Entrevista a María Utrilla, promesa de la escritura conquense

Irrumpió con fuerza en 2014 gracias a su primera novela, “The Heaven”, enmarcada dentro de la novela negra. A finales del año pasado publicó su segundo libro, “Bajemos la luz y otros relatos nocturnos”, un compendio de micronovelas pertenecientes al mismo género que su predecesora. Esta claro que dedicarse al 100% a la escritura es muy complicado, pero esta chica apunta muy alto. Nosotros apostamos por ello.

Aunque nacida en Sagunto, lleva en Cuenca la mayor parte de su vida. La ciudad ha servido como fuente de inspiración en sus trabajos. Nos confiesa que su tercer libro, probablemente, siga encuadrado en la novela negra, aunque le gustaría tocar el género de la novela histórica. No dudamos en que publique lo que publique, va a ser una lectura excelente. No olvidéis su nombre porque va a dar mucho que hablar. Seguro.

¿Con qué edad comenzaste con el hobby de la escritura?

Empecé sobre los seis años, cuando un profesor del colegio nos animó a sus alumnos apresentarnos a un certamen literario y gané el primer premio de narrativa. En esa época los profesores nos hacían leer muchos libros infantiles, aunque no todos nos gustaban, y yo a veces escribía mis propios cuentos de los temas que más me apetecía leer: casi todos de piratas, de dinosaurios y de los perros que tenía de mascota.

Después de eso, durante el resto de la primaria y el instituto seguía escribiendo cuentos o empezando novelas cortas. También probaba a escribir poesía aunque se me daba fatal. A los diez y seis terminé una novela algo más larga, una especie de tragicomedia, aunque nunca tuvo título y la leyó muy poca gente.

No fue hasta que escribí The Heaven y me propuse publicarla, que me planteé que la escritura dejara de ser solo un hobby y se convirtiera en algo más.

Tu primera novela fue “The Heaven”, ¿cuándo te planteaste la posibilidad de escribirla? ¿Cómo fue el proceso?

Acababa de cumplir veinte años y llevaba unos cuantos meses investigando y leyendo sobre la deep web. Me apetecía escribir sobre el tema y empecé una novela en la que, sobre ese marco de la deep web, fui introduciendo otros temas que también me interesaban y de los que me había informado, como la adicción a la heroína, el suicido, o el comportamiento temerario y autodestructivo. De la mezcla de esos temas surgió una novela negra y de acción, con un hilo conductor muy actual, pero salpicada de drama y de denuncia social.

La idea de esta novela nació en unos pocos días, y me puse a escribirla a finales de curso, compaginándola como podía con los exámenes y las entregas de trabajos. En cuanto llegaron las vacaciones de verano aproveché para dedicarle mucho más tiempo, y a finales de agosto la tenía acabada. Tardé unos tres meses en escribirla y otro más en corregirla de arriba abajo. Fue un proceso muy espontáneo, divertido y despreocupado. Era una novela tan poco convencional que en un primer momento no pensé que fuera a publicarla ni que llegara a leerla mucha gente. Pero hubo algunas personas que leyeron los primeros capítulos y me dijeron que era buena y que tenía que intentar publicarla y darla a conocer. Y ese mismo otoño empecé a buscar editoriales y me di cuenta de que quería ir en serio con esa novela.

Ahora mismo estoy trabajando en otra novela, que va a ir a caballo entre suspense y el drama

Tras más de dos años desde su salida al mercado, desde una visión general, ¿estás satisfecha con el resultado cosechado?

Lo cierto que sí, estoy bastante satisfecha. “The Heaven” no es una novela que entre por los ojos cuando te la encuentras en una librería, y muchas personas me han dicho que prefieren leer temas más amables. Y sin embargo ha tenido muy buena acogida entre los lectores, se le han dedicado críticas geniales y muy entusiasmadas, y hace unos meses agotamos casi por completo la primera edición. Así que ahora me estoy planteando firmar una segunda edición con la misma editorial, o bien publicarla en otra parte.

