Torija, puerta de la Alcarria

Muy cerca de Guadalajara capital, a tan solo 20 kilómetros, encontramos la villa de Torija. Esta espectacular localidad posee un patrimonio religioso y civil de lo más completo e interesante. Del mismo destacan por encima de todo el esplendoroso castillo y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Pasear por sus calles y descubrir sus bellos rincones es una experiencia muy recomendable.

Cómo llegar a Torija

Esta localidad está excelentemente comunicada. Nosotros aterrizamos de la manera más cómoda, por la autovía A-2, que tiene salida directa. De su núcleo urbano también sale otra importante carretera, la CM-2011, que atraviesa Brihuega hasta desembocar en Masegoso de Tajuña. También salen del término municipal otras vías menores como la GU-190 o la GU-907, que nos llevan a villas cercanas como Caspueñas o Torre del Burgo. Posee 1373 habitantes (INE 2016), los cuales pertenecen a la comarca de la Alcarria.

Qué ver en Torija

Una vez dentro del casco urbano de Torija, estacionamos el auto en la calle Ramón Escalante. Al adentrarnos en la localidad, nos pareció ver una estructura de piedra. Nos acercamos y resulto ser la conocida Picotilla. Se levantó en el siglo XVIII con motivo de la inaguración del camino real hacia Brihuega. Volvimos sobre nuestros pasos y, a no mucho tardar, encontramos la Picota (s. XV). Una vez la Corona le otorgó el título de Villa, se erigió en consecuencia. Durante muchos años se ajusticiaría a los delincuentes en ella.

Picotilla de Torija, anocheciendo

Recorrimos la calle Mesones, en cuyo final divisamos el monumento más importante del pueblo. El castillo de Torija (s. XV) es una fortificación de planta cuadrada con torreones circulares en las esquinas. Destaca su imponente torre del Homenaje, la cual consta de 30 metros de altura y alberga el museo del “Viaje a la Alcarria”, obra de Camilo José Cela, único del mundo dedicado a un libro. En 1810 se destruyó para que no fuese ocupado por las tropas francesas. Fue reconstruido en 1962, restaurándose años más tarde. En la actualidad encontramos en su interior el Centro de Interpretación Turística de la Provincia de Guadalajara (CITUG).

Inscripción en el interior del Castillo de Torija

Caminando unos metros llegamos a la plaza de la Villa, donde se encuentra la entrada al castillo. En este espacio podemos encontrar numerosas casas con soportales y un pavimento muy singular. En el centro una fuente y en torno a ella varios árboles unidos que conforman una escena muy bella. Existen inmuebles de gran importancia como el ayuntamiento, de reciente construcción, o la casa de Indianos.

Plaza de la Villa de Torija

Continuamos por la calle Carralafuente y llegamos a la Barbacana. Forma parte de los restos de la antigua muralla que rodeaba Torija. Actualmente se ha convertido en mirador. Varios metros más adelante observamos los restos de un torreón de vigilancia, que también formaba parte de la muralla, al igual que la Barbacana. Las vistas del valle que conduce a Guadalajara son estupendas.

Vistas del Castillo desde la Barbacana

La calle Vallejo nos condujo hasta la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción (s. XVI). A pesar de ser iniciada en estilo gótico, predomina el aire renacentista. Posee planta basilical con tres naves, crucero y ábside rectangular. Por fuera merece la pena reseñar la esbelta torre de cuatro cuerpos y terraza balaustrada. La portada herreriana posee arco de medio punto sobre columnas dóricas. En la hornacina se puede apreciar la Virgen con el Niño. En su destaca el arco plateresco de la nave central, así como las capillas, el coro barroco, la pila bautismal también plateresca y el altar mayor, que formó parte de la iglesia de Santa María del Rey en Atienza, pues el anterior fue destruido en la Guerra Civil.

Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Pasando de largo, llegamos a la plazuela de la Iglesia, uno de los rincones con mayor encanto de Torija. Se comunica con la plaza de la Villa por un pequeño callejón. En el ábside del templo, que asoma a este espacio, se encuentra el poema de la villa, compuesto por el poeta José María Alonso Gamo. Las viviendas de esta plaza son de arquitectura popular con entramados, columnas y soportales de madera y piedra. Una belleza.

Ayuntamiento de Torija, ubicado en la plaza de la Villa

Volvimos a la plaza de la Villa y aprovechamos para tomar un refrigerio en el mesón del Castillo. Merecido lo teníamos. El día se apagaba y decidimos retornar al auto, una vez visto los mayores puntos de interés del pueblo. Disfrutamos mucho recorriendo este pueblo y recomendamos encarecidamente la visita. Su patrimonio es muy diverso y completo. Cultura y arquitectura. Un diez.