Valdeolivas, maravilla en la Alcarria conquense

Viajamos hasta el extremo norte de la provincia, muy cerca de Guadalajara. Allí, en la comarca de la Alcarria, concretamente en la Hoya del Infantado, hallamos un pueblo con un patrimonio arquitectónico impresionante. Destaca por encima de todo la espectacular iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, pero, en líneas generales, posee un conjunto urbano muy llamativo y bien conservado.

Cómo llegar a Valdeolivas

Atraviesan su núcleo urbano dos carreteras. La CM-2023 es una de las vías más importantes en la parte septentrional de la provincia, pues circula desde Cañamares hasta las cercanías del municipio de Los Salmeroncillos, en la frontera con Guadalajara. La otra carretera que podemos tomar es la CUV-9002, que nace en el pueblo de Valdeolivas y desemboca en la conocida N-320, atravesando la localidad de Villar del Infantado. Esta villa alcarreña cuenta con una población de 199 habitantes (INE 2016). Hablamos de un pueblo conocido por la producción de miel y aceite de oliva, de hecho, en referencia a este último, se celebra todos los años la conocida Fiesta del Olivo de la Alcarria. Forma parte del “Camino de la Lana” como etapa en dirección hacia Burgos.

Qué ver en Valdeolivas

Aparcamos el auto en la calle Ronda de la Puerta de Huete. Bajamos y comenzó el zascandileo por un pequeño parque anexo, el cual alberga una hornacina con un santo. Desgraciadamente desconocemos cuál es. Nos adentramos en el núcleo urbano y tomamos a la derecha la calle Romero Girón. A los pocos metros nos encontramos con la primera casa blasonada, una de las varias que existen por la villa.

Casa blasonada en Valdeolivas

Media vuelta y rumbo hacia el centro neurálgico de Valdeolivas. Nos referimos a la plaza Nueva, que alberga mucha actividad y es sede del ayuntamiento. Este inmueble posee gran belleza, pues consta de dos plantas porticadas con columnas de madera, al igual que el balcón. Tras cruzar la plaza giramos por la calle Vergel hasta toparnos con uno de los templos más espectaculares e interesantes de toda la provincia.

Ayuntamiento de Valdeolivas

Cómo no. Hablamos de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción (s. XII-XIII), de estilo románico y catalogada como Bien de Interés Cultural desde 1982. Ha sufrido diversas remodelaciones a lo largo de su historia, quedando todavía varios aspectos de su construcción original. En su exterior podemos destacar diversos elementos. Quizás el más llamativo sea la impresionante torre de planta cuadrada con cuatro cuerpos. Los tres superiores cuentan en sus cuatro lados con un doble arco apuntado. Es muy vistoso también el ábside semicircular articulado con haces de tres columnas. Dentro del templo hallamos una auténtica maravilla en la bóveda de cuarto de esfera perteneciente al ábside. Es la pintura mural románica que representa el Pantocrátor, rodeado por el Tetramorfos y flanqueado a cada lado por seis apóstoles. Varios siglos estuvieron ocultas estas pinturas tras un retablo barroco, el cual fue destruido en la Guerra Civil. Hay que comentar que estos dos zascandiles no han visto un templo así desde que comenzaron con el blog. Recomendable al 100%.

Pintura mural del pantocrator, en la iglesia de la Asunción de Valdeolivas

Seguimos dando un agradable paseo por Valdeolivas, disfrutando de su arquitectura popular y de estas bonitas fachadas. Estas presentan revocos de cal y yeso en diversos colores, lo cual contrasta con los blancos marcos de puertas y ventanas, dando un aspecto muy llamativo y agradable a las calles del pueblo. Llegamos a la plaza Vieja, donde observamos varios ejemplos de casas señoriales blasonadas y porticadas, un espacio de los más recomendables en la localidad.

Azulejos informativos por las calles de Valdeolivas

Recto por la calle Reja y Coronel dimos con el Arco de Molina, importante muestra del patrimonio civil. Una vez cruzado, nos acercamos a la hermosa fuente de los Tres Caños. Lamentablemente estaba seca y no pudimos verla en todo su esplendor. Dimos la vuelta terminando de dar nuestro paseo por las estrechas e íntimas calles de la villa. El hambre empezaba a hacer mella y decidimos parar a comer en el bar restaurante Martín, localizado en la plaza Nueva. Nos metimos entre pecho y espalda unos platos combinados que nos supieron a gloria, además de darnos fuerzas para continuar con el zascandileo.

Fuente de los Tres Caños

Tomamos el coche para dirigirnos a la aventura del día. A través del navegador del móvil intuimos dónde estaba la ermita de San Quirico, patrón del pueblo junto a Julita. Salimos del núcleo urbano hasta tomar un camino de tierra que se nos hizo interminable y llegó a alcanzar unas pendientes que pensábamos que nos echarían atrás. Todo lo contrario, el espíritu zascandil y nuestro valeroso auto subieron hasta la cima, lo cual agradecimos muchísimo. Cierto es que la ermita es un edificio bonito, pero lo realmente espectacular del lugar es el mirador existente. Las vistas son de las que no se olvidan.

Ermita de San Quirico, en las afueras de Valdeolivas

Bajamos de nuevo y ya nos dirigimos al siguiente pueblo para visitar. Somos conscientes de que faltaron por ver algunos lugares importantes como los conocidos molinos de viento, pero, como siempre decimos, algo hay que dejarse para tener las excusa de volver.

Toca despedirse recomendando la visita a este encantador pueblo. Valdeolivas impresiona al turista con un casco urbano acogedor y vistoso, presidido por una majestuosidad como la iglesia de la Asunción, un templo que se queda grabado en la memoria para siempre.

Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción