la N-330a para aterrizar, mediante una sinuosa pero bien conservada vía, en el municipio. Se encuentra ubicado en el extremo oriental de la provincia de Cuenca, en la Serranía Baja. Muy cerca podemos encontrar la Comunidad Valenciana, con el Rincón de Ademuz a escasos kilómetros, y Aragón. Además del casco urbano principal, consta de tres aldeas: La Olmeda, Las Rinconadas y Las Higueruelas. Tiene una población de 259 habitantes (INE 2015).

Qué ver en Santa Cruz de Moya

Dejamos el auto muy cerca de la plaza Mayor y comenzamos a caminar por la calle homónima. Haciéndose cada vez más estrecha nos encontramos con una de las construcciones religiosas más importantes de la localidad, la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles. De reconstrucción barroca, cuesta distinguirla del resto de viviendas debido a su baja altura.

Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles

Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles, Santa Cruz de Moya

Seguimos dando una vuelta por calles como Altomira y Castillo, en la zona más alta del pueblo. Desde aquí se encuentran muy cerca los pocos restos que quedan del Castillo (s. VIII) de origen árabe denominado “Sierra”, el cual fue posteriormente conquistado por los cruzados templarios. Continuamos por la calle Solana, desde donde observamos unas vistas bien bonitas y aprovechamos para ver unos puntos en el frontón. La calle Subida nos esperaba, y tras ella el bar Anjuma para tomar un refrigerio. Allí preguntamos sobre la ermita del Espíritu Santo, aunque las explicaciones nos dejaron con alguna duda.

Salimos a por el coche en busca de la citada ermita. Tomamos de nuevo la carretera CM-330a dirección Ademuz con las única información de tomar un camino que salía de la carretera. Evidentemente nos pasamos el camino y tras volver acertamos a meternos en uno que nos llevaría al lugar indicado. No fue un camino fácil y a punto estuvimos de dar la vuelta. Digamos que no viajábamos en un vehículo muy apropiado para ir por ese camino y al ir tan despacio para no quedarnos sin coche tardamos una eternidad en llegar. Cuando estábamos cerca de renunciar y dar vuelta, en un pequeño claro aparecía ante nosotros la ermita del Espíritu Santo. La otra gran construcción religiosa del municipio consta de una sola nave y en ella destaca su cubierta a cuatro aguas y la cornisa volada. Situada en el paraje del “Valle”, todos los años se realiza una romería el lunes de Pentecostés.

Ermita del Espíritu Santo en Santa Cruz de Moya

Ermita del Espíritu Santo en Santa Cruz de Moya

A la vuelta nos pillaba de camino la carretera que desemboca en la aldea de La Olmeda. Está ubicada en la vega del río Turia y consta de una zona de acampada y área recreativa llamada “Los Villares”. El pueblo se sitúa sobre la ladera de una montaña en una estructura principalmente lineal. Merece la pena destacar también el puente de La Olmeda, importante obra de ingeniería civil.

La Olmeda

La Olmeda

Volvimos al pueblo, pues con el susto de quedarnos sin coche nos entró un hambre voraz. Pedimos un bocadillo en el bar Avenida, donde nos trataron de lujo y encima nos quedamos bien a gusto para poder seguir zascandileando. Terminamos de dar el paseo por el núcleo urbano visitando los máximos exponentes del patrimonio civil de Santa Cruz de Moya, la Casa del Curato (1602) y el Pósito (s. XVII) de mampostería encalada. A partir de aquí la cosa se complicó demasiado gracias a nuestro amigo Google, pues al querer ir a Las Rinconadas, en vez de llevarnos por carretera nos metió bajando el pueblo por un camino de tierra del que estábamos seguros que no salíamos. Milagrosamente, tras sufrir lo indecible, conseguimos llegar a la siguiente aldea, más grande y con más vida que La Olmeda, aunque las dos bien hermosas con un entorno como la vega del Turia y sus huertas que es maravilloso. El paseo por Las Rinconadas es verdaderamente agradable, se respira un aire de paz y tranquilidad que dan ganas de quedarse a vivir.

Las Rinconadas

Las Rinconadas

Muy cerca se encuentra el paraje conocido como “Las Simas”, las cuales abastecieron de agua durante muchos años a la población de la aldea. Los dos yacimientos de agua que posee son verdaderamente dignos de contemplar. Saliendo de Las Rinconadas nos dimos cuenta de los lerdos que habíamos sido, pues del pueblo salía una carretera que conectaba con la CM-9221, que transcurre por el núcleo urbano de Santa Cruz de Moya.

No vamos a negarlo, nos faltaron lugares a los que ir. Por ejemplo la Orchova, con su molino que posee una curiosa torre. O también la aldea de Las Higueruelas, pero realmente íbamos con prisa y tras tantos sustos decidimos seguir nuestra ruta por la Serranía Baja de Cuenca. Antes de irnos desde la carretera visitamos el Monumento al Guerrillero. Toca volver y buena fecha sería las próximas Jornadas El Maquis, buena muestra de la conciencia, el compromiso y la memoria que tiene la localidad. También podríamos hacerlo por San Blas, patrón del pueblo cuya festividad se celebra a comienzos de febrero. Destacar los colectivos que mantienen viva esta zona como son La Gavilla Verde y la Asociación Cultural Social Recreativa Rinconadas (ACSRR). Gracias a ellos se mantienen las tradiciones y otorgan a estos núcleos de población una vida extraordinaria en un paraje natural inigualable.

Monumento al Guerrillero, en Santa Cruz de Moya

Monumento al Guerrillero, en Santa Cruz de Moya