La laguna de El Tobar, espectacular baño en la serranía de Cuenca

Existen varios parajes naturales increíbles en Cuenca, pero no hay tantos en los que se combinen la espectacularidad y la posibilidad de darte un chapuzón. La laguna de El Tobar es una de las siete zonas de baño autorizadas por la Consejería de Sanidad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Nos referimos a uno de los espacios más interesantes de la provincia, desde el punto de vista biológico.

Cómo llegar a la laguna de El Tobar

A través de la vía CM-210 debemos entrar en el pueblo de Beteta. Después cruzaremos el núcleo urbano para tomar la carretera de El Tobar, localidad a la que llegaremos en escasos kilómetros. Tras atravesarla, saldrá ante nosotros un camino de tierra que nos guiará hasta la laguna. Estaremos allí en apenas 1000 metros. Existe un pequeño espacio para dejar el coche antes de llegar a la zona de la chopera, donde ya asoma el agua. Posee dos cubetas, una es la llamada laguna Grande, que posee tres kilómetros de perímetro y una profundidad de hasta veinte metros. Esta es la que se encuentra apta para el baño, ya que la laguna Pequeña está rodeada de una espesa vegetación, lo cual complica bastante observarla. Antiguamente existía una tercera, la laguna Ciega, pero a día de hoy está desaparecida.

Qué ver en la laguna de El Tobar

En esta excursión tuvimos el placer de ser acompañados por las más zascandiles del lugar, Natalia y Sara. Dejamos el auto estacionado y nos acercamos a la zona de los chopos, anteriormente citada. Lo primero que hicimos fue hidratarnos un poco, ya que hacía mucho calor y era necesario beber un poco de agua. Tras ello no dudamos en darnos el primer remojón, no sin antes sufrir un pequeño hurto por parte de un cánido, el cual se encaprichó con una chancla de Natalia. Finalmente, con la ayuda de los dueños, subsanamos el pequeño incidente.

Cuando entramos al agua, dejando atrás los chopos, pudimos contemplar las espectaculares vistas del paraje que rodea la laguna. Sin duda uno de los baños más impresionantes que nos hemos dado nunca. Y es que el paisaje kárstico visible es digno de admirar. Se ha conformado a lo largo de los siglos por la acción del agua sobre rocas calcáreas. El fondo de la laguna es impermeable, lo cual permite la retención del agua, que depende de diques travertínicos.

Estamos hablando de un lugar declarado Reserva Natural de Castilla-La Mancha, Refugio de Fauna y espacio protegido de la Red Natura 2000. Esto es debido a una singularidad muy importante que posee la laguna. Nos referimos a la composición de sus aguas, pues en la superficie el agua es dulce y oxigenada, pero a partir de los doce metros el agua es salada, el triple con respecto a la del mar. La diferencia de densidad es tal que los dos tipos de agua no se mezclan nunca. Un fenómeno de los más curioso.

Se alimenta de manera natural por surgencias subterráneas, manantiales y el arroyo de la Madre. Actualmente es reguladora de un trasvase de aguas desde el embalse de la Tosca, en el río Cuero, hacia el río Guadiela. De su interior surgen diversas fuentes que dan lugar al nacimiento del río Masegar, el cual atraviesa la laguna Pequeña.

Un buen baño en la laguna del Tobar

En lo referente a la fauna, abundan las aves acuáticas como el porrón común, la focha común o el ánade real. Destaca también la población de nutrias. Con respecto a la flora, podemos observar en la ribera de la laguna, además de los citados chopos, masiegas, eneas, carrizos y mimbre. Además existe vegetación acuática como la espiga de agua o el nenúfar blanco, cuya población es la única existente en la provincia de Cuenca.

Tras el estupendo baño que nos dimos caminamos un poco por el contorno de la laguna, aunque cuando los árboles dejaron de aportarnos sombra, retornamos sobre nuestros pasos, pues el sol derretía a cualquier ser humano. Con esta primera toma de contacto dimos por finalizada la excursión. Podemos volver para recorrer el sendero oficial SL-CU 04, es decir, el Paseo Temático de la Laguna Grande. También existen otros cercanos como el Sendero de la Laguna Grande y el Torcal de Lagunaseca (PR-CU 02) o el Sendero del Embalse de La Tosca (PR-CU 03).

De este modo, tras reponer fuerzas bebiendo agua mineral baja en sodio, nos montamos en el auto para seguir con nuestro zascandileo. No hace falta decir que la visita a la laguna de El Tobar es obligada, además de un paraje espectacular, hay que sumar la posibilidad de darse un baño refrescante en sus características aguas. Un momento para no olvidar.