La cueva de la Ramera y la cueva del Armentero

Toca dirigirse al norte de la serranía de Cuenca, concretamente al Monumento Natural de la Hoz de Beteta y Sumidero de Mata Asnos, zona bella donde las haya en toda la provincia. Para echar la tarde decidimos recorrer el sendero de la Cueva del Armentero, caverna que visitamos junto a la conocida cueva de la Ramera.

 

Cómo llegar a la cueva de la Ramera y la cueva del Armentero

Salimos desde Horcajada de la Torre por la autovía A-40 hasta llegar a Cuenca ciudad, donde tomamos la N-320 hasta la localidad de Villar de Domingo García. Allí cogimos el desvío que conduce a la carretera CM-210, que nos lleva directa la serranía Alta y, por consiguiente, a nuestro destino ubicado en la Hoz de Beteta y Sumidero de Mata Asnos. Para acceder es necesario seguir la señal que indica la fuente de los Tilos, y después dejaremos el coche a los pocos metros en un espacio habilitado para ello. Delante de nosotros se bifurcará el camino, a la izquierda el paseo botánico, a la derecha el sendero de la Cueva del Armentero. Escogimos la segunda opción, donde visitaríamos las dos cavernas, localizadas a lo largo del trayecto.

 

La cueva de la Ramera y la cueva del Armentero

Antes de nada mencionar que estuvimos excelentemente acompañados por las más zascandiles del lugar, Natalia y Sara, todo un lujo. Comenzamos el sendero rodeados de vegetación y a la vera del río Guadiela. A los pocos metros nos encontramos con una pequeña presa que regula su cauce. Continuamos el camino contemplando los tilos y las orquídeas que abundan por la zona. Sin duda este primer tramo resultó muy agradable de recorrer a la sombra.

Río Guadiela con la pequeña presa al fondo

Con el paso del recorrido el sendero se iba ampliando, es decir, la vegetación dejaba de estar pegada al camino para abrir las vistas a la maravillosa hoz de Beteta. Estas impresionantes paredes de roca fueron moldeadas por el curso del río Guadiela hace millones de años, ofreciéndonos a día de hoy uno de los mayores espectáculos de la naturaleza en la provincia de Cuenca.

Vegetación en el sendero de la Cueva del Armentero

No tardamos excesivo tiempo en llegar a unas imponentes escaleras de metal. Rápido caímos en la cuenta de que debíamos subir por ellas para llegar a la cueva de la Ramera. No vamos a negar que es dura la ascensión, pero ya solo por las vistas que hay en la entrada de la cueva, merece la pena con creces. Delante teníamos las enormes paredes de la hoz de Beteta con su caprichosa y temerosa vegetación, pero también los majestuosos buitres leonados, cuyo vuelo resulta hipnótico.

Buitres leonados en la hoz de Beteta

Allí nos esperaba Iván, que fue nuestro guía en la excursión a la cueva de la Ramera. Tras facilitarnos los necesarios cascos, nos explicó lo que íbamos a ver y las recomendaciones pertinentes. Se trata de la cueva más grande descubierta en Cuenca, la ruta que se hace son 400 metros, aproximadamente, pero la caverna tiene cartografiados más de 4 kilómetros. Su función era la de refugio nocturno para pastores, aunque su uso se remonta hasta el Neolítico. Hace años existía una cornisa rocosa que permitía el acceso. Los árabes la utilizaban para defender el paso de la hoz de Beteta. De hecho, en la entrada se puede observar una gran roca junto al precipicio, sujeta con varias piedras más pequeñas. Su nombre se debe a esta época. Un príncipe árabe se enamoro de una cristiana y se veían en esta cueva, lo cual no era bien visto por la familia de él, hecho comprobable en el apelativo de la caverna.

