Yacimiento arqueológico de Ercávica

Nos desplazamos al término municipal de Cañaveruelas, en la Alcarria conquense, para visitar la ciudad hispano-romana de Ercávica. Uno de los yacimientos arqueológicos fundamentales en la provincia de Cuenca. Además de las vistas al embalse de Buendía y al balneario de La Isabela, podremos contemplar su monumentalidad en espacios como el foro y las termas.

 

Cómo llegar al yacimiento arqueológico de Ercávica

Nostros llegamos por la carretera CM-2002, desde la vecina localidad de Villalba del Rey. Esta vía la tomamos poco después de pasar Huete. También es posible aterrizar desde la CUV-2132, atravesando el pueblo de Alcohujate. Una vez dentro del núcleo urbano de Cañaveruelas, atenderemos a las señales que nos indican por dónde ir al yacimiento arqueológico de Ercávica. Serán unos pocos kilómetros a través de un camino asfaltado hasta llegar a nuestro destino. Los trabajos de excavación comenzaron en el año 1972, siguiendo a día de hoy.

 

Qué ver en el yacimiento arqueológico de Ercávica

Aparcamos el auto y entramos en el centro de información. Allí nos esperaba Pilar, la que sería nuestra guía en la visita. A pesar del calor acuciante, salió con mucho ánimo dispuesta a mostrarnos las maravillas de la ciudad romana de Ercávica. Antes de nada, muy cerca del centro de recepción y en dirección opuesta a las ruinas, nos enseñó la necrópolis visigoda existente. También pudimos entrar en una cueva eremitorio, espacio de lo más curioso.

Necrópolis visigoda

Subimos la pequeña ladera de roca y nos dirigimos, esta vez sí, al promontorio donde se haya el yacimiento arquelógico. Se fundó junto al valle del río Guadiela, conservando el antiguo nombre de la ciudad celtibérica. Ercávica consiguió el derecho a acuñar moneda, viviendo desde el siglo I a.C. hasta el II d.C., una época de bonanza y properidad. En los siglos III y IV d.C. será cuando decaiga y poco a poco sus gentes abandonen la ciudad.

Sepulcro trasladado a la ciudad romana de Ercávica

Ercávica era una ciudad amurallada. Aproximadamente 2,8 kilómetros rodeando la elevación de terreno donde se asentaba. Se pueden apreciar varios tramos de muralla en distintos lugares del perímetro de la ciudad. Ya en la zona sur pudimos observar el lugar donde se ubicaba el torreón. También nos mostró Pilar una calle porticada, un atrio y varios pozos. Sin duda uno de los puntos fuertes del yacimiento. Y es que esta ciudad hispano-romana fue de gran importancia, ya que comunicaba con Sigüenza y Segóbriga. Desde esta última se podía llegar a la gran Cartago.

Lugar donde se ubicaba el torreón, en la zona sur

Ascendiendo un poco al noroeste desembocamos en la conocida ínsula de las termas. Destaca sobre todo la sauna subterránea, construida con sillares de piedra. Pilar nos enseñó también el horno donde se calentaban las piedras, varias posibles salas de masaje y vestuarios, un pozo con peristilo, un patio porticado o la que fue la piscina de agua fría. Sin duda una de los lugares mejor conservados de la ciudad, con una superficie bastante considerable.

Ínsula de las termas, en Ercávica

Nos desplazamos hacia el este para contemplar varias domus, es decir, ejemplos de arquitectura privada. Sin duda merece la pena reseñar la domus aterrazada, ya que posee unas grandes dimensiones y está decorada con pinturas murales y pavimentos de mosaico. Además encontramos otras domus con peristilo, es decir, con patio abierto rodeado de columnas. También destaca la conocida Casa del Médico.

Reproducción de casa con peristilo

Subimos la cuesta rumbo norte para aterrizar en el foro. En este centro cívico o plaza pública hallamos importantes edificaciones como la basílica o el criptopórtico, que albergaba un macellum o mercado cubierto. Es apreciable también la curia o las tabernae, locales de distinto uso ubicados, en este caso, en el lado oeste. A escasos metros de esta zona fue donde se hallaron los bustos de Agripina y Lucio César.

Junto a esta zona se hallaba el criptopórtico

Una vez vistos los espacios más importantes de la ciudad romana de Ercávica, dimos media vuelta para dirigirnos de nuevo al coche. Hacia mucho calor para seguir por allí sin tener una insolación. De camino nos acercamos para observar el Real Sitio de La Isabela. Este balneario estaba rodeado de jardines y paseos, además de poseer un poblado. Fue ordenado construir por el rey Fernando VII para su segunda esposa María Isabel de Braganza, en honor a la cual llevó su nombre. Actualmente es visible dado el escaso nivel de agua que posee el embalse de Buendía, lo que deja una estampa contradictoria, hermosa por ver las ruinas del balneario, y desoladora por lo seco del embalse.

Ruinas del Real Sitio de La Isabela

Nos despedimos de Pilar, agradeciéndole en el alma su profesionalidad y lo ameno de la visita. Recomendamos a todo el mundo parar a ver Ercávica, toda una maravilla para la vista. Un viaje en el tiempo hacia Hispania. Así da gusto.