La Cueva de la Sierpe, posible Montesinos de El Quijote

El primer curso de la Universidad de Verano de Cañizares, organizado por la Asociación Cultural Ribera del Escabas, giraba en torno a la historia y la literatura, titulándose “La presencia de Don Miguel de Cervantes en la Serranía de Cuenca. Aproximación del autor del Quijote en Cañizares”. Dentro de sus ponencias y actividades destacaba la visita a la Cueva de la Sierpe, situada en el término de Puente de Vadillos, junto al embalse de la Chincha, donde circulan las aguas del río Guadiela. Allí que fuimos los zascandiles de excursión gracias al coordinador del curso, Jesús Fuero.

Cómo llegar a la Cueva de la Sierpe

Llegamos a nuestro destino a través de la carretera CM-210, que nace en la localidad de Villar de Domingo García, desembocando en la provincia de Guadalajara, una vez atravesado el Parque Natural del Alto Tajo; para enlazar con la A-202, ya en la comunidad autónoma de Aragón. Quedamos todos los visitantes en la villa de Cañizares para desplazarnos juntos hasta Puente de Vadillos. Antes de entrar en el núcleo urbano, se puede apreciar una explanada a mano izquierda. De ella sale un camino que nos conducirá hasta las inmediaciones de la cueva. Es imprescindible llevar un vehículo todoterreno, pues el camino es bastante complicado y no se halla en buen estado. Durante el trayecto nos encontraremos una sola bifurcación, en la cual hay que continuar por el sendero de la izquierda, hasta aterrizar en una zona más ancha donde habrá que estacionar y continuar a pie. Caminando tomaremos el camino que sale a la derecha y baja con fuerte desnivel hasta las proximidades del embalse de la Chincha, donde dan a parar las aguas del río Guadiela. Toca seguir a la vera del embalse hasta llegar a unas escaleras de madera que nos conducirán hacia la cueva, que se encuentra muy cerca de la orilla del agua. Nos encontramos en la comarca de la serranía Alta de Cuenca.

La Cuerva de la Sierpe, en Puente de Vadillos

La caverna se denomina de este modo debido a que el río serpentea a su altura, aunque algunos vecinos del municipio, con gracia, confesaban que de pequeños les dijeron que se llamaba así porque al fondo de la cueva había una serpiente. Posee una sola cavidad de, aproximadamente, 10.000 m². Las paredes de piedra en la entrada nos daban pistas sobre su antiguo uso, y es que en su interior se guardaba ganado.

El embalse de la Chincha

En esta excursión fue imposible estar mejor acompañados, ya que Natalia y Sara tuvieron la deferencia de que la visita fuera en pareja. Nosotros encantados. Jesús Fuero nos llevó a los cuatro en su vehículo y, una vez dentro de la caverna, reunió a todos los excursionistas para dar una breve ponencia sobre una teoría suya: la Cueva de la Sierpe es la Cueva de Montesinos que aparece en El Quijote.

Jesús explicó las numerosas similitudes con la Cueva de Montesinos relatadas en El Quijote. Por ejemplo en relación a la profundidad o a la entrada espaciosa y ancha que narra la obra universal. Poco a poco fue desgranando su teoría haciendo alusión a autores como Platón y Erasmo, o recitando romances en los que estaba presente el caballero de Montesinos, y que por contexto debían localizarse en las cercanías de este municipio de Cañizares.

La Cuerva de la Sierpe posee una entrada muy amplia

Para el final dejó el plato fuerte, el conocido palacio de cristal que cita Don Quijote cuando está en el interior de la cueva. Tras concluir Jesús con su charla, nos dirigimos al fondo de la caverna para contemplar una estampa espectacular. En esta zona existe una laguna que conserva el agua durante todo el año, lo más destacable resulta cómo el techo se refleja en las calmadas aguas, creando ese “palacio de cristal”.

Palacio de cristal en la Cueva de la Sierpe

Terminamos la visita tras contemplar las últimas formaciones caprichosas de las que consta este increíble espacio subterráneo. Tocaba lo más duro, deshacer el camino a los coches con las correspondientes rampas infernales. Una vez montandos en los vehículos, entramos en el núcleo urbano de Puente de Vadillos para visitar el museo regional de Los Gancheros y La Madera.

Museo Regional de Los Gancheros y La Madera, en Puente de Vadillos

Tras adquirir un refrigerio por un económico precio. Escuchamos la charla del director del museo, el cual nos habló del antiguo y espectacular oficio de los gancheros. Consistía en la guía de maderas a través del río, sirviendose de un bichero, es decir, un palo largo que por uno de sus extremos tiene acoplado un hierro con punta y gancho. Se habló de numerosos temas como, por ejemplo, de la organización de la maderada con los distintos puestos de trabajo, o de cómo viajaban las maderas por los ríos Cuervo y Escabas hasta ser absorbidos por el Guadiela. Río abajo daban a parar al Tajo, hasta la localidad de Aranjuez. Se contaron datos y anécdotas curiosas, como por ejemplo que el barco de Juan Sebastián Elcano, el que dió la vuelta al mundo, constaba de madera de pinos conquenses. También que las réplicas de las tres carabelas del descubrimiento de América que se hicieron para la Expo de Sevilla, eran de pino de Cuenca.

Mapa en el Museo Regional de Los Gancheros

Seguimos observando utensilios como el hacha consuela, desprestigiada en el siglo XVIII por los ingenieros forestales. Aprendiendo sobre el calzado que usaban los gancheros, las esparteñas. Por último, el homenaje que realizaron José Luis Sampedro y Luis García Berlanga por tratar de llevar al cine, en 1955, las vidas y costumbres de los gancheros conquenses, con la película “Los Gancheros”, ambientada en el río Júcar y en la ciudad de Cuenca.

Concluimos la excursión, pues llegaba la hora de comer y teníamos que seguir zascandileando por la serranía de Cuenca. Solo nos queda dar las gracias a la Asociación Cultural Ribera del Escabas y a Jesús Fuero, coordinador del primer Curso de la Universidad de Verano de Cañizares y gran experto cervantino. Fue un auténtico placer descubrir la maravillosa Cueva de la Sierpe y aprender más sobre El Quijote y el antiguo oficio de los gancheros. Mil gracias.