Yacimiento arqueológico de Valeria

Nos desplazamos a la ciudad hispano-romana de Valeria, en la serranía Media de Cuenca, para dar un paseo y trasladarnos en el tiempo. Se trata de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la provincia. Además de destacar por su foro o el conocido ninfeo, lo hace por el espectacular entorno natural en el que se localiza.

Cómo llegar al yacimiento arqueológico de Valeria

Se encuentra ubicado junto al núcleo urbano de la población homónima, la localidad de Valeria. Para llegar es necesario tomar la carretera CM-2100 que circula desde las cercanías de Motilla del Palancar hasta la localidad de Arcas, muy cerca de Cuenca capital. Cuando lleguemos a la villa de Valeria (EATIM), perteneciente al municipio de Las Valeras, tendremos que tomar la vía CUV-7123, que atraviesa su núcleo urbano hasta desembocar en Almodóvar del Pinar. Una vez entrados en el pueblo, habrá que estacionar el auto, recomendamos la plaza Mayor. En pocos minutos, tras tomar la calle Los Charcos y la calle Gran Valeria, llegaremos al centro de recepción de visitantes. Allí podremos comprar la entrada o visitar el museo que hay en su interior.

Qué ver en el yacimiento arqueológico de Valeria

Salimos del centro de recepción de visitantes por un camino de tierra, a través del cual se accede a la ciudad romana. Fue fundada por Gaius Valerius Flaccus allá por el año 90 a.C., aunque la monumentalización llegaría con Augusto. El máximo auge que vivió Valeria fue en el siglo I d.C. La urbe se encuentra localizada en un terreno muy abrupto, entre las hoces de los ríos Gritos y Zahorra.

Centro de interpretación de Valeria

Llegamos al primer punto de interés, la basílica. Uno de los edificios más importantes que se articulaban alrededor del foro, concretabamente al norte. Contaba con un lugar dedicado al culto del emperador y era el espacio donde se administrataba justicia y se hacían negocios. Para ser más exactos, se pueden observar dos basílicas. Esto es debido a que, la que podemos contemplar con mayores restos, se construyó encima de otra derribada junto a su correspondiente foro tras el cambio de era. Al oeste de la basílica se halla la curia, espacio en el que se reunía el senado municipal. Es una zona rectangular compuesta por dos naves.

Como somos muy zascandiles, en vez  de seguir el itinerario hacia la derecha, como viene guiado, lo hicimos hacia la izquierda. Por lo tanto, bajamos por una cuesta hasta llegar a la casa de Adobes o casa de Valentín. Se levantó sobre una construcción anterior y en el siglo IV fue deshabitada tras sufrir un incendio, hecho gracias al cual se recuperó el ajuar. A su lado encontramos la niña bonita de Valeria, probablemente el mayor punto de interés que tiene la ciudad romana: el ninfeo. Se trata del muro de contención que posee el foro por el lado este. Bajo él encontramos trece espacios rectangulares que actúan a modo de contrafuertes, son las tabernae. El muro de 105 metros de largo, al ser visible, se monumentalizó haciendo el citado ninfeo, el mayor de Hispania y uno de los más grandes del todo el imperio. Se trata de una fuernte ornamental dedicada a las ninfas, diosas de las aguas, bosques…

Casa de Valentín

Seguimos recto subiendo una pequeña cuesta hasta el límite donde aparece la espectacular hoz del río Gritos. Aquí se pueden apreciar las conocidas casas colgadas, y es que el particular terreno valeriense obligaba a adecuar las construcciones al mismo. Así pues, en el borde del precipicio, es comprobable como la roca se talló para llegar a formar parte de la estructura de la casa. Más abajo se pueden apreciar las casas del Hoyo, localizadas en la ladera y alejadas de las dificultades de la roca.

Hoz del Río Gritos

Continuamos siguiendo hasta apreciar una cisterna, construcción fundamental de la época, pues el uso de agua era primordial y muy abundante. Muy cerca de este punto hallamos un mirador que ofrece vistas de la cueva de la Tía Magra. Nos acercamos a los límites del terreno, disfrutando del magnífico paisaje que rodea a esta villa de Valeria, con las dos hoces de los ríos Gritos y Zahorra.

Empezó la cuesta abajo y con ella los edificios medievales. Primero la iglesia de Santa Catalina, que posee una sola nave con ábside semicircular  y espadaña a los pies. En torno a su construcción está la necrópolis, donde se enterraba a los habitantes desde la Edad Media. Muy cerca hallamos la muralla, que data aproximadamente del siglo XII. Se levantó usando los restos de época romana. Desde este punto se ofrece una visión perfecta del foro de Valeria, al cual llegamos descendiendo un poco más.

Iglesia de Santa Catalina

Era el centro administrativo, político y religioso de la ciudad. Hablamos de una gran plaza en torno a la que se organizaban los edificios públicos. Dado el irregular terreno de la ciudad romana, fue necesario crear una terraza artificial en la vaguada, levantando cuatro muros de contención. La plataforma que se puede apreciar hoy en día sería el suelo de la plaza, bajo el cual se ocultaban más cisternas. Rodeándolo se pueden apreciar más construcciones como las citadas tabernae, que eran tiendas, talleres, etc., la exedra o el decumano, que era una calle principal de sentido este-oeste, la cual conectaba las dos hoces.

De este modo terminamos de ver el espectacular yacimiento arqueológico de Valeria. Merece la pena, no solo por lo bien conservada que está, sino por el paraje natural en el que se encuentra ubicada. Forma un todo que no defraudará a nadie. Recomendamos la visita encarecidamente, por algo es una de las tres ciudades hispano-romanas que se pueden ver en la provincia de Cuenca.