Peñalver, esencia de la Alcarria

Portada iglesia de Santa Eulalia de Mérida, en Peñalver (Guadalajara)

[su_dropcap style=”simple”]Z[/su_dropcap]ascandileamos hacia Guadalajara, concretamente a la comarca de la Alcarria. Descansando en la loma de un cerro nos espera Peñalver, villa conocida por la miel y sus mieleros. Imponentes cuestas nos retan a contemplar sus muchos lugares de interés. Desde la cima, donde se hayan los restos del castillo, hasta el barrio del río, caminamos maravillándonos con sus callejuelas y entorno.

Cómo llegar a Peñalver

Desde la carretera N-320, tomamos la salida 241 para entrar en la vía GU-923. En un par de kilómetros llegamos a la villa de Peñalver. De su núcleo urbano nacen también algunos caminos asfaltados que conducen a localidades cercanas como Irueste. Dos arroyos discurren por su término, el Pra y el del Vallejo. Su población se compone de 168 habitantes (INE 2017), cuya principal actividad económica es la agricultura. También tiene fama en el pueblo el oficio del mielero, pues antaño Peñalver era conocido por la venta ambulante. La calidad de su miel es magnífica. Nos encontramos en la comarca de la Alcarria.

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Qué ver en Peñalver

Antes de llegar al casco urbano, apareció ante nosotros el primer edificio religioso de la localidad. Se trata de la ermita de San Roque. Consta de planta cuadrada y tejado a cuatro aguas. Hasta finales de la década de los 80, una olma centenaria hacía compañía al templo. Lamentablemente, como a tantos árboles de este tipo, la grafiosis hizo que lo cortasen. Dejamos finalmente el auto en la entrada del pueblo y bajamos hasta la plaza Barrio Nuevo, que alberga una elegante fuente.

Fuente ubicada en la plaza Barrio Nuevo, en Peñalver

Primera de las fuentes que vimos en Peñalver

Nos encontramos en el barrio del Río. Seguimos por la calle Camilo José Cela, en paralelo al arroyo, hasta que desembocamos en el parque del Lavadero. Posee otra fuente con una placa del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural. Por la calle Lavadero tomamos un camino que nos alejó del núcleo urbano. Tuvimos que desviarnos un poco para ver el puente de la Canaleja. Una vez admirado, retornamos para tomar otro camino que nos conduciría de nuevo al pueblo.

Fuente ubicada en el parque del Lavadero de Peñalver, Guadalajara

Más fuentes en nuestro paseo por Peñalver

Tras una cuesta imponente, apareció ante nosotros la elegante picota de Peñalver (s. XVI). Está ubicada en un extremo de la calle Mayor. Es una columna de orden dórico levantada sobre tres pisos de piedra a modo de escalera. En el capitel, antiguamente, salían cuatro cabezas de león. A día de hoy solo quedan dos. Encima de estos salientes se pueden apreciar vagamente los escudos de los caballeros de la Orden de San Juan. Con tres metros de altura, representaba la capacidad de villazgo de Peñalver.

El rollo de justicia de Peñalver se encuentra en un extremo de la calle Mayor

La majestuosa picota de Peñalver

Pateo por la calle Mayor para girar a la derecha y admirar El Patio, un encantador rincón de aire medieval. Tras pasar la plaza homónima tomamos la calle Antonio Peñalver. Seguimos recto hasta desviarnos por la calle del Coso y subir por la conocida cuesta de Piedras. Tras un par de cuestas más, llegamos al templo más importante del pueblo, la iglesia parroquial de Santa Eulalia de Mérida (s. XVI). De estilo renacentista, consta de tres naves cubiertas por bóveda de crucería. Por fuera merece la peña reseñar su impresionante portada de estilo plateresco, plagada de hermosos detalles a modo de escudos, medallones y esculturas de vírgenes y apóstoles. Posee otra portada renacentista orientada al norte llamada “el Postiguillo”. En su interior, además de la pila bautismal románica, destaca por encima de todo el espectacular retablo mayor del siglo XVI, uno de los más importantes de toda la provincia de Guadalajara.

Peñalver está repleto de casas y calles con mucho colorido

Calles y cuestas de Peñalver, Guadalajara

Continuamos recto hasta llegar a la plaza de España. Después de tomar un rápido refrigerio en el bar Capri, nos acercamos para observar el monumento al Mielero Alcarreño. Muy cerca se haya el museo de la Miel, que desgraciadamente encontramos cerrado. Posee numerosos utensilios de apicultor, así como colmenas, tarros de miel, fotografías históricas, etc.

El oficio del mielero fue muy importante antiguamente en la villa de Peñalver

Monumento al Mielero Alcarreño, en Peñalver

También en la plaza encontramos el ayuntamiento de la localidad. Tiene dos plantas con balconada sujeta con vigas de madera. En el extremo del espacio encontramos los restos de la antigua iglesia de la Zarza, de estilo románico. Tuvo uso hasta el siglo XVI, cuando se levantó la actual. Lo que resulta más apreciable son segmentos de su ábside semicircular. Finalmente pusimos rumbo a la parte más alta de la villa.

El ayuntamiento de Peñalver se encuentra en la plaza de España

Casa consistorial de Peñalver, Guadalajara

Tardamos en llegar al castillo de Peñalver. Pasamos junto a varias cuevas y aterrizamos en el cementerio municipal. Creíamos que no estaría a nuestro alcance, pero finalmente, tras cruzar por terrenos complicados, llegamos para echar unas fotos. Fue edificado por la Orden de San Juan sobre roca caliza. Antaño constaba de una muralla almenada, con torreones en las esquinas y la correspondiente torre del Homenaje. Las primeras noticias que se tienen del castillo datan del 1293.

Junto al cementerio municipal se hallan los restos del castillo de la Orden de San Juan, en Peñalver

Restos del castillo de Peñalver

De este modo, en lo alto del cerro que cobija Peñalver, nos despedimos recomendando su visita. Da gusto recorrer sus calles estrechas y sus pequeñas plazas, admirando su extraordinario patrimonio religioso y civil. Para próximas visitas intentaremos hallar el monasterio de Nuestra Señora de la Salceda o la cueva de los Hermanicos. Buen motivo para retornar.

Señal de entrada a Peñalver, pueblo de la Alcarria de Guadalajara

Nos despedimos de Peñalver