Liétor, asomado en la hoz del río Mundo

Viajamos hasta la sierra de Segura, en la provincia de Albacete, para visitar un pueblo espectacular. A medida que nos acercamos a Liétor y vemos su núcleo urbano suspendido sobre el precipicio, nos damos cuenta de la grandeza que posee. No solo por aportar diversos escenarios a la inmortal película “Amanece, que no es poco”, sino por el maravilloso patrimonio religioso que posee, encabezado por la ermita de Nuestra Señora de Belén. Un lugar sin igual.

Cómo llegar a Liétor

La mejor carretera para llegar es la CM-3213, que circula desde Hellín hasta la aldea de Villarejo. Nosotros llegamos desde la capital por la autovía A-30. Más tarde nos desviamos por la CV-A-3, pasando por pueblos como Campillo de la Virgen, Pozohondo o Nava de Arriba. Finalmente esta vía concluye en la primera carretera citada anteriormente, la CM-3213. Liétor tiene una población de 1279 habitantes (INE 2016). En sus alrededores destacan dos accidentes geográficos: el río Mundo, con su espectacular hoz a su paso por la villa, y la sierra del Prebético.

Qué ver en Liétor

Aparecimos en el pueblo por la parte norte. Poco antes de adentrarnos en sus calles, paramos el coche para hacer algunas bonitas instantáneas desde uno de los muchos miradores que tiene la localidad. Continuamos hasta la avenida de la Paz para aparcar el auto, muy cerca del parque de la Concordia. Comenzamos a descender por estrechas calles como Parratinta o Mellizos, hasta que dimos con la primera de las maravillas de Liétor. La ermita de Nuestra Señora de Belén (s. XVI) fue declarada Monumento Histórico-Artístico y, aunque por fuera no llama excesiva la atención, por dentro es una auténtica maravilla. Alberga una serie de murales que dejan impresionado al visitante. Son unas pinturas populares del siglo XVIII que llenan de colorido el templo. Nosotros, desgraciadamente, no pudimos entrar al estar cerrada la ermita. Razón para volver.

Increibles las vistas desde los miradores de Liétor

Continuamos por la calle Belén para bajar a la plaza de la Diputación, presidida por una curiosa plaza de toros abierta, donde se celebran diversos festejos taurinos y actos culturales. A mano izquierda tomamos la calle Canaleja y, gracias al cielo, aparecieron ante nosotros algunos bares. Hacía mucho calor y era la hora de almorzar. Entramos al mesón El Pozo y nos metimos entre pecho y espalda un plato combinado con chorizo, lomo, huevos y patatas. Energía para continuar con el zascandileo.

Nuestro almuerzo en Liétor

Nos adentramos en la plaza Mayor para observar otro importante edificio del patrimonio religioso de Liétor, la iglesia parroquial de Santiago Apóstol. Al igual que el templo anteriormente citado, destaca más en su interior que por fuera. Merece la pena reseñar el retablo barroco de Nuestra Señora del Espino, el Altar Mayor, la capilla de la Soledad, el altar de la Inmaculada, la capilla del Rosario o el altar de Nuestra Señora del Carmen. También hay que mencionar su interesante museo etnológico parroquial. Esta vez sí, pudimos entrar a echar un vistazo por dentro.

Iglesia de Santiago Apóstol, el Liétor

Justo a su lado el ayuntamiento de la villa, que queda totalmente eclipsado por la hermosa fuente “El Pilar” que hay delante. Un espacio lleno de azulejos y flores, el cual incita mucho a tomar un descanso y beber de su agua. Los balcones de madera situados en el edificio superior, ayudan a redondear una estampa perfecta. Antes tomamos un pequeño desvío por la calle Mesón para observar la vistosa casa señorial de los Rodríguez de Escobar.

Fuente del Pilar, en Lietor

Hermosa fuente situada en la plaza Mayor

Pasamos de largo la plaza Mayor para seguir por la calle Convento. Era evidente lo que nos íbamos a encontrar, el antiguo convento de frailes carmelitas de San Juan de la Cruz. Destaca su portada con arco de medio punto y hornacina. También merece la pena el remate triangular que tiene su frontón, así como el hermoso claustro. Dimos marcha atrás, pasando por el teatro auditorio municipal, para seguir descendiendo. Por la calle Encomienda llegamos a la plaza de los Condes, lugar donde se hayan dos casas señoriales: la de los Martínez de Galera y la de los Tovarra. Esta era la primera zona donde se grabaron escenas de la película “Amanece, que no es poco”, de José Luis Cuerda. Varios paneles informativos nos explicaban qué escenas fueron las que se rodaron.

Convento de San Juan de la Cruz

Varios metros más abajo llegamos a los distintos miradores panorámicos que posee Liétor. Las vistas desde los tres a los que nos asomamos son espectaculares, y es que la ubicación del pueblo en plena hoz del río Mundo le confiere una espectacularidad y belleza difícil de igualar. De este modo, subimos por la calle Cal Nueva hasta la plaza Mayor y comenzamos la subida.

De vuelta al auto nos perdimos por las estrechas callejuelas del barrio morisco. Un paseo de lo más agradable que hizo la subida más llevadera. Toca despedirse de Liétor. No nos extraña que sea una de las localidades finalistas en el programa “El Pueblo más bonito de Castilla-La Mancha”, de CMMedia. Escuchamos a varias personas hablar sobre el tema. Más que merecida su candidatura. Combinar un rico patrimonio arquitectónico con un entorno natural maravilloso, es complicado. Liétor lo hace sencillo.

El Zascandil Diego tomando una foto de Liétor