Reserva Natural de la Laguna del Marquesado

Viajamos a uno de los parajes naturales más hermosos de ver en esta época del año. Ubicada en la serranía Alta, la Reserva Natural de la Laguna del Marquesado sorprende al visitante con un paisaje espectacular y con acceso complicado si vamos en auto. Este humedal de tipología cárstica presenta una flora y fauna muy interesantes, además de reunir otras características que lo hacen verdaderamente especial.

Cómo llegar a la laguna del Marquesado

Nosotros aterrizamos gracias a la carretera CM-2106, desde la cual se puede observar fácilmente la laguna. Esta vía circula desde el Alto Tajo en Guadalajara hasta la localidad de Cañete, pasando por puntos tan importantes como el Nacimiento del Río Cuervo, Tragacete, Valdemeca o Huerta del Marquesado. Posee algunos tramos de gran disfrute en la conducción, pues el paisaje es fantástico. A tres kilómetros está la villa homónima de Laguna del Marquesado. Desde ella sale un sendero que nos conduce hasta el humedal, y que recomendamos tomar. Como somos un poco cafres decidimos ir en coche para ahorrar tiempo en nuestra ruta zascandil, craso error.

Qué ver en la laguna del Marquesado

Circulando por la carretera anteriormente mencionada divisamos la laguna. Seguimos por la vía en busca de una señal que nos indicase el desvío para ver el humedal, pero dicha señal no llegó. Por lo que al final llegamos a la localidad de Laguna del Marquesado. Ya que estábamos visitamos el pueblo. Encontramos una pista que conducía a la Reserva Natural. Eran aproximadamente dos kilómetros y medio, pero para no perder tiempo en la ruta que teníamos diseñada, decidimos volver en el auto. Pegado a la carretera salía un pequeño camino que bajaba hasta la zona de la laguna. Acomodamos el coche lo mejor que pudimos para no estorbar a los viajeros y nos pusimos en marcha.

El paisaje está lleno de pequeños y bellos detalles

Nos acercamos a los chopos que pueblan la orilla de la laguna, otorgándole esos colores dorados propios del otoño que tanto fascinan. Intentamos buscar un hueco entre la vegetación hasta que lo hallamos, lástima que el zascandil fotógrafo metiese un pie en el agua. Pequeño descuido. Disfrutamos su calma, la cual vimos perturbada por el salto de un pez. Quizá fuese una trucha común, pues existe una buena colonia en el humedal.

Declarada Reserva Natural en el año 2004, esta laguna cárstica se crea por el represamiento del arroyo del Soto, debido a la formación de una barrera travertínica. Se encuentra a 1360 metros de altitud, teniendo una superficie de 372 hectáreas y una profundidad máxima de 5,5 metros. Es un humedal totalmente virgen, pues no ha sido modificado por el hombre, como por ejemplo la laguna de El Tobar.

Vegetación acuática en la laguna del Marquesado

Seguimos dando un paseo alrededor de la laguna, captando pequeños detalles y gozando de los reflejos que se proyectan en sus tranquilas aguas. Tenemos que dar las gracias por el estupendo día que nos hizo, lo cual ayudó a que nos salieran unas fotografías estupendas.

A medida que nos alejamos del humedal, la vegetación varía. En el interior encontramos una planta acuática catalogada como “en peligro de extinción”, y es que solo se encuentra en España dentro de esta laguna. Hablamos del Sparganium natans. En la orilla podemos observar carrizales y masegares que están sumergidos en parte. Bordeando el agua, como si de una muralla se tratase, los chopos, sauces o arces que colorean la preciosa estampa otoñal. Ya en los alrededores, más alejados, hallamos pinos silvestres o quejigos.

Colores otoñales en los árboles que rodean la laguna

Es preferible tomar el itinerario interpretativo que sale desde la cercana localidad de Laguna del Marquesado, ya que podremos presenciar mayor variedad de flora y contemplar la totalidad del paisaje. Además, existen por el camino paneles informativos que nos ayudarán a conocer un poco más sobre esta Reserva Natural. No entraña dificultad, siendo aproximadamente una hora de ruta.

En cuanto a la fauna, lo que más probabilidades tendremos de ver son aves, aunque las acuáticas no son muy comunes. Quizás alguna focha, ánade o zampullín. Anfibios como el sapillo pintojo o la ranita de San Antonio son más abundantes. Los mamíferos son muy complicados de ver, existiendo nutrias, tejones o gatos monteses. Lo que sí vimos fueron muchos insectos, destacando las mariposas, cuyas alas poseían vivos colores mimetizados con la imagen otoñal del entorno.

Únicamente el salto de las truchas interrumpía la calma del agua

De este modo, tras dar un agradable paseo. Dimos la vuelta para subir de nuevo al auto, que seguía en el mismo sitio y, por suerte, no molestó a nadie. Aun así, como hemos comentado antes, si se va con tiempo lo mejor es realizar la ruta que sale del pueblo. No podemos hacer otra cosa que recomendar encarecidamente la visita a este paraje natural sin igual. Un entorno virgen que deja maravillado al visitante.