Cardenete, potenciando la serranía Baja de Cuenca

Hacía tiempo que teníamos pendiente una excursión a este municipio. Nuestra amiga Mari, dueña de los apartamentos rurales La Tinaja, nos ofreció ser la guía y no dudamos más. Pusimos rumbo a la maravillosa serranía Baja de Cuenca para conocer Cardenete. Cuenta con un buen número de interesantes edificios religiosos y civiles. Cabe destacar la espectacular iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, la fortaleza, el ayuntamiento o la ermita de San Antonio. Sin contar el hermoso entorno natural que rodea a la localidad.

Cómo llegar a Cardenete

Tenemos dos posibilidades para viajar a Cardenete. Por un lado podemos aterrizar a través de la carretera CM-2109, que nace en Carboneras de Guadazaón y circula hasta la Comunidad Valenciana, donde cambia de nombre a CV-470, desembocando en Utiel. La otra alternativa que atraviesa su núcleo urbano es la vía CUV-5014. Desde Campillo de Altobuey hasta la carretera CM-215, pasa por importantes lugares como Las Chorreras del río Cabriel o Villar del Humo. Sin duda es un importante eje de comunicación en la comarca de la serranía Baja de Cuenca. Posee una población de 517 habitantes (INE 2016). Se encuentra a 66 kilómetros de Cuenca capital. Destaca por gozar, a pocos kilómetros, del paso de dos hermosos ríos: el Cabriel y el Guadazaón.

Qué ver en Cardenete

Quedamos con Mari a las afueras del pueblo. Tenemos que agradecer, antes que nada, la hospitalidad que nos brindó. Era su cumpleaños y, para ser el primer día que nos veíamos, parecía que fuésemos amigos de toda la vida. Así da gusto. Muchas gracias a ella y a toda su familia y amigos. Tras despedirnos comenzó a ejercer de guía, poniendo rumbo hacia el río Cabriel. Pasamos de largo Cardente para continuar por la anteriormente citada carretera CM-2109. Tras tres kilómetros, aproximadamente, tomamos un camino a mano izquierda y al poco tiempo estacionamos para acercarnos. Declarado como el río más limpio de Europa, ofrece una estampa preciosa. El otoño ayudaba bastante. Nos encontrábamos en el límite del término municipal de Cardente con Víllora.

Río Cabriel a su paso por el término de Cardenete

Como íbamos un poco a contrarreloj, pues teníamos que volver a Horcajada de la Torre a cierta hora, no tardamos en dar la vuelta y dirigirnos al núcleo urbano de la localidad. Allí dejamos aparcado el auto en la calle de Don Amador. Lo primero que vimos fue el centro de salud o antiguo ayuntamiento (s. XVIII). De estilo carolino, destaca en su fachada los tres arcos de medio punto que dan acceso al porche, así como la rejería de la ventana central y el escudo sobre la misma. En la misma acera, una hermosa fuente romana, la de los Dos Caños. Pocos metros calle abajo nos decidimos a entrar en el edificio más importante de Cardenete, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.

Fachada principal de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Este formidable templo posee una sola nave con planta de cruz latina. Comenzó su construcción en el año 1500, finalizándose en 1554 la estructura principal de la iglesia. De esta época es el espectacular artesonado de madera ubicado en la cubierta. Tiene 43 metros de largo y 10 de ancho, estando compuesto de 180 artesones entre cuerpo y presbiterio. Durante la Guerra Civil se pinto de blanco para que se camuflase con las paredes del templo y, de este modo, no sufriese ningún desperfecto. En el interior merece la pena reseñar también el órgano, instalado en 1767. Ha cumplido recientemente 250 años, habiendo sufrido recientemente una importante reforma que finalizó la pieza con la friolera de 883 tubos. También de este siglo son las manifestaciones más reseñables del exterior. La esbelta torre y la portada principal de dos cuerpos. El primero de ellos con arco flanqueado por columnas dóricas, y el segundo con magnífica rejería entre columnas de orden jónico, coronadas por frontón semicircular. Fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1983. No es de extrañar. Palabras mayores.

