Fuertescusa, entre aguas y montaña

Iglesia_Parroquial_San_Martin_Obispo_Fuertescusa

Apetece subir a la Serranía Alta de Cuenca para disfrutar de ese paisaje que enamora. Viajamos siguiendo el transcurso del río Escabas. Un poco más adelante de donde se separa de la carretera, junto a su afluente el arroyo del Peral, encontramos un hermoso pueblo ubicado en la ladera de una montaña rodeada de frondosos pinares. Fuertescusa es un municipio típicamente serrano donde destaca por encima de todo, además de su entorno, la iglesia parroquial de San Martín Obispo.

Cómo llegar a Fuertescusa

Llegamos mediante una de nuestras carreteras preferidas, la CUV-9031. Esta vía atraviesa, además de Fuertescusa, los pueblos de Poyatos, Santa María del Val, Lagunaseca y Masegosa, donde concluye. La tomamos pasado el municipio de Cañamares desde la CM-210, importante arteria de la comarca. Cuenta con una población de 75 habitantes (INE 2015), la cual se ha visto muy reducida a partir de la segunda mitad del siglo XX.

Qué ver en Fuertescusa

Llegamos con el auto atravesando desde la carretera la conocida “Puerta del Infierno”, un estrecho por el que circula la vía entre las rocas. No vamos a negarlo, lo de aparcar en la plaza del pueblo aquí imposible. Estacionamos en una calle cercana a la iglesia parroquial de San Martín Obispo.

Pronto llegamos al monumento más importante de la localidad. Este templo data del siglo XV, pero la mayor parte de sus elementos fueron reformados en el siglo XVIII. De una sola nave con cabecera más estrecha, destaca en su interior el bello artesonado y el friso que reviste la pared del Altar Mayor. En su exterior merece la pena reseñar la esbelta torre que ubica su reloj en un hueco para las campanas. Encierra tres contrafuertes adosados al muro norte. Consta de un estupendo porche con ménsulas de modillón renacentista. La portada está compuesta por jambas y dintel de sillería.

Torre de la iglesia parroquial de San Martín Obispo

Torre de la iglesia parroquial de San Martín Obispo

Desde la hermosa plaza Mayor, a través de la calle del Maestro Bernardo Castillo, llegamos hasta el coqueto ayuntamiento, en la calle San Sebastián. Desde allí tomamos la calle Nogueruelas y comenzamos la subida, dejando atrás un parque con pista polideportiva, hasta la zona más alta del pueblo. Seguimos el paseo bordeando el núcleo urbano hasta dar a la calle de la Cruz, donde un cartel nos indicaba otro de los puntos de mayor interés de Fuertescusa. Se trata del Lavadero del Estanque, probablemente la muestra más destacable del patrimonio civil de la localidad. Un lugar ideal para sacar fotografías a granel.

Estanque donde estaba ubicado el lavadero de Fuertescusa

Estanque donde estaba ubicado el lavadero de Fuertescusa

Seguimos el descenso por esas calles donde suena el agua correr. Hasta que nos entró sed, para variar. Preguntamos a un amable vecino y nos indicó la zona donde se encontraban los dos bares del municipio. Agradeciéndoselo enormemente nos dirigimos al más cercano. Lamentamos no recordar el nombre, pero tenía una terraza increíble con unas vistas de escándalo a la montaña conocida como Cucurucho. Esta bella elevación de terreno separa los valles del río Escabas y del arroyo del Peral, el más cercano a Fuertescusa.

Tomando un refrigerio nos despedimos de Fuertescusa. No cabe duda de que es un pueblo muy disfrutable gracias, sobre todo, a su entorno. Existen varias rutas que conducen a lugares de una belleza paisajística inigualable, por ejemplo al Repetidor, el Alcor, la fuente de Valdecaridad o el citado Cucurucho. Y es que en la localidad se encuentra la puerta a la conocida “Selva Negra conquense”, donde las hoces, los cañones y la abundante vegetación destacan por su espectacularidad. Sin duda, un lugar para volver con tiempo y recorrer su maravilloso entorno. A nosotros, por desgracia, se nos echaba el tiempo encima y teníamos que volver al pueblo de Horcajada, donde tenemos el cuartel general.

Nos despedimos con la mente puesta en la futura vuelta. Preparando la mochila y las botas para patearnos bien semejante paraje natural. Bien lo merece.