Luzón, mucho más que diablos y mascarillas

Ya hablamos sobre el conocido carnaval de esta localidad guadalajareña, con sus populares diablos y mascarillas. Hoy pretendemos conocer un poco más sobre su patrimonio religioso y civil. Luzón es un pueblo pequeño, pero posee hermosas manifestaciones arquitectónicas como la iglesia de San Pedro, la capilla de los Escolapios, la ermita de San Roque o los Hitos del Rodenal. Bañada por el río Tajuña, guarda muchas sorpresas al viajero.

Cómo llegar a Luzón

Por el núcleo urbano de Luzón pasan dos vías, la GU-948, que nos conduce hasta el cercano pueblo de Ciruelos del Pinar, y la GU-947, por la cual llegamos nosotros desde la N-211. Desembocamos en esta importante carretera, ubicada a escasos 3 km. de la villa, por un desvío existente en la arteria fundamental de Guadalajara, la autovía A-2. Pasado Alcolea del Pinar seguimos la señal para introducirnos en la N-211. Tras poco más de 15 km. llegaremos al desvío de Luzón. Posee una población de 63 habitantes (INE 2017), la cual se multiplica en acontecimientos señalados como el carnaval y las fiestas patronales. Pertenece a la comarca del Señorío de Molina, ubicándose muy cerca de la provincia de Soria, ya en Castilla y León.

Qué ver en Luzón

No lo vamos a negar. Vistamos la villa porque queríamos ver el popular carnaval, pero ya que estábamos decidimos visitar sus encantos arquitectónicos. Lógicamente, había una gran concentración de coches debido a la festividad, por lo que tuvimos que dejar el coche a las afueras, cruzando el río Tajuña. Nos gustó mucho el puente que pasa por encima, decorado con imágenes de los famosos diablos.

Diablos en el puente sobre el río Tajuña

Una vez cruzado el puente dimos con un cartel informativo sobre el pueblo y sus monumentos. Advertimos que siguiendo la carretera por la que habíamos ido a estacionar, llegábamos a uno de los templos existentes en el término municipal de Luzón. Montamos de nuevo en el auto y en menos de un kilómetro, pasado el cementerio, desembocamos en la ermita de San Roque. Está construida en mampostería con sillares en las esquinas, destacando sus poderosos contrafuertes. Observamos que en la misma dirección llegábamos también al castro de La Cava, la torre de los Moros y la fuente de la Canaleja. Desgraciadamente cometimos el error de seguir la carretera, en vez de el camino que seguía en paralelo al río Tajuña. Tras varios kilómetros sin ver nada nos dimos la vuelta para regresar al pueblo. Torpes de nosotros.

Ermita de San Roque, a las afueras de Luzón

Por suerte no nos habían quitado el sitio. Tras aparcar de nuevo y cruzar el puente, llegamos a la fuente de los 9 Caños, realizada en sillería. Al lado nos topamos con el lavadero municipal, construcción de estilo serrano con tejado bajo a cuatro aguas. En una de sus paredes se puede observar un mural de cerámica que ilustra a los conocidos diablos.

“Entre la tradición y la leyenda”

Tomamos la calle Real hasta desembocar en el centro neurálgico de la localidad, la plaza de España. Alberga, entre otras construcciones, el frontón, la sede de la Asociación de Amigos de Luzón, el ayuntamiento y lo más importante, el bar. Lo decimos porque traíamos hambre y sed. Por supuesto, entramos y pedimos un par de refrigerios y bocadillos. Tras terminar, el café para aportar un último toque de energía. A pesar de haber mucha gente por las fechas que eran, los hosteleros realizaron un gran trabajo atendiendo con rapidez. Siempre agradecidos.

Casa consistorial de Luzón

Salimos para toparnos con el gran templo de Luzón. Hablamos de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol (s. XVI). Posee una sola nave con crucero y presbiterio, cubiertos por bóvedas de crucería. Destaca su portada renacentista, así como el altar mayor de estilo barroco. Es reseñable también el órgano del siglo XVIII ubicado en el coro. Estructura poco común para los estándares de las iglesias que hemos ido visitando con el blog.

Iglesia parroquial de San Pedro Apóstol

Cuesta arriba por la calle Iglesia llegamos a otro de los lugares de interés que hay en la villa. Nos referimos al conjunto de edificios de los Escolapios (s. XIX), compuesto por capilla y escuelas. La primera es de estilo neogótico, donde destaca su poderosa fachada con rosetón. El inmueble que antaño fue escuela católica, hoy en día alberga el centro cultural. Continuamos por la calle Escolapios. Tras caminar poco tiempo, nos dimos cuenta que había otro templo en una superficie mayor. Subiendo otra cuesta llegamos a la ermita de la Virgen de la Peña, patrona del pueblo por la que los vecinos sienten gran devoción.

Capilla de los Escolapios, en Luzón

Detrás de la ermita observamos que había un escarpado cerro con diversas esculturas localizadas a lo largo del camino. Nos pudo la curiosidad y de este modo aterrizamos en los Hitos del Rodenal. Diversas formas abstractas nos acompañaron hasta lo alto del cerro, desde el cual nos maravillamos gracias a sus vistas. Una maravilla. Además había una escultura con forma de nido, huevos incluidos. El conjunto es una de esas sorpresas que no te esperas y otorgan un enorme valor añadido a la visita.

Hitos del Rodenal. Conjunto de esculturas.

Se hacía tarde y no queríamos perdernos el comienzo del carnaval. Además, todavía teníamos que disfrazarnos. Bajamos de nuevo al coche y el resto ya es historia contada. Una historia fantástica. El día que disfrutamos en Luzón fue maravilloso. Además de pegarnos una gran fiesta, conocimos un pequeño gran pueblo, el cual recomendamos visitar a todo el mundo. Su patrimonio arquitectónico, natural y cultural bien lo merece. Nostros ya tenemos marcado en rojo el sábado de Carnaval de 2019.

Ganas de recorrer el año que viene las calles de Luzó