Albalate de las Nogueras, paseando por las cuevas de vino

Cuando la naturaleza y el patrimonio combinan a la perfección, surgen bellos municipios como Albalate de las Nogueras. Se encuentra al este de la Alcarria conquense, sobre un cerro situado entre los ríos Trabaque y Albalate. Posee interesantes construcciones religiosas y civiles. Buenos ejemplos son la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, la ermita de San Sebastián, el puente del Nogueral o las cuevas de vino.

Cómo llegar a Albalate de las Nogueras

Se trata de un pueblo bien comunicado. Nace de su núcleo urbano una de las carreteras más importantes de la provincia, pues atraviesa gran parte de la geografía conquense. Hablamos de la CM-310, que circula hasta la lejana población ciudadrealeña de Alcázar de San Juan, pasando por villas como Olmeda de la Cuesta, Gascueña, Huete, Saelices, Segóbriga o Villamayor de Santiago. También cruza su término municipal otra importante vía, la CM-210. Parte desde Villar de Domingo García hasta Calatayud, en la provincia de Zaragoza, aunque al cruzar a la comunidad autónoma de Aragón cambia su nombre por A-202. Cruza la parte oriental de Guadalajara, previo paso por la serranía Alta de Cuenca. Tiene 276 habitantes (INE 2017). Pertenece a la comarca de la Alcarria.

Qué ver en Albalate de las Nogueras

Llegamos desde la vecina localidad de Villaconejos de Trabaque. No nos complicamos, cruzando la carretera CM-210 dejamos estacionado el auto en la cercana plaza de Santa Tejeda. En este espacio encontramos una fuente con una inscripción donde se podía leer el nombre de la villa y su fecha de construcción. Comenzamos a subir por la calle La Fragua hasta la plaza del Cocedero. Seguimos por Nieves, Carnicería o San Miguel hasta desembocar en la plaza Mayor.

Fuente en la plaza de Santa Tejeda

Se terminaron las cuestas. El centro neurálgico de Albalate de las Nogueras guarda importantes edificios. Podemos contemplar el ayuntamiento, una casa señorial con un elegante arco apuntado y la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. La zona se encontraba en obras, quedando a la vista bastante escombro. A pesar de ello nos pareció una zona espectacular. El templo fue declarado Bien de Interés Cultural en 1984. Se levantó sobre la antigua mezquita de la localidad, mezclando diferentes estilos en su actual construcción, entre ellos el románico, el gótico, el renacentista y el barroco. Posee planta de cruz, destacando sus portadas y, sobre todo, la elegante espadaña de tres arcos.

Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, en Albalate de las Nogueras

Nos asomamos a la anteplaza, donde observamos otra fuente con abrevadero, y volvimos sobre nuestros pasos para continuar por la calle Real. Hicimos una parada técnica en el bar Canales para tomar un refrigerio. Olvidamos mencionar que en esta excursión nos acompañó nuestro buen amigo David Matas, todo en clásico de las escapadas zascandiles. Una vez repuesto fuerzas, descendimos los tres por algunas calles y una escalera serpenteante hasta aterrizar en el puente del Nogueral (s. XV).

Puente medieval del Nogueral, ubicado sobre el río Trabaque

Se encuentra localizado en una zona de chopos, sauces y álamos junto al río Trabaque. El paisaje nos dejó con la boca abierta por su belleza. Esta construcción medieval, fabricada en piedra labrada, destaca por sus dos ojos peraltados en los arranques. A muy pocos metros se halla la fuente de la Alhaja, que data del año 1898. Consta de dos caños y una moldura en la que está incrita la fecha.

Fuente de la Alhaja, en Albalate de las Nogueras

En paralelo al río tomamos un camino, mediante el cual no tardamos en llegar a la ermita de San Sebastián (s. XVII). Este templo encalado posee planta rectangular, destacando su portada con arco de medio punto y los sillares en sus esquinas. Se localiza junto al cementerio municipal. A sus espaldas se levanta un cerro por el que se propagan las cuevas del vino. Allí nos dirigimos.

Ermita de San Sebastián, aneja al cementerio municipal

Es necesario contarlo. No eran estas cuevas las que teníamos identificadas en Albalate de las Nogueras. Luego las encontraríamos. A pesar de ello, disfrutamos de una magnífica vista panorámica de la localidad, así como de varias cuevas que impresionaban por su trabajada construcción. Fue una constante en esta parte de la excursión.

Vista panorámica de Albalate desde el cerro donde se ubican varias cuevas

Descendimos de nuevo hacia el puente del Nogueral y recorrimos el paseo existente junto al río Trabaque. Experiencia muy agradable, pues la naturaleza acompaña en todo momento. Finalmente, cuando nos quismos dar cuenta nos encontrábamos en el Carril. Esta calle situada a las afueras del pueblo presenta una estampa de lo más curiosa, pues las cuevas se encuentran a pie de acera, poseyendo todas una estructura semejante.

Cuevas de vino en el Carril

Esta es una de las zonas más hermosas y apacibles que hemos visto en la provincia de Cuenca. Estamos seguros de que los vecinos de la localidad la frecuentan para pasear y disfrutar de estas antiguas construcciones. De este paseo salía un sendero que nos adentraba en la vegetación que rodea el curso del río Trabaque. Lamentablemente, por falta de tiempo, no exploramos más. Faltaron algunos lugares de interés por ver, como la ermita de Santa Quiteria o la fuente de la Hoz, a la que se llega por el camino que desemboca en la homónima hoz del Trabaque. Repetiremos para añadir paisajes espectaculares en nuestra memoria.

Sendero rumbo a la naturaleza

 

Por el Carril salimos a la carretera CM-210, que nos condujo a la plaza de Santa Tejeda, donde teníamos estacionado el auto. Necesitábamos un lugar para comer, pues el hambre apretaba. Tuvimos la inmensa suerte de, siguiendo la carretera, casi despidiéndonos del núcleo urbano, toparnos con el bar La Olmilla. A pesar de que era un poco tarde, nos dieron de comer. Tenemos que destacar su amabilidad y lo deliciosos que estaban sus platos. Nos supo a gloria la comida. Siempre agradecidos.

Como también estamos agradecidos al pueblo de Albalate de las Nogueras. Da gusto encontrarse con lugares así, donde la naturaleza y el patrimonio arquitectónico combinan a la perfección. Muy completo. Rogamos su visita, pues merece mucho la pena. Nosotros ya estamos pensando en volver para echarnos unos chatos en estas fabulosas cuevas.

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