Villamayor de Santiago, el legado de la Orden

Zascandileamos por el oeste de la provincia, muy cerca de la frontera con Toledo. Allí, en la Mancha Baja, encontramos un municipio con un patrimonio religioso y civil formidable. Se nota que Villamayor de Santiago vivió una época de esplendor en los siglos XVI y XVII, pues no fueron pocos los Comendadores de la Orden de Santiago que habitaron la villa en aquellos tiempos. Edificios y templos como la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, el Ayuntamiento o el palacio de los Comendadores, son buena prueba de ello.

Cómo llegar a Villamayor de Santiago

Nosotros aterrizamos en la localidad gracias a la carretera CM-310, que circula desde Albalate de las Nogueras, en la Alcarria conquense, hasta Alcázar de San Juan, atravesando núcleos tan importantes como Huete, Segóbriga o Quintanar de la Orden. También es posible llegar a Villamayor de Santiago tomando la vía CM-200, ya que une su población con la de Tarancón. Otras carreteras comarcales que nacen en la villa son la CM-3013 y la CM-3101, por las cuales podemos desembocar en municipios cercanos como Los Hinojosos u Osa de la Vega. Posee una población de 2628 habitantes (INE 2016), los cuales pertenecen a la comarca de La Mancha.

Qué ver en Villamayor de Santiago

Aparcamos junto al polideportivo municipal. A pocos metros nos topamos con la ermita de San Cristóbal, que se halla integrada en un agradable parque. Tras observar la poderosa reja de su entrada, dimos la vuelta para tomar un refrigerio. De esta forma llegamos al bar Dani Comidas. Tras reponer fuerzas tomamos la avenida del Parque, hasta dar con la calle Montera.

Ermita de San Cristóbal en Villamayor de Santiago

Esta vía destaca por la cantidad de casas señoriales que alberga. Grandes portadas blasonadas aparecieron a nuestro paso dejándonos maravillados.  Lo mismo ocurre en la plaza Eulogio Domínguez Leganés, antiguamente llamada plaza de la Tercia, a la cual llegamos en poco tiempo. Este espacio está presidido por el edificio de la Tercia (s. XVI), conocido también como la Casa de la Encomienda. De planta rectangular, consta de tres pisos y vistosos contrafuertes en las esquinas. Actualmente es sede de la Unidad Técnica Agrícola. Antaño servía como almacén de Tercias Reales.

Plaza de la Tercia

Seguimos por la calle Mayor hasta desembocar en la espectacular plaza de la Villa, hogar de numerosos edificios símbolicos de la localidad. El primero que divisamos por su majestuosidad es la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción (s. XVI-XVII). Destaca por fuera la poderosa torre de cuatro cuerpos, así como el ábside coronado con una elegante espadaña. También las dos portadas, sur y norte, siendo esta última la principal. Ambas tienen arco de medio punto entre columnas corintias. La sur posee la imagen de Santiago Apóstol, protagonizando la Virgen de la Asunción la norte. Esta última, de estilo plateresco, consta de mayores dimensiones y detalles. Es visible en su interior el cambio de estilos ocasionado por la capacidad económica de las distintas épocas. Merece la pena reseñar el Altar Mayor, la pila bautismal con el escudo de la Orden de Santiago o el aguamanil de mármol existente en la sacristía. En su conjunto, toda una obra de arte.

Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Flanquean el templo varias manifestaciones civiles de gran interés. El Ayuntamiento (s. XVI) es de estilo renacentista. En sus dos plantas podemos observar la portada principal, con el escudo de Castilla, y los balcones. No podemos obviar el elegante artesonado de madera que hay en el interior. El palacio de los Comendadores (s. XVI) es llamado así por ser antiguamente residencia de los comendadores de la Orden de Santiago. Llama la atención por su bella portada coronada por dos escudos con la Cruz de Santiago. Además tenemos la casa palacio de las Buhardillas, denominada de tal manera por las tres buhardillas existentes en su cubierta. Todos estos inmuebles renacentistas le confieren a la plaza de la Villa, cuyos orígenes son medievales, un encanto especial.

Ayuntamiento de Villamayor de Santiago

Entre las plazas del Arrabal y del Cementerio nos topamos con la posada, que data del siglo XVII. Tomamos la calle Monjas para dejar atrás el convento de las Terciarias Franciscanas, tiempo atrás Dominicas. Continuamos recto, pasando por una fuente, hasta desviarnos a la derecha en la calle Santa Ana. Después de varios metros aterrizamos en la plaza del Torreón. En este lugar se encuentran los últimos restos de la antigua muralla medieval que rodeaba la villa. Actualmente podemos contemplar el torreón semicircular precedido de un elegante arco que hace las veces de entrada. Se halla junto a los antiguos almacenes de bastimentos de la Orden de Santiago. Una zona que respira un agradable aire medieval.

Plaza del Torreón con su aire medieval

Volvimos sobre nuestros pasos en dirección norte hasta volver al auto. Tocaba montarse para visitar el molino del Labrador. Tuvimos que cruzar la localidad, pues se encuentra en la parte más meridional de Villamayor de Santiago, ya fuera del núcleo urbano. No tiene compañía como los de Mota del Cuervo, pero es una construcción fantástica, la cual alberga, además, un interesante museo Etnológico. Muy cerca, la centenaria plaza de toros.

Panorámica desde el molino del Labrador

Cogimos el petate para irnos ya, pues el tiempo se nos echaba encima y además llovía a cántaros. A modo de anécdota, se nos fundió un faro del coche y tuvimos que cambiarlo en mitad de la lluvia. Cosas del zascandileo. Nos quedan pendientes varias ermitas ubicadas a las afueras, como la de San Isidro, la de San Antón o la de Magaceda. Imperdonable, lo sabemos, pero es cierto que nos gusta mucho dejarnos deberes pendientes para volver a visitar los pueblos. Así será.