Comenzamos la excursión. Iván nos informó que en la primera sala era donde dormían los pastores. La caverna está compuesta por dolomías. También nos iba mostrando las curiosas formaciones existentes, tales como geodas, que son muy complicadas de ver porque se forman dentro de las piedras provocando cristalización. Otras formaciones que pudimos contemplar fueron coladas, banderolas, estalactitas, estalacmitas o gours, que son piscinas de piedra que van levantando las paredes y llenandose con las gotas que caen de las estalactitas. Antes de llegar a la zona de la escalinata observamos una bóveda espectular en la que se podía observar una formación que parecía la cabeza de una vaca. También vimos coladas con forma de alien o estalagmitas con forma de la torre de pisa. Al final del recorrido observamos el que nos dijo Iván que era el tesoro de la cueva, una estalactita, formada en una inundación de la cueva, que marcaba los distintos niveles de la bajada del agua. Es importante mencionar que la caverna es un importante punto de hibernación de murciélagos. Existen dos especies, el común y el de herradura. Esta última está protegida y se encuentra en peligro de extinción. Viven en colonias y sus heces, el conocido y preciado guano, son fácimente indentificables por toda la cueva.

Formaciones espectaculares en la cueva de la Ramera

Tras llegar al final dimos la vuelta. Iván, de camino a la entrada, nos fue contando anécdotas curiosas de gente que ha visitado la cueva. Desde recién bañados en el río hasta visitas realizadas en tacones. Hay gente para todo. Nos despedimos de Iván dándole las gracias por su amabilidad y su profesionalidad, fue un guía magnífico. Descendimos de nuevo la escalera vertical y continuamos el sendero con el propósito de llegar a la cueva del Armentero. Pronto íbamos a comprobar que tomamos una decisión, cuanto menos, dudosa.

Seguimos recto y rápido observamos cómo el camino se estrechaba y empezaba a estar en cuesta. Nada preocupante. El sendero, tras varios cientos de metros, discurría junto a una construcción en forma de muralla con varios contrafuertes que la sujetaban, nos pareció bastante curioso. Empezamos a pensar que la cueva del Armentero era un mito, hasta que advertimos la presencia de una señal que indicaba su dirección, monte arriba, a 600 metros. Los zascandiles lo creímos asequible, las chicas decidieron esperar abajo, más inteligentes. En qué hora se nos ocurrió.

Construcción en el sendero de la Cueva del Armentero

Comenzó una ascensión que en los primeros 200 metros pareció sencilla, sin perder demasiado el fuelle y abrigados por los árboles y la sombra que proporcionaban. Los siguientes 200 metros también fueron a la sombra, pero la subida comenzaba a tener pendientes importantes y el fondo físico, mermado en pleno verano, empezó a abandonarnos. El último tramo nos pareció un poco odisea, pues el camino se estrechaba bastante y la vegetación se abría dejando paso al incómodo sol. El sendero en algunos puntos era complicado seguir y las pendientes castigaban de lo lindo. En un momento dado pensamos seriamente darnos la vuelta, pero nuestra acreditación de zascandiles quedaría en entredicho. Llegamos a la conclusión de que la caverna estaría en la parte final del monte. Así fue.

Vistas espectaculares de la hoz de Beteta

Milagrosamente llegamos a la cima vivos y contemplamos una entrada realizada con piedras amontonadas. Hemos de decir que lo mejor de todo fueron las increíbles vistas que existían de la hoz. Sin duda fue la nota positiva de la ascensión. Entramos en la cueva y un fuerte olor nos golpeó. Aquí no encontramos formaciones caprichosas, lo único que hallamos fueron dos ovejas que nos miraban atónitas al fondo de la cueva. Tras preguntarnos cómo diantres habían llegado hasta allí, decidimos dar la vuelta y volver con las chicas, pues ya había pasado bastante tiempo y podían pensar que nos habíamos despeñado por el camino.

Entrada a la cueva del Armentero

Tras llegar con ellas, volvimos sobre nuestros pasos hasta llegar de nuevo al coche y marchar. Recomendamos encarecidamente este sendero y la visita a la cueva de la Ramera, pues resulta espectacular y si hay suerte de que Iván sea el guía, mejor que mejor. La ascensión a la cueva del Armentero la dejamos a elección del lector, pues es para valientes. Resulta dura, aunque las vistas que hay en la cima no tienen precio, al igual que encontrarte dos ovejas en una caverna perdida en medio del monte. Cosas del zascandileo.