Claro está que podría haber tenido más éxito, y seguramente lo hubiera tenido con una promoción mayor y en una editorial más grande e importante. Pero teniendo en cuenta que era mi primera novela, y que su historia no resultaba muy comercial, estoy más que contenta con el resultado.

En diciembre de 2016, hace unos meses, publicas tu segundo libro: “Bajemos la luz y otros relatos nocturnos”. Cuéntanos un poco qué podemos encontrar en este nuevo trabajo.

“Bajemos la luz” tiene mucho en común con “The Heaven,” mantiene su mismo estilo, y las atmósferas y los temas son muy similares. Pero al tratarse de un compendio de relatos y micronovelas también es muy diferente. Con este libro me propuse salir un poco de la zona de confort, probar nuevos tipos de narradores, de voces narrativas y de personajes protagonistas. Me sirvió también para tratar en un mismo libro temas muy distintos, casi todos temas sociales muy actuales, como la violencia de género, las relaciones tóxicas o la prostitución masculina. También hay alguna referencia a la deep web, un pequeño guiño a mi primer libro.

Todos los relatos son historias de suspense y de crítica a nuestro modo de vida actual, aunque algunos tienden un poco al género de terror, y otros al drama.

¿Estás centrada ya en tu próxima novela? ¿Alguna idea que se pueda contar?

Ahora mismo estoy trabajando en otra novela, que va a ir a caballo entre suspense y el drama, un poco en la línea de las anteriores, pero también tengo alguna micronovela, que he empezado a escribir de cara a certámenes literarios. Me gustaría publicar otro compendio de novela corta, similar a Bajemos la luz, pero también volver a la novela, que es mi género favorito. De momento no puedo contar mucho más, ya veremos cómo evolucionan esos proyectos.

Lo peor es la incertidumbre de no saber qué será de tu novela

De momento tus dos primeros libros se encuadran, sobre todo, en la novela negra. ¿Algún género que te gustaría explorar en tus futuros proyectos?

Por el momento creo que voy a seguir con la novela negra, ya que me encantan las posibilidades que te ofrece este género. En una novela negra puedes encontrar mucho suspense y misterio, pero también puedes incluir acción y drama, incluso un poco de terror psicológico. Todo encaja bien en este tipo de historias.

Pero la verdad es que algún día me gustaría probar con la novela histórica. Cuando estudié el grado de humanidades e historia cultural, descubrí muchísimas épocas y temas de los que me gustaría escribir. El problema es que la novela histórica requiere un trabajo previo de investigación que me viene demasiado grande ahora mismo. Pero quizá con los años, si puedo dedicar más tiempo a investigar una época en profundidad, me anime a intentarlo.

¿Nos puedes contar cómo es el intervalo de tiempo entre terminar una novela y publicarla con el respaldo de una editorial? ¿Resulta muy duro?

En realidad ese intervalo de tiempo se limita sobre todo a esperar y esa es la peor parte, al menos para mí, que soy muy impaciente.

Cuando has terminado tu novela, las has corregido, registrado y enviado a editoriales, lo único que puedes hacer es esperar a que te respondan, y algunas editoriales dan plazos de mínimo seis meses para evaluar la novela y tomar una decisión. Algunas veces unas editoriales responden antes que otras, y aunque ya tienes alguna oferta, te quedas esperando que a las demás te den un sí o un no.

Una vez has firmado contrato con una editorial te queda mucho trabajo por delante para publicar el libro, pero antes de ese momento lo que te toca hacer es esperar y tener mucha paciencia. Lo peor es la incertidumbre de no saber qué será de tu novela. Hasta el día que te responden y te das cuenta de que te has agobiado más de la cuenta.

¿Ves factible dedicarte al 100% a la escritura en un futuro próximo?

Lo veo factible, pero muy difícil. En realidad hay muy pocas personas hoy día que se dedican exclusivamente a la escritura y viven de ella, y no creo que llegue a ponerme a su nivel de calidad y de experiencia.

