Ruta de las Caras en Buendía

Chaman_ruta_caras_Buendia
Cruz_ruta_caras_Buendia
Embalse_Buendia_Cuenca
Ruta_Caras_Buendia
Pinar_embalse_Buendia_Cuenca

Hace tiempo que teníamos pendiente rememorar una excursión que nos dejó fascinados. Habíamos oído hablar de este singular paraje, pero no imaginamos lo espectacular que resulta ante el ojo humano. Aquella tarde de verano, junto a nuestro amigo Pablo Garrido, disfrutamos de la Ruta de las Caras, en el municipio de Buendía, comarca de la Alcarria.

Llegamos a la localidad bien entrada la tarde, pues habíamos pasado las horas anteriores visitando Huete. Lo primero que hicimos fue entrar en la Oficina de Turismo, donde su amable informador nos indicó las opciones que teníamos para zascandilear un poco por la zona, además de proporcionarnos algunos folletos de gran utilidad. Desde un principio quedó claro que no podíamos ver todo en el escaso tiempo que teníamos hasta el anochecer, ya que Buendía es un pueblo con mucho patrimonio civil, religioso, cultural y natural. Descartamos las alternativas de visitar el pueblo y sus museos, escogiendo finalmente la Ruta de Las Caras.

Cómo llegar a la Ruta de las Caras de Buendía

Para llegar, dado que íbamos con la hora pegada, nos desplazamos en coche hasta la zona. Es posible, desde el pueblo, tomar el sendero PR-CU 46 y recorrer a pie sus 14,5 kilómetros, los cuales incluyen Las Caras y el mirador de la Peña de la Virgen. Nosotros tomamos un camino de tierra para llegar en cuatro kilómetros, aproximadamente, al destino. Dejamos aparcado el auto en el parking existente y nos dispusimos a ver aquel paraje del que tan bien nos habían hablado.

Este paseo de poco más de kilómetro y medio nos ofrece distintas esculturas talladas en roca caliza, la cual es muy arenosa en esta zona y facilita el trabajo sobre ella. Son rostros, símbolos y formas realizadas entre los años 1992 y 2007 por dos autores: Jorge Maldonado y Eulogio Reguillo. Es todo un museo al aire libre que otorga al visitante, además de sorpresa por el tamaño y acabado de las obras, una gran paz interior. El paraje está dotado de una magia, espiritualidad y armonía difícil de explicar, quizás la mística y el misterio que poseen algunas de las esculturas tengan algo que ver.

El entorno natural en el que se halla la Ruta de Las Caras, frente a la sierra de Altomira, es formidable. Sobre la ladera se extiende un hermoso pinar de pino carrasco, que sirvió para repoblar esta zona en la segunda mitad del siglo XX. En su base nos topamos con el embalse de Buendía, con capacidad de 1.639 hm3 y unido al de Entrepeñas por un canal subterráneo. Estas dos grandes masas de agua, junto con otras cercanas de menor tamaño, conforman el conocido como “Mar de Castilla”, el cual, debido al trasvase Tajo-Segura, no vive sus mejores tiempos. Muy escaso de agua.

Listado de obras en la Ruta de las Caras

Comenzamos la ruta siguiendo las señales que localizan la caminata. Las obras están divididas en cuatro grupos separados a lo largo del camino. Es necesario estar atento y muy pendiente de todo nuestro alrededor, pues algunas rocas están algo escondidas y se nos puede pasar su visita. En el primer bloque podremos contemplar las siguientes siete creaciones:

  • Moneda de la Vida.
  • La Cruz Templaria
  • Krishna.
  • Maitreya.
  • Arjuna.
  • Espiral del Brujo.
  • Chemari.

Varios de los rostros más conocidos se sitúan en este primer sector. La cultura oriental está muy presente en obras tan impresionantes como Krishna, Maitreya, Arjuna o Chemari, con un tamaño considerable. En el segundo grupo veremos estos trabajos:

  • La Monja.
  • Duende Negro.
  • Chamán.
  • Beethoven.
  • Los Duendes (Duende Indio, Paleto, Duende de la Grieta).

De este bloque llama la atención por encima de todas la escultura del Chamán, de 3,8 metros de alto. Junto a la del conocido compositor, encontramos en las grietas pequeñas obras denominadas “Duendes”, muy abiertas a la imaginación de cada uno. El tercer área lo conforman dos creaciones:

  • De Muerte.
  • Dama del Pantano.

Antes de llegar a contemplar estas dos hermosas obras, hicimos un breve descanso en el pequeño mirador situado junto a ellas. Las vistas son de primera, y más con el precioso atardecer que teníamos ante nuestros ojos. Nuestro amigo Pablo, residente en Ginebra, no salía de su asombro. Si ya de por sí la cámara echaba humo de la cantidad de fotos que habíamos realizado, aquí alcanzó su tope. La gran calavera De Muerte, con bastante probabilidad, es la escultura más conocida de la Ruta de Las Caras. Pasamos al cuarto sector con los tres últimos trabajos:

  • Cruz del Temple.
  • Virgen de Lis.
  • Virgen de Las Caras.
Chemari, de Jorge Maldonado

Chemari, obra de la Ruta de las Caras

De marcado contenido religioso, despiden al visitante en la, aproximadamente, hora de camino consumida. En el primer grupo también encontramos otra Cruz Templaria, pero esta posee un mejor acabado.
De este modo, ya con el sol diciendo su último adiós, cogimos nuestro vehículo y partimos de este espectacular museo artístico-natural que nos dejó alucinados. Sin duda uno de los lugares más llamativos que poseemos en la provincia de Cuenca, lo cual ya es decir. Nuestra total recomendación si todavía no habéis contemplado los curiosos rostros de esta magnífica ruta.

Puedes ver todas las fotos en tamaño grande en nuestro álbum de Flickr.