Villarejo Seco, cuevas y románico

Cogemos los bártulos, emprendiendo camino hacia la serranía de Cuenca. Cerca de la capital nos encontramos un pequeño y acogedor pueblo, hablamos de Villarejo Seco. La visita a su espléndida iglesia parroquial de San Julián y Santa Basilisa, de estilo románico, es obligada.

Cómo llegar a Villarejo Seco

Para entrar en la localidad debemos tomar la carretera CUV-7043, la cual nace en la CU-704 y desemboca en la conocida N-420. Esta vía atraviesa también villas como Poveda de la Obispalía o Barbalimpia. Villarejo Seco es un barrio pedáneo del municipio de Villar de Olalla, muy cercano a Cuenca ciudad. Cuenta con una población de 14 habitantes (INE 2016). Nos encontramos en la comarca de la Obispalía.

Qué ver en Villarejo Seco

Salimos de la carretera para tomar el desvío hacia el núcleo urbano. Antes de empezar a encontrarnos con casas, en el descenso, se nos abrió una ruta hacia una zona de mayor altura. Con buen instinto zascandil cogimos dicha bifurcación y cuál sería nuestra sorpresa cuando hayamos un hermoso cerrete lleno de cuevas. Nos encantan estos espacios, perfectos en cualquier época del año, aunque en verano a la hora del aperitivo hemos de decir que nos ganan.

Zona de cuevas en Villarejo Seco

Desde esta zona se veía una buena panorámica del pueblo. Subimos de nuevo al auto y nos cruzamos con otro coche,  su piloto nos hizo señas para que bajáramos la ventanilla. Por lo visto se creía, al vernos con la cámara, que estábamos haciendo un documental sobre el pueblo. Amablemente le comentamos sobre el blog y nos dijo que no había mucho que ver porque era una localidad chica. Ya sabéis lo que pensamos de los pequeños pueblos, todos tienen encanto. Por supuesto, Villarejo Seco incluido.

Farola frente a la iglesia de Villarejo Seco

Nos adentramos en la villa por la calle Nueva para aparcar justo al lado de la iglesia parroquial de San Julián y Santa Basilisa, justo en la calle homónima. De estilo románico popular, está construida en mampostería con sillares en las esquinas. Posee una sola nave con presbiterio recto y ábside semicircular con ventana saetera. La torre se encuentra a los pies y la portada en la fachada sur. Dicha portada consta de arco de medio punto adovelado, apoyado mediante cornisa en jambas lisas. El conjunto a la vista resulta muy agradable y hermoso.

Ábside de la iglesia de San Julián y Santa Basilisa

Continuamos dando un interesante paseo por calles de Villarejo Seco como Fuente, Arrabal, Guijarros o Abia. Como aliciente señalar que era de noche y el pueblo estaba precioso iluminado. No tardamos en dar la vuelta a la localidad, pues su núcleo urbano es bastante pequeño. Casas grandes y menos grandes, donde la vida debe ser bastante agradable, pues además posee la comodidad de la cercanía con la capital, aproximadamente algo más de 30 kilómetros. Alguna nave nos indicaba en las afueras que ya no había más que visitar.

Fue sentarnos en el coche e invadirnos una señal de satisfacción. Otro pequeño pueblo que dejaba grandes detalles, en este caso su espectacular zona de cuevas y una más que interesante iglesia románica de proporciones realmente estéticas. Sigue dando sorpresas el arte de zascandilear.

Señal de desvío a Villarejo Seco