Vista del interior de la iglesia desde el coro

Nos dirigimos a la cercana plaza de los Sanochaores, presidida por el ayuntamiento (s. XVIII). Lo que más llama la atención es su hermosa balconada de madera. Antaño fue el pósito o almacén de grano. Junto a la casa consistorial se hallan los magníficos apartamentos rurales La Tinaja. En el otro extremo de la plaza se ubica otra fuente, la de la Cornuda. Volvimos a tomar el auto para marchar a lo alto del cerro que hay junto a la villa.

En la cima encontramos la fortaleza del siglo XVI. Fue ordenada construir por el primer marqués de Moya, don Andrés de Cabrera, resultando finalmente inacabada. Consta de cuatro torres semicirculares o cubos en las esquinas. La correspondiente al lado suroeste, en la parte más baja de la construcción, tiene mayor tamaño, por lo que quizás fuese la torre del Homenaje. En ella se puede apreciar la base de un escudo. Desde el interior sale un manantial que da a parar al lavadero adosado.Bordeamos la fortaleza, admirando su fabricación de mampostería y los numerosos huecos que posee para las troneras. A pocos metros hallamos la fuente del Tornajo.

Torre de la fortaleza de Cardenete

Otra vez al coche y a volver por la carretera de Villar del Humo hasta la zona de las cuevas. Allí visitamos el Centro de Dinamización Turística sobre Recursos Micológicos. Tuvimos el placer de contar con Fabián para que nos informara de todo a la perfección. Se trata del único centro de estas características que se ubica dentro de una cueva natural. Dentro, además de observar numerosas muestras de hongos, también aprendimos con los paneles informativos que alberga el espacio. Datos interesantes sobre rutas, especies que buscar en Cardenete, gastronomía o historia. Merece la pena destacar que la información también se brinda en sistema Braille. Buena parte de esta ciencia la ha impulsado en el pueblo la Asociación Micológica El Valle. Desde aquí nuestra enhorabuena por su labor.

Muestras de hongos en el Centro de Dinamización Turística

Muy cerca, también con Fabián como guía, entramos a otra cueva que alberga un estupendo museo Etnológico. Contemplamos todo tipo de artefactos, instrumentos o prendas que se utilizaban en los distintos oficios antiguamente. La cantidad de objetos que han conseguido recopilar es enorme. Muy recomendable la visita a los dos museos. Desde aquí nos despedimos de Fabián, agradeciéndole su profesionalidad y amabilidad. Raudos, pusimos de nuevo rumbo a la carretera de Villar del Humo para desplazarnos unos tres kilómetros, nos sin antes observar desde el coche la fuente Chica.

Ovillos del museo Etnológico de Cardenete

Nuestro destino era la ermita de San Antonio de Padua (s. XVIII), patrón de la villa junto con la Virgen del Pilar. De estilo neoclásico, posee planta de cruz latina. Destaca por fuera la portada con hornacina e imagen del santo, además del bello porche lateral de madera. Dentro del templo contemplamos las pinturas y nos fijamos en los numerosos exvotos colocados en las paredes. Cabe reseñar también la pila bautismal. Más tarde, entramos en una construcción cercana, la Casa del Ermitaño, lugar donde vivió tiempo atrás una pareja y ahora transformada, tras su restauración, en centro de interpretación. El lugar es realmente apacible, rodeado de vegetación. Cerca de la verja de salida, otra fuente romana. La quinta que vimos en toda la excursión.

Ermita de San Antonio de Padua

No nos daba tiempo a más. Queríamos haber subido al cerro del Castillo para deleitarnos con unas fantásticas vistas de la localidad, pero el tiempo apremiaba y teníamos que poner rumbo a casa. Solo nos queda agradecer muchísimo a Mari por la visita guiada que nos hizo. Da gusto toparse con gente que ama tanto a su pueblo y que pone tanto sentimiento en mostrar sus bondades. Con ella nos iríamos al fin del mundo. Quedan cosas por ver. Volveremos a Cardenete y llamaremos a Mari para que siga enseñándonos. Un auténtico placer.