Saelices, viviendo junto a la vecina Segóbriga

En plena Mancha Alta, pegado a la autovía A-3, se encuentra un bello pueblo eclipsado por un antiguo y reputado vecino. No dudamos de la grandeza del Parque Arqueológico de Segóbriga, situado a escasos 4 kilómetros, pero Saelices tiene un interesante patrimonio que nos apetece comentar. Además, tiene el aliciente de haber sido una de las pocas visitas nocturnas que hemos realizado. Más encanto aún.

Cómo llegar a Saelices

Es sabido que esta localidad está excelentemente comunicada. Dos importantes arterias conquenses atraviesan su núcleo urbano. La carretera CM-310 es una de ellas. Cruza la provincia desde el extremo este de la Alcarria, concretamente desde Albalate de las Nogueras, hasta la gran villa de Alcázar de San Juan, ya en Ciudad Real. Pasa por importantes pueblos como Gascueña, Huete, Villamayor de Santiago o Quintanar de la Orden (Toledo). La otra vía es la A-3 o autovía de Valencia, sin duda la pista más importante de Cuenca. Saelices cuenta con una población de 506 habitantes (INE 2017). Pertenece a la comarca de la Mancha.

Qué ver en Saelices

Aterrizamos, ya con el cielo oscurecido, en la plaza del Parador. Un espacio amplio y agradable con mucha vida. Tomamos la calle Mainieves y después la calle Concepción hasta desembocar en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol (s. XVI). Se trata de un templo con una sola nave, con ábisde poligonal y capilla lateral. En su exterior destaca el atrio que precede a la hermosa portada con arco de medio punto. Impresiona también su torre de tres cuerpos. Dentro podremos maravillarnos con el retablo mayor de estilo barroco, que alberga diversas tallas de importancia como la del Cristo del Amparo, la Virgen de los Remedios o San Antonio.

Iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, de noche

Nos encontramos en la plaza Pública, centro neurálgico de la localidad. Aquí también podemos hallar la biblioteca municipal y el ayuntamiento, característico por sus formas geométricas. Observamos también una columna junto a la iglesia, probablemente tomada del Parque Arqueológico de Segóbriga. Existen varias por todo el núcleo urbano, lo cual le otorga mucho encanto a la villa.

Ayuntamiento de Saelices

Prosiguió el zascandileo por la calle Barranco, calle Ancha y calle Las Peñas. Aquí nos paramos a disfrutar de una casa blasonada muy vistosa. No estamos seguros, pero probablemente se trate de la casa-palacio de Martínez Falero. Es la manifestación más importante del patrimonio civil de Saelices. Tras dar un rodeo volvimos a la plaza Pública, pero esta vez pusimos dirección a la calle Sacramento.

Casa blasonada de Saelices

Después de varios metros llegamos a la ermita humilladero de Nuestra Señora de la Fuensanta (s. XIV), que se ubica junto a la casa-museo del pintor José Mondéjar. Es una zona pequeña, pero que guarda mucho encanto. Uno de los rincones que más nos inspiraron en el pueblo. Las dimensiones, al fin y al cabo, no lo son todo. Aquí quedó comprobado. Salimos a la calle Real y, tras pasear un poco más, desembocamos de nuevo en la plaza del Parador. Allí nos esperaba Rafa, el padre de uno de estos dos zascandiles, al cual llevábamos de camino a Horcajada de la Torre. No le importó hacer la parada estratégica, como buen seguidor del blog.

Rincones nocturnos y con encanto de Saelices

Otro de los lugares importantes es la ermita de la Virgen de los Remedios o del Cerro. Es un templo bastante especial, ya que se encuentra junto a la ciudad romana de Segóbriga. Se trata de un edificio encalado y anejo a las paredes de una antigua iglesia visigoda. Completa una estructura muy curiosa e interesante. De las ermitas más especiales, sobre todo por ubicación, que hemos visitado en la provincia.

Ermita de la Virgen de los Remedios

No era tiempo de pasarnos por uno de los rincones fundamentales de Saelices, situado a varios kilómetros de la localidad. Por supuesto, nos referimos al castillo-palacio de Villa Paz (s. XV), conocido como Castillejo. Actualmente está en ruinas, conservándose solo sus muros. Al ser ya noche cerrada era imposible sacar fotografías con el equipo que llevábamos. Pendiente queda otra visita a este recinto, que bien lo merece. De paso nos podemos dar otra vuelta por el pueblo para sacar alguna instantánea más colorida.

Saelices, foto tomada de Ricardo M. Sousa Carballo (CC BY-SA 3.0)

Nos despedimos de Saelices y esta fugaz visita nocturna. Es complicado separar esta villa de la monumental Segóbriga, pero bien merece también un paseo para presenciar sus encantos, que no son pocos. Además, no hay excusa, está fenomenalmente comunicada. Nosotros estamos obligados a volver pronto. Y lo haremos felices de la vida.

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