Torrecilla, puro románico popular

Continuamos nuestro viaje por la comarca de El Campichuelo. Los pueblos de esta zona tienen un encanto especial, quizás sea por las numerosas manifestaciones de románico popular existentes. En Torrecilla podemos admirar una de las más interesantes de Cuenca, se trata de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. No es la única construcción destacable que posee esta pequeña localidad.

Cómo llegar a Torrecilla

Tomamos la carretera CUV-9116 desde la CM-2105 que discurre por la Serranía de Cuenca. Este pueblo es importante porque en él surge un desvío que divide la última parte de las localidades de El Campichuelo. Si seguimos por la misma carretera llegaremos a Villaseca, Ribagorda y La Frontera. Si nos desviamos por la vía CUV-9117 daremos con Pajares, Ribatajada y Arcos de la Sierra. Pertenece al municipio de Sotorribas junto con otros siete pueblos entre los que se incluyen Collados, Sotos (se ubica el ayuntamiento) y Ribatajadilla. Consta de 18 habitantes (INE 2016). Históricamente ha sido un pueblo con una tradición ganadera muy destacable. Su núcleo urbano se encuentra localizado entre el río Liendre y el arroyo de Río Mayor.

Qué ver en Torrecilla

Nada más entrar por sus calles se puede apreciar el encanto serrano de este pueblo, con sus reconocibles casas de tejados bajos. Dejamos el auto estacionado en la calle Cuenca, principal arteria de Torrecilla. Fue poner un pie en el suelo y comenzar el trabajo de piernas. A mano izquierda subían varias calles a un cerro. Tras observar algunos carteles informativos entendimos que era un lugar de bastante interés. Tomamos la calle Castillo y ascendimos la elevación hasta llegar a un espectacular mirador. Las vistas de la comarca desde este punto son dignas de admirar. No nos habíamos percatado del extraordinario edificio que se hallaba a unos cuantos metros de distancia. Probablemente el monumento más importante de la localidad, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción (s. XIII).

Es uno de los ejemplos más importantes del románico popular en la provincia de Cuenca. Su ubicación en lo alto del cerro le añade más valor a su, ya de por sí, hermosa construcción. El templo consta de una sola nave, presbiterio recto más estrecho y ábside semicircular. En su exterior podemos destacar dos elementos sensacionales. Primero la espadaña. Construida en mampostería, pero con sillares en su parte superior. Está rematada de forma triangular. Debajo de los dos huecos para las campanas, podemos apreciar lo que en su día fue una saetera, ahora cegada. En esta parte del templo se pueden apreciar las reformas que ha sufrido. El otro punto de extraordinario interés en su fachada es la abocinada portada norte. La forman un arco apuntado adovelado, el cual se rodea por dos arquivoltas. En la parte sur se encuentra anexado el cementerio de la localidad. En él existe otra portada, la cual está cegada actualmente.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Nos entró la risa cuando vimos que había un camino perfectamente asfaltado que subía a la iglesia, y nosotros atravesando el cerro. Nada más terminar de bajar de nuevo a la zona urbanizada, un simpático hombre nos preguntó por nuestras andanzas. Le explicamos la labor zascandil y, amablemente, nos indicó cómo llegar al otro gran edificio de Torrecilla. La Casa Grande se trata de un inmueble palacio de arquitectura popular. Destacan en su parte trasera las dos columnas clásicas con sus bellos capiteles. Perteneció a un importante personaje que se dedicó a la ganadería, don Lope Flórez. Encontramos en el patio a unos hombres elaborando orujo, otra de las señas de identidad en El Campichuelo y de la que hablaremos más adelante.

Casa Grande, en Torrecilla

Al lado se halla la plaza Fuente, un agradable espacio abierto que está presidido por el pilón. Es muy interesante la estructura que forma junto a la fuente, además tiene buenas dimensiones para lanzar forasteros al agua. El resto de nuestra visita a Torrecilla conforma un paseo por algunas otras calles de la localidad como Molino y Horno. No tardamos en volver al coche para seguir el camino por esta siempre interesante comarca.

El hermoso pilón de la plaza Fuente

Eso es todo. No nos cansamos de admirar el paisaje de El Campichuelo. Continuamos diciendo que una casa en estas localidades es pasaporte a una vida larga y tranquila. Es para pensar en ello.