Alajú, el dulce típico de Cuenca

Alajú, dulce tipico de la provincia de CuencaPolvorones, turrón del duro, turrón del blando, guirlache, nevaditos, mazapán, roscón de reyes… Nos podemos hacer una idea del atracón de dulces que en Navidad sufren la mayoría de los españoles. Ya se terminaron las fiestas y, pese a que más de uno tendrá un buen número guardado todavía en la despensa, os proponemos un postre alternativo para ir rebajando poco a poco los niveles de azúcar, que hacerlo de golpe es peligroso. Hoy os traemos el dulce por excelencia en la provincia de Cuenca. El alajú.

Ya iba siendo hora de que ampliar la sección “gastronomía”, que la tenemos un poco olvidada y no es plan, pues bien merecen difusión todas aquellas recetas tradicionales y originarias de nuestra provincia. Empezamos hace tiempo con los zarajos. Ahora, cambiando de tercio, nos vamos al postre.

Este dulce típico, de origen árabe, se elabora con miel (a ser posible de la Alcarria), pan rallado, almendras, esencia de naranja y obleas. En caso de no tener almendras, se pueden sustituir por nueces, ya que tiempo atrás era el ingrediente que se utilizaba en la receta.

¿Cómo se hace el alajú?

Para preparar nuestro delicioso postre debemos poner la miel al fuego hasta que se funda. Posteriormente ir agregando las almendras y el pan rallado, mezclándolo y dejando que cueza sin dejar de moverlo para que no se pegue. Una vez conseguida una pasta espesa y uniforme, le añadimos algunas gotas de esencia de naranja. Ya retirado del fuego, extendemos la masa conseguida sobre una oblea, sin llegar a los bordes. A continuación ponemos otra oblea encima y, utilizando algún objeto con superficie plana, presionamos levemente hasta que la masa llegue al borde. Imprescindible tener mucho cuidado para no romper la oblea.

Oblea del alajú de Cuenca

Detalle de las obleas que se emplean en el alajú

De este modo ya tendríamos nuestra receta elaborada, totalmente preparada para quedar de lujo con la familia o los amigos. Incluso si sobra, cosa que dudamos, no pasa absolutamente nada, ya que su conservación es bastante larga. En caso de no ser excesivamente cocinillas, y es que el alajú no es una receta sencilla, pero podemos adquirirlo con cierta facilidad en cualquier pastelería o gran superficie de Cuenca.

Ya sabéis, toca ir terminando el turrón para empezar con algo típico de la tierra. Si veis que la digestión puede ser pesada, un chupito, o dos, de resolí nos vendrá de cine. Hay que mentalizarse, que ya se han terminado las fiestas y tenemos que seguir con la rutina. Y esta rutina zascandil incluye nuestra gastronomía tradicional. Así que nosotros nos vamos a despedir llenando la barriga de alajú, que ya pasamos de polvorones.

Si es que somos muy dulces…