Luciana, entre los ríos Bullaque y Guadiana

Toca desplazarse a la provincia de Ciudad Real, concretamente a la comarca de Montes, para zascandilear por un pueblo muy especial. Cobijado por los ríos Guadiana y Bullaque, Luciana muestra al visitante una interesante combinación entre sus monumentos y el entorno natural que le rodea. Podemos destacar como lugares imprescindibles el área recreativa Los Ejidos, la iglesia parroquial de Santa María Egipciaca o la ermita de Nuestra Señora del Rosario.

Cómo llegar a Luciana

La principal carretera que atraviesa el término municipal de Luciana es la N-430, circula de oeste a este desde Badajoz hasta Játiva (Valencia). Por Castilla-La Mancha cruza importantes municipios como Puebla de Don Rodrigo, Ciudad Real, Daimiel, La Solana o Albacete. Otras vías que discurren por el pueblo son la CR-413 y la CR-403, desembocando en Los Pozuelos de Calatrava y Abenójar, respectivamente. Se encuentra a tan solo 38 kilómetros de la capital Ciudad Real. Posee una población de 382 habitantes (INE 2017). Pertenece a la comarca de Montes.

Qué ver en Luciana

Llegamos por la calle Piedrabuena y tomamos directos el paseo de los Eucaliptos. Paramos en el agradable parque que existe de camino a la confluencia de los ríos Guadiana y Bullaque. Dimos un paseo hasta llegar al río Guadiana. Sin duda uno de los alicientes del pueblo, la zona es muy bonita. Suma con creces el área recreativa “Los Ejidos”, importante punto de encuentro para los vecinos. No llegamos, pero cruzando las “pasaderas” del río Bullaque, tras varios cientos de metros y tomando un desvío a la derecha, se encuentra el antiguo molino y un elegante puente sobre el río Guadiana.

Arco de entrada en el parque de Luciana

Dimos media vuelta, pasando de nuevo por el parque y contemplando curiosas esculturas como la del Venado. Subimos otra vez el paseo de los Eucaliptos hasta tomar la calle José Antonio Merino. No tardamos en llegar al primer templo de la villa, la ermita de Nuestra Señora del Rosario.

Escultura del Venado, en Luciana

Se trata de un edificio de planta rectangular construido en mampostería. Merece la pena reseñar su espadaña de dos cuerpos hecha de ladrillo. La portada también es de ladrillo, situándose en el lateral de la ermita. Continuamos por la calle José Antonio Merino hasta desembocar en la plaza Consistorial, centro neurálgico de la localidad.

Frondosa entrada a la ermita de Nuestra Señora del Rosario

Lo es porque alberga las construcciones religiosas y civiles más importantes de la villa. Por un lado, el ayuntamiento, clásico inmueble de dos plantas con triple balconada en la superior. Por el otro la iglesia parroquial de Santa María Egipciaca. Es un templo singular, pues no se ajusta a los estándares arquitectónicos de las iglesias que habíamos visto hasta la fecha. Posee una gran espadaña en su fachada con tres arcos de medio punto para las campanas, aunque solo existe una en el hueco del medio.

Iglesia parroquial de Santa María Egipciaca, en Luciana

Es un espacio agradable. Nos llamó la atención el gran escudo de la localidad que hay grabado en el suelo. Seguimos por la calle Nuestra Señora del Rosario, sí, como la ermita, hasta llegar a la fuente del año 1944, primer abastecimiento de agua. Esta cubierta por un pequeño templete sujeto por cuatro columnas de ladrillo y cubierto por tejado a cuatro aguas.

Fuente de 1944, en Luciana

Se estaba haciendo de noche, por lo que decidimos retornar al auto, porque no había mucho más por ver. De este modo, tomamos la calle Cervantes, que nos condujo de nuevo al paseo de los Eucaliptos. Así pues, partimos de Luciana con el coche.

Escudo de la localidad con el ayuntamiento de fondo

Nos llevamos un muy buen recuerdo. Nos encantan los pueblos que combinan naturaleza y patrimonio arquitectónico. La zona de los ríos Guadiana y Bullaque es espectacular. Por supuesto, el paseo por el núcleo urbano también merece mucho la pena. Recomendamos pasar por esta bella localidad.