Ribatajadilla, saludando a San Pantaleón

Ermita de Ribatajadilla

Volvemos a la comarca del Campo de Ribatajada, ya cerca de sus fronteras, para visitar una pequeña villa que posee un patrimonio religioso muy digno. Está conformado por dos templos que rivalizan en importancia para el pueblo, hablamos de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y la ermita de San Pantaleón.

Cómo llegar a Ribatajadilla

500 metros antes de introducirnos en las calles de Ribatajada, sale un desvío a mano derecha para tomar la carretera CUV-9118, que nos conducirá en pocos kilómetros hasta Ribatajadilla. Esta vía atraviesa el pueblo y desemboca en el siguiente municipio, Zarzuela. Posee 50 habitantes (INE 2016) y forma parte del ayuntamiento de Sotorribas junto con las localidades de Collados, Pajares, Villaseca, Ribagorda, Torrecilla, Ribatajada (EATIM) y Sotos, siendo capital esta última. Pertenece a la comarca de El Campichuelo, dentro de la serranía de Cuenca.

Qué ver en Ribatajadilla

En esta excursión tuvimos el placer de tener junto a nosotros a Alfonso Arjona, gran amigo y zascandil. De camino al núcleo urbano, un kilómetro antes, aproximadamente, encontramos un edificio religioso de considerables dimensiones y decidimos hacer una parada. La ermita de San Pantaleón perteneció a un antiguo convento Franciscano del cual, en la actualidad, apenas quedan restos salvo el Altar Mayor, la sacristía y el cuerpo anterior del edificio, que está cubierto con bóveda rebajada y bóveda de cañón. Sufrió un incendio que destruyó las valiosas pinturas que poseía en su interior. El 27 de julio se celebra una popular romería en honor al santo.

San Pantaleón, Ribatajadilla

Ermita de San Pantaleón, en Ribatajadilla

Ya dentro del pueblo, pasados unos alojamientos rurales, hicimos parada en la plaza de San Pantaleón para refrescarnos. Tuvimos la suerte de hidratarnos en el pilón abrevadero, donde se lanza a los forasteros para bañarlos. Suerte tuvimos de que por allí solo había un ciclista llenando sus botellas de agua. Cuando concluyó, prosiguió su marcha y nosotros nos quedamos por la localidad para dar un paseo. En este espacio también se encuentran el consultorio médico y el centro social.

Finalmente dejamos el auto estacionado en la plaza Plazuela, muy cerca a la anteriormente citada. Tomamos la calle iglesia para llegar, evidentemente, al otro gran templo de Ribatajadilla. Hablamos de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción (s. XIII), de estilo románico popular. Atravesamos la verja que hay de entrada y pudimos contemplar el hermoso olmo existente junto a ella. Recientemente restaurada, destaca en su exterior el ábside semicircular, la espadaña rematada con frontón triangular y la portada de doble arco apuntado adovelado. En su interior merece la pena reseñar el Altar Mayor de estilo barroco, el artesonado y la pila bautismal. El edificio consta de ventanas saeteras en la fachada de entrada, el presbiterio y el ábside.

Nuestra Señora de la Asunción, Ribatajadilla

iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Tomamos la calle Castillo hacia la parte alta del pueblo, pudimos observar la zona polideportiva donde se ubica el frontón. Seguimos por la calle Horno y la calle Real hasta volver a la plaza de San Pantaleón, donde ya seguimos recto hasta llegar de nuevo al coche. No había más por ver. O eso creíamos.

Una vez fuera del pueblo tras pocos kilómetros de trayecto, y después de adelantar al ciclista de antes, nos topamos con el área recreativa Fuente del Rincón. La verdad que no se veía en muy buen estado de conservación. La fuente que había estaba seca, aunque como ya veníamos hidratados del pueblo no nos importó. Tras jugar un poco con las piñas del suelo, volvimos a montarnos en el auto para seguir zascandileando.

Fuente del Rincón, Ribatajadilla

Área recreativa Fuente del Rincón

De nuevo a la caza del ciclista, partimos dirección Zarzuela. Solo nos queda recomendar la visita a Ribatajadilla para admirar su patrimonio religioso y respirar la paz que emanan estos pueblos de El Campichuelo.