Leganiel, frontera de la Alcarria conquense

Panorámica de Leganiel, en Cuenca

Nos dirigimos al extremo occidental de Cuenca, muy cerca de las provincias de Guadalajara y Madrid. Asomando a la ribera del Tajo se encuentra Leganiel, municipio protector de la frontera alcarreña conquense en el oeste. Posee un interesante patrimonio religioso encabezado por la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, así como un pasado importante en lo referente a la artesanía del esparto.

Cómo llegar a Leganiel

Aterrizamos en la villa por la carretera CM-2026 desde Barajas de Melo. En el término municipal salen también las vías CM-221 y GU-251, las cuales llevan a las provincias de Madrid y Guadalajara, respectivamente. Posee 186 habitantes (INE 2016) cuya actividad económica principal es la agricultura. Históricamente ha sido un pueblo conocido por el trabajo del esparto, pues los terrenos cercanos a la villa eran propicios para su cultivo. Se encuentra la localidad en una elevación de terreno situada entre la vega del río Tajo y la sierra de Altomira.

Qué ver en Leganiel

Antes de entrar en la villa nos encontramos con el cementerio, en cuyo interior se hallan los restos de una antigua ermita. Estos restos se corresponden con un edificio de tipo militar, sobre el cual se habría apoyado el templo en sus días. Nada más llegar ya nos habíamos topado con la primera sorpresa. Conduciendo más adelante, ya dentro del núcleo urbano, observamos a la derecha un cerro con una cruz en lo alto. No lo pensamos dos veces y tomando un camino cercano subimos para contemplar las vistas. Acertamos de pleno, la panorámica del municipio y alrededores es de mucho nivel.

Antigua ermita en el cementerio

Volvimos pasando por la parada de autobús y un agradable parque ubicado en la calle del Olmillo. Bajamos hasta llegar a la plaza Isabel I de Castilla, importante espacio de la localidad, pues presenta excelentes muestras del patrimonio civil de la villa. Nos referimos a la Casa de Elías Palomar, en la que destaca su hermosa rejería, y la antigua posada. Junto a ella, más moderna, se halla la plaza de la Constitución. Aquí destaca la preciosa fuente, junto el ayuntamiento que sustituyó en los años 90 al antiguo, realizado en su día por D. Ezequiel Orozco, arquitecto de la villa. Estos dos lugares conforman uno de los puntos de interés más destacables de Leganiel.

Plaza de la Constitución

A través de la calle Las Fraguas desembocamos en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Posee planta de cruz latina, destacando en su fachada la puerta de acceso a la nave, procedente del convento de San Francisco de Huete. En su interior merece la pena resaltar la estructura volada de su coro, así como el altar dedicado al Santísimo Cristo de la Luz. Sin duda el edificio más importante del municipio.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Tras ello nos dedicamos a buscar la ermita del Santísimo Cristo Resucitado, lo cual fue tarea complicada. Primero comenzamos sin ayuda. Fracasamos. Después con ayuda, preguntando. Fracasamos. Cuando ya dábamos por perdida la misión, se nos ocurrió buscar en el callejero alguna vía con su nombre, algo muy típico en los pueblos de Cuenca. Ahí estaba. La travesía del Cristo. Tras seguir su dirección nos encontramos con un edificio blanco de planta octogonal y bóveda de media naranja. Pequeño pero coqueto.

Ermita del Santísimo Cristo Resucitado

Después, como siempre, a patear las calles de la localidad, en las cuales observamos un par de escudos. El primero de los Leones en la calle Toledo y el segundo de la Inquisición en la calle de la Iglesia. No tardamos en volver al auto para volver a casa, la noche empezaba a caer y ya no quedaba tiempo para zascandilear. Despedimos el post recomendando la visita a este hermoso pueblo alcarreño, un poco arrinconado en la comarca, haciendo funciones de guardián en la parte conquense.