Además este mundo de la literatura siempre ha sido muy complicado, y quizá más ahora, desde que la coedición y la autopublicación se han hecho mucho más frecuentes y populares y los canales de promoción y publicidad se han desplazado sobre todo a las redes sociales.  A día de hoy somos muchísimos escritores primerizos intentando abrirnos camino a la vez, y además haciendo casi todo el trabajo de promoción nosotros solos, intentando darnos a conocer en unas redes sociales saturadas y más pendientes del cotilleo y  el morbo que de otra cosa…

Pero incluso aunque lleguemos a publicar en editoriales de peso, con grandes campañas de promoción, no se nos puede olvidar que la escritura no es un profesión muy lucrativa, al menos hasta que empiecen a adaptar tus libros al cine.

Así que en conclusión: imposible no, pero difícil, muchísimo…

María Utrilla firmando ejemplares de sus libros

Centrándonos ya en la temática de nuestro blog, ¿crees que la provincia de Cuenca está infravalorada como destino turístico?

Lo cierto es que no.  Cuenca recibe mucho turismo (o eso me parece), y promueven muchas actividades culturales de todos los tipos que atraen visitantes. Quizá el mayor problema de la ciudad en ese aspecto sea la interpretación del patrimonio material de la ciudad y la provincia: su cuidado, puesta en valor y restauración. Es decir, Cuenca es muy rica desde el punto de vista de la arquitectura y la arqueología, pero muchas veces este patrimonio no se explota desde el punto de vista turístico, se restaura con muy poco acierto o ni si quiera se protege.

Por ejemplo, el casco antiguo está lleno de portadas y escudos heráldicos erosionados y casi borrados, edificios históricos prácticamente en ruinas, y sin ir más lejos la muralla del castillo presenta unos parches terribles, donde se ha abusado del cemento sin ningún mimo.

Y si nos trasladamos a los pueblos encontramos parajes, yacimientos arqueológicos y paleontológicos, y arquitectura apenas conocidos para todos los que no vivimos cerca de ellos.

En definitiva Cuenca tiene mucho turismo, pero podría ser un destino mucho más atrayente si se protegiera, anunciara y facilitara el acceso a todo el patrimonio que ofrece la provincia. Aquí estoy pensando quizá como graduada de humanidades más que otra cosa, pero en mi opinión, Cuenca ofrece mucho más que gastronomía y paisaje.

Naciste en Sagunto (Valencia), pero llevas años afincada en Cuenca, ¿qué tal desde entonces en la capital? ¿Te ha servido de inspiración en alguno de tus libros, publicados o por publicar?

Creo que a día de hoy soy valenciana solo porque lo dice mi DNI, porque en realidad llevo en Castilla-La Mancha desde los seis años, y exceptuando el tiempo que estuve estudiando en Madrid, he hecho toda mi vida en Cuenca. Así que ya me considero una conquense más.

Y en cuanto a la inspiración, uno siempre la encuentra en el lugar en el que reside, donde conoce a más gente, donde escucha historias del lugar y donde establece su rutina. Así que claro que Cuenca me ha inspirado para escribir. Por ejemplo, me inspiré mucho en las buhardillas del casco antiguo y los áticos con balconadas para dos relatos de Bajemos la Luz, en los que ese espacio era muy importarte para el desarrollo de la trama.

También me inspiró bastante el hospital abandonado del barrio El pozo de las nieves, para una novela corta que acabo de presentar a un certamen y que aún no he publicado.

Cuéntanos cuáles son tus lugares preferidos de la ciudad de Cuenca. ¿Y de la provincia?

De la ciudad de Cuenca me encantan la catedral, las hoces y cualquier rincón por el que pasen los ríos. También le tengo mucho cariño al barrio Fuente del Oro, aparte de por lo tranquilo y agradable que es, porque allí viví un tiempo nada más llegar a la ciudad.

Y de la provincia me encanta Cañete, tanto por la muralla como por su pequeña cascada a las afueras del pueblo. También me gusta Belmonte, con todas las actividades que se organizan en torno a su castillo, y Las Majadas, con el Hosquillo y los Callejones (además es el pueblo en el que mejor he comido de toda la provincia).

Espectacular entorno en los Callejones de Las Majadas

Los Callejones de Las Majadas son uno de los lugares preferidos de María Utrilla