El peregrinaje de Cuenca a Santiago por la ‘Ruta de la Lana’

Camino de Santiago pasando por Cuenca

Todos los caminos llevan a Roma. Y también a Santiago. Algo parecido debió pensar el soldado conquense natural de Monteagudo de las Salinas, Francisco Patiño, cuando en 1624 y tras cinco años de cautiverio en tierras turcas decidió poner rumbo a Galicia junto a su mujer y su primo para cumplir su voto prometido al Apóstol. Inauguraron así, sin saberlo, el camino por la provincia que después recorrerían centenares de peregrinos hacia Compostela. Aunque no existe documentación precisa de su itinerario, el recorrido actual sigue el trayecto documentado en el siglo XVI en el Repertorio de Alonso de Meneses.

En la actualidad forma parte de la conocida como ‘Ruta de la Lana’, trayecto que une el Levante con el Camino de Santiago de Burgos —partiendo de Alicante y pasando por Albacete, Cuenca, Guadalajara y Soria—, antaño camino de trashumancia y uno de las circuitos comerciales más antiguos de la Península Ibérica. Coincidiendo con tramos de antiguas calzadas romanas, se trataba de una senda muy transitada que seguían los esquiladores, ganaderos y comerciantes transportando la lana de la Alcarria y los paños de Cuenca hacia las ferias de Medina y el consulado de Burgos, capital comercial de esta fibra durante los siglos XVI y XVII.

Nohales, Camino de Santiago de la Lana

Emblema del Camino de Santiago de la Lana

Esta vía de unión de pueblos y culturas, que permite dar a conocer los paisajes y municipios que atraviesa —en tierras conquenses El Herrumblar, Villarta, Graja de Iniesta, Campillo de Altobuey, Paracuellos de la Vega, Monteagudo de las Salinas, Fuentes, Mohorte, La Melgosa, Cuenca capital, Nohales, Chillarón, Arcos de la Cantera, Tondos, Villar de Domingo García, Torralba, Albalate de las Nogueras, Villaconejos de Trabaque, Albendea y Valdeolivas—, se encuentra señalizada desde 2002 con flechas amarillas por la ‘Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Cuenca’. Esta no solo apoya a los peregrinos jacobeos que transitan por la provincia y les proporciona las credenciales oficiales (documento necesario para el acceso a los albergues), sino que intenta concienciar a los alcaldes de la importancia de aumentar los recursos para acoger a estos viajeros al estilo hospitalario tradicional, es decir, proporcionándoles un lugar muy básico pero suficiente para el descanso, el aseo y la pernocta, lo que denominan “las tres ches”: techo, ducha y lecho.

Desde la asociación destacan el alto potencial que la ruta tiene desde el punto de vista del  desarrollo y el turismo teniendo en cuenta que el perfil-tipo de los peregrinos “laneros”, tanto nacionales como extranjeros, es el de personas de avanzada edad con mucha experiencia y grandes caminatas a sus espaldas que quiere completar su “colección” de caminos. Por ello, consideran que mejorando los lugares de pernoctación el número de viajeros aumentaría y el camino se publicitaría gracias al “boca a boca”. Según la entidad, los vistantes pueden dormir en cama en el albergue parroquial de Fuentes, en la Casa del Peregrino de Cuenca capital (inaugurada en 2012), en una de las habitaciones de la casa tutelada municipal de Torralba, en el albergue municipal situado en la ‘Casa del Santero’ de Villaconejos de Trabaque y, desde hace poco tiempo, en el albergue-refugio que ha habilitado el Ayuntamiento de Villar de Domingo García en uno de sus locales. Aunque aún no se ha inaugurado de forma oficial y no han terminado de señalizar esta variante de la ruta, los caminantes ya pueden optar por hacer este trayecto, pasando por Noheda, Sacedoncillo y el despoblado Villalbilla —sendero homologado de pequeño recorrido PR-CU 48— en lugar de continuar hasta Bascuñana de San Pedro, punto de descanso sin ninguna comodidad ni servicio.

En su paso por la Alcarria conquense —donde finaliza la etapa de un trayecto que después continúa hasta Salmerón (Guadalajara)—, los viajeros encontrarán plantaciones de girasoles, chaparros, pinos y numerosos rosales silvestres; andarán junto a las aguas del río Guadiela; se cruzarán con conejos, tórtolas, perdices, corzos, liebres, ciervos y algún jabalí; y descubrirán viviendas rupestres (posibles refugios de pastores), restos de muralla y silos de un castro celtibérico, cuevas eremíticas, necrópolis visigodas de tumbas excavadas en la roca, molinos de viento, pueblos con casas señoriales, iglesias románicas e inlcuso un mausoleo romano. Precisamente para poner en valor estos recursos naturales y culturales, Albendea organiza desde hace unos años su particular ‘Ruta de la Lana’ —el pasado 23 de abril celebraron la 6ª edición—, una jornada senderista con la que quieren dar a conocer estas localidades y su entorno para que los peregrinos no las consideren solo lugares de paso y decidan hacer un alto en el camino, sirviendo a la vez como modelo para recuperar otros trayectos similares.

Ruta de la Lana en Albendea

Ruta de la Lana en Albendea

Es el caso de otro camino a Santiago que existe en la provincia, el de la Santa Cruz, que rememora el recorrido realizado en el siglo XVII por Fray Francisco de la Cruz cargando con una pesada cruz a cuestas desde San Clemente, pasando por La Alberca de Záncara y Belmonte y continuando después por Toledo, Ávila, Zamora, Orense hasta la ciudad compostelana. La Asociación de Amigos del Camino de la Santa Cruz de San Clemente —que desde hace unos meses también expide credenciales oficiales— nació con el objetivo de recuperar el trayecto que Fray Francisco hizo en tierras conquenses, además de ayudar al peregrino y promocionar la ruta con folletos, guías informativas, exposiciones, marchas e itinerarios para potenciar su revitalización, conservación, investigación y protección medioambiental, así como su patrimonio histórico-cultural.

¡Buen camino, zascandiles!

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