Cuevas de Velasco, mirador de la Alcarria

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Lavadero_octogonal_romano_Cuevas_Velasco
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Apetece volver a la Alcarria para darnos un paseo. Hoy describimos la visita que realizamos a un pintoresco pueblo de esta comarca. Cuevas de Velasco nos sorprendió de inicio por su ubicación, más adelante nos encandiló con su belleza. Posee un rico patrimonio cuya protagonista es la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Hoy revivimos una agradable mañana de verano.

Cómo llegar a Cuevas de Velasco

Circulamos por una de las vías más importantes de la zona sur alcarreña, la CM-2019. Entre las poblaciones de Caracenilla y Valdecolmenas de Abajo tomamos la bifurcación hacia la carretera CUV-2172. Una vez dejada atrás la localidad de Castillejo del Romeral, encontraremos el desvío que requerimos. Cuevas de Velasco forma junto a Villar del Maestre el municipio de Villar y Velasco, de 73 habitantes (INE 2016). Se encuentra a 27 kilómetros de Cuenca, ubicado a casi mil metros de altura en el cerro de la Horca.

Qué ver en Cuevas de Velasco

Como hemos mencionado, llegamos por carretera con el coche desde el cercano pueblo de Castillejo del Romeral. Antes de tomar el desvío hacia la localidad, nos pasamos por la estación de tren. Este apeadero presta servicios de media distancia operados por Renfe. La línea férrea que la atraviesa une Madrid con Valencia.

Nos subimos al coche de nuevo para, esta vez sí, subir por una carretera sinuosa hasta Cuevas de Velasco. Aparcamos el vehículo cerca de la iglesia y nos dirigimos a la plaza Mayor, pues pudimos observar que en el ayuntamiento estaba localizado el bar del pueblo, y nosotros estábamos sedientos. Echamos un par de refrigerios y charlamos con la afable hostelera, que muy amablemente nos recomendó los lugares de mayor interés turístico en el pueblo.

De este modo, siguiendo su consejo, anduvimos hasta el mirador del Castillo a través de la calle del Viento, dejando atrás el centro social, y la calle Atocha. Al llegar contemplamos las magníficas vistas del valle del río Mayor de Cuevas de Velasco. Campos de cereal se abrían ante nuestros ojos, con dos líneas de elevaciones en los laterales del valle. De este escenario sacamos un buen puñado de fotografías.

Volvimos sobre nuestros pasos hasta la plaza de Nuestra Señora de la Asunción, en la cual se levanta imponente la iglesia parroquial homónima. Se terminó su construcción en 1599, sobre otra que existió en 1397. De estilo renacentista, posee una sola nave con ábside poligonal y tres tramos de bóveda de lacería. Está realizada en sillería de roca arenisca y su portada destaca por el equilibrio de su composición clásica. A la vista resulta muy llamativa por sus dimensiones y la altura de su torre.

Nos aconsejaron también contemplar el patrimonio civil del pueblo, el cual incluye varias casas de arquitectura popular. Destacan la casa de los Ballesteros (s. XVIII), más de arquitectura palaciega clásica, la casa de la Inquisición y la casa de la Plaza de la Asunción, de estructura fragmentada. La casa de los Tarín y la de los Gascueña también merecen entrar en la lista, aunque quizás un escalón por debajo de las anteriores.

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Nuestra Señora de la Asunción, en Cuevas de Velasco

Aunque para nosotros, si hubiera que destacar un elemento por encima del resto, dentro del patrimonio civil de Cuevas de Velasco, es el Lavadero Octogonal Romano, al que llegamos bajando por la calle del Clavel. Uno de los más destacados de la provincia por su antigüedad y diseño. A su lado hay un refrescante pilón para remojarse en los calurosos días de verano.

Así terminó nuestra visita a este hermoso pueblo alcarreño. Otra de esas sorpresas que tanto nos gustan cuando zascandileamos por la provincia de Cuenca. Esas que nos hacen, aún más, defensores acérrimos de los pequeños pueblos.

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