Paseando por Cuenca (III)

Vistas panorámicas de la ciudad de Cuenca

en esta tercera entrada de “Paseando por Cuenca” caminamos contemplando la hoz del Huécar. La ronda de Julián Romero es una de las vías que más nos gustan dentro del Casco Antiguo, sus vistas y rincones son muy especiales. Desde allí subimos hasta la zona del Castillo pasando por multitud de edificios emblemáticos. Seguimos zascandileando por la ciudad.

En nuestra última edición terminamos en uno de los puntos más conocidos del Casco Antiguo, la plaza Mayor, admirando la catedral y el ayuntamiento. Como no teníamos suficiente, continuamos subiendo por la calle San Pedro y pronto giramos a la derecha para tomar una de nuestras calles preferidas de la ciudad. La ronda de Julián Romero o ronda del Huécar. A los pocos metros de empezar a caminar, en el margen izquierdo podemos ver las ruinas de la iglesia de San Pantaleón. El primer edificio destacable que nos encontramos, más adelante, es la posada de San José, antiguo Colegio de los Infantes de Coro de la Catedral. Según la tradición, en una de sus salas, el pintor Diego Velázquez realizó el primer esbozo del conocido cuadro “Las Meninas”.

Fachada de la Posada de San José, en Cuenca

Seguimos calle arriba hasta desembocar en un precioso escenario, el mirador Florencio Cañas, el cual nos ofrece unas vistas magníficas de la hoz del Huécar, así como del puente de San Pablo y el actual Parador Nacional de Turismo. Una vez contemplado el paisaje, continuamos la caminata atravesando los pasadizos que otorgan un sabor encantador a la calle. Al cruzar uno de los cuales, dejamos atrás el famoso Cristo del Pasadizo, que alberga una leyenda relacionada con una promesa incumplida y tres jóvenes (Inés, Julián y Lesmas) enamorados, los cuales terminan muy mal. Todo con el Cristo de testigo.

Fundación Antonio Pérez, en Cuenca

Entrada a la Fundación Antonio Pérez de Cuenca

Tras hacer una nueva parada en otro mirador con vistas de auténtico lujo, y fuente incluida, nos encontramos con la siguiente construcción remarcable, el antiguo convento de las Carmelitas Descalzas (s. XVII), donde se ubica la Fundación Antonio Pérez. En ella podemos ver parte de los magníficos fondos que donó el conocido coleccionista a la Diputación de Cuenca. Este Centro de Arte Contemporáneo es visita obligada.

Se termina la calle y subiendo las escaleras enfilamos el último tramo de nuestra ruta. A mano derecha nos encontramos con el Archivo Histórico Provincial de Cuenca (s. XVII), donde se custodia el Fuero de Cuenca y los privilegios rodados. Antiguamente fue sede del Tribunal de la Inquisición y también fue cárcel, hasta hace menos tiempo. Junto a la entrada del edificio existe una estatua de Fray Luis de León, oriundo de Belmonte. Unos metros más adelante llegamos a los restos del Castillo de Cuenca, apenas conserva una parte de muralla y el Arco de Bezudo (s. XVI). Se puede subir por unas escaleras, lo cual recomendamos encarecidamente. Las vistas de la ciudad y las hoces del Júcar y Huécar son increíbles. Este fue el punto más alto al que subimos, pues tras bajar las escaleras comenzamos a descender la calle. Bien podríamos haber subido un poco más a cualquiera de los múltiples bares que hay en la calle Larga, sobre todo recomendamos tomar un refrigerio por la noche, con las preciosas vistas de la capital bajo las estrellas.

Fachada del Archivo Histórico Provincial de Cuenca

Archivo Histórico Provincial de Cuenca

Por hoy terminamos, en lo más alto, habiendo realizado un trabajo físico importante. En la próxima entrada, relajadamente, echaremos a rodar cuesta abajo por la calle San Pedro visitando el resto de monumentos que nos faltan por ver en esta zona del Casco Antiguo. Deseamos que sigáis leyendo nuestras andanzas por Cuenca. Más aún ahora que el camino se hace agradecido para las